Empezando a definir Deseo y Deseo Sexual
La definición de deseo según la RAE es “movimiento afectivo hacia algo que se apetece” Es decir, el deseo nos ayuda a darnos cuenta de qué es lo que queremos, qué es lo que nos apetece y nos motiva a obtenerlo.
El Deseo Sexual supone darnos cuenta de qué nos apetece, nos gusta y queremos en las relaciones sexuales y nos impulsa a mantenerlas.
Según los Cuadernos de Educación Afectivo Sexual de Sexumuxu,
“El deseo sexual forma parte del sistema de atracción sexual que impulsa al individuo hacia la satisfacción erótica en relaciones sexuales compartidas. La experiencia subjetiva del deseo sexual es, antes que nada, una experiencia íntima, personal, y en algún sentido intransferible. Debe ser vivida armónicamente como un estado agradable, de bienestar, que implica la predisposición a buscar satisfacción sexual.” (Cuaderno El Placer Erótico, Sexumuxu, 2018, p.4)
Por tanto, el deseo sexual favorece la satisfacción en las relaciones sexuales y nos anima a realizar las conductas eróticas que nos gustan y nos apetecen en cada momento.
Elementos que afectan al deseo en las relaciones sexuales

Como se ha definido anteriormente el Deseo Sexual nos motiva a realizar conductas que nos apetece hacer con la finalidad de satisfacernos en el entorno de la sexualidad y las relaciones eróticas.
El deseo sexual está compuesto por diferentes factores emocionales, cognitivos, neurológicos, fisiológicos, corporales, actitudes hacia la sexualidad y por estímulos sexuales externos.
Es decir, el deseo sexual puede verse afectado en función del estado de ánimo de la persona, de cómo se encuentre a nivel físico (cansancio, activación, buena o mala salud), de su estado psicológico (estrés o ansiedad, depresión, momentos de bienestar o malestar psicológico) y de lo que haya aprendido que es la sexualidad y de qué actitudes haya aprendido sobre la sexualidad y las relaciones eróticas.
Deseo en función de las diferentes etapas vitales
El deseo sexual es diferente en cada persona, hay personas que tienen mucho deseo, y personas que tienen un deseo muy bajo o incluso nulo a la hora de relacionarse sexualemente, como les ocurre a las personas asexuales (personas que no tienen deseo de mantener relaciones eróticas o sexuales con nadie, aunque pueden desear mantener relaciones afectivas y de pareja).
Y en cada persona puede ser diferente según el momento vital en el que estemos, por ejemplo, generalmente durante la pubertad, que es una época donde hay múltiples cambios corporales, emocionales, hormonales y psicológicos, el deseo sexual suele ser elevado en esta etapa vital.
Otro ejemplo de cambio en el deseo sexual es la edad madura, en general en esta etapa de la vida tanto varones como mujeres experimentan diferentes cambios hormonales que afectan al deseo. En los varones se produce una bajada de la testosterona que facilita la disminución del deseo sexual.
En las mujeres, en cambio, se produce una bajada de los estrógenos que favorece un aumento del deseo sexual. Sin embargo, la falta de información, la estigmatización de la edad madura en las mujeres una vez alcanzada la menopausia y otra serie de factores (cargas familiares, soledad no deseada, violencia social, etc.) hacen que en esa etapa de la vida las mujeres sientan menor deseo sexual.
De hecho, un estudio de Aina Faus-Bertomeu y Rosa Gómez-Redondo sobre los “Determinantes socioculturales del deseo sexual femenino” expone que en las mujeres con un buen estado de salud física y emocional en la etapa del climaterio y la menopausia el deseo sexual se mantiene mientras que hay factores socioculturales que afectan al deseo en las mujeres durante esta etapa vital.
“Las consecuencias de la sujeción durante la vida al rol tradicional, las actitudes sexuales, el estado de salud así como la dependencia al cónyuge y la falta de proyectos de vida propios y dirigidos al cuidado de los otros, tienen sus efectos en el momento del ciclo vital de la madurez y la vejez. En este sentido, los datos muestran una clara correlación entre las tareas de cuidado, que se especifica incluso en las horas
destinadas a estas labores, y los niveles de deseo sexual.” (Faus-Bertomeu y Gómez-Redondo, 2017, p.73).
Deseo en función del momento vital
No solo durante las diferentes etapas vitales puede variar el deseo sexual, también en función de la situación vital que tengamos en cada momento. Por ejemplo, si estamos en un momento con unos niveles de estrés o ansiedad elevados es posible que tengamos una disminución del deseo sexual.
En el estudio que realizaron Ortega, Sierra y Zubeidat en 2004, Evaluación de algunos factores determinantes del deseo sexual: estado emocional, actitudes sexuales y fantasías sexuales, mostraron que algunos factores como la depresión y la ansiedad rasgo afectan negativamente al deseo sexual reduciéndolo, tanto en varones como en mujeres, afectando la ansiedad de forma más pronunciada en la disminución del deseo en las mujeres.
En el caso de las mujeres, las diferentes etapas del ciclo menstrual afectan al deseo sexual, en general durante las fases del ciclo de pre menstruación y menstruación hay una disminución del deseo sexual en las mujeres, y durante la etapa de ovulación se produce un aumento del deseo sexual, aunque esto no suceda con todas las mujeres e incluso algunas sienten mayor deseo durante la fase de menstruación que en la de ovulación. En cuanto a las actitudes hacia la sexualidad, en este estudio se evidencia que unas actitudes positivas hacia la sexualidad favorecen tener mayor deseo sexual, así como, unas actitudes negativas hacia la sexualidad disminuyen el deseo sexual.

El Deseo Sexual en las Relaciones Afectivas
Como se ha descrito, hay muchos elementos que afectan al deseo sexual de cada persona, lo que se traslada a las relaciones afectivas y de pareja. Es decir, si la persona está en un momento o situación vital estresante, pasando algún duelo, con dificultades económicas, sufriendo abusos o violencia, etc., es habitual que haya una disminución del deseo sexual general de la persona y que eso afecte al deseo sexual en la relación afectiva o de pareja.
El deseo sexual en las relaciones afectivas puede ser un medidor de cómo está la relación y de cúal es el nivel satisfacción con la pareja.
Múltiples estudios señalan que hay una correlación entre la Satisfacción en las Relaciones Sexuales y los modelos de negociación y la Satisfacción en la Relación de Pareja. Cuando los modelos de negociación son funcionales y la satisfacción en la relación de pareja es alta, la satisfacción sexual en la pareja es positiva (L. Martín, 2017).
Es decir, cuando en la relación afectiva la resolución de conflictos es eficaz y sentimos satisfacción con la relación, si el resto de áreas vitales están bien, en general, el deseo sexual se mantiene y hay más satisfacción en las relaciones sexuales.
Sin embargo, cuando en las relaciones afectivas hay problemas en la resolución de conflictos y no hay satisfacción en la relación de pareja, en general, el deseo disminuye.
Además, el deseo a lo largo de la relación afectiva también cambia. Al principio de la relación es habitual que el deseo sexual sea más elevado y que éste vaya disminuyendo a lo largo de la relación estabilizándose con el paso del tiempo si la relación afectiva va bien.

Que puedo hacer si ya no siento deseo, algunas pautas básicas
Como se ha expuesto con anterioridad hay muchos elementos que pueden afectar al deseo sexual de las personas. Si sentimos que nuestro deseo sexual ha disminuido hay algunas pautas que podemos seguir:
- Ver cómo estoy en ese momento: qué me está pasando a nivel vital, etapa vital, estado de ánimo, estrés, estoy haciendo un duelo, etc.
- Comunicar a mi pareja (en el caso de que estemos en una relación afectiva) cómo me siento para que entienda que la falta de deseo no tiene que ver con la relación sino con otras causas.
- Utilizar recursos para aumentar el deseo sexual como literatura erótica, cine, series, cómics, pensar en fantasías sexuales, etc. para elevar la excitación y por tanto el deseo sexual.
- Si la disminución del deseo tiene que ver con la relación de pareja comunicar las cosas que nos están generando malestar en la relación para poder gestionarlas de forma eficaz.
- Acudir a profesionales de la psicología o de la sexología si estoy teniendo dificultades en la sexualidad o en la relación afectiva.
“El deseo sexual es como un río, si hay muchas piedras en el río el agua no fluye, hay que quitar las piedras para que nuestro deseo sexual pueda fluir”

BIBLIOGRAFÍA
- Departamento de Salud del Gobierno Vasco. (2018). Cuaderno El Placer Erótico, Sexumuxu. javiergomezzapiain. Retrieved 9 11, 2025, from https://www.javiergomezzapiain.com/_files/ugd/db0d40_e125a817705f4ab996a673a1b62261dd.pdf
- Faus-Bertomeu, A., & Gómez-Redondo, R. (2017). Determinantes socioculturales del deseo sexual femenino: Sociocultural Determinants of Female Sexual Desire. Reis: Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 160, 61–78. https://reis.cis.es/index.php/reis/article/view/1020/1328
- Martín, L. (2017). Estudio de la relación entre e l grado de violencia en pareja , la satisfacción sexual y la satisfacción en pareja. Universidad Camilo José Cela e Instituto Universitario de Sexología (IUNIVES).
- Ortega, V., Sierra J.C., y Zubeidat, I. (2004). Evaluación de algunos factores determinantes del deseo sexual: estado emocional, actitudes sexuales y fantasías sexuales. Análisis y modificación de conducta. Vol. 30, Nº. 129, págs. 105-130.
- Real Academia Española: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. <https://dle.rae.es> [17/3/2025].
Leticia Martín Vicente – Psicóloga y Sexóloga Colaboradora de Dana Centro de Psicología