INMEDIATEZ EN LA ERA CONTEMPORÁNEA: FRUSTRACIÓN

Hace unas semanas escuchaba un podcast de un profesor de la Universidad de Sevilla, José Barrientos-Rastrojo, en el que hablaba de cómo los humanos habíamos sido capaces de modificar la naturaleza a nuestro antojo. Perfilando las tecnologías que utilizamos, adaptándolas de esa forma a nuestras necesidades. Y es que, por ejemplo diseñamos smartphones que tienen la medida de nuestros pulgares para poder escribir de forma cómoda, y poder utilizar la pantalla táctil ágilmente.

Darwin, en su Teoría de la evolución, hablaba de cómo las criaturas que se iban adaptando al entorno eran las que sobrevivían e iban pasando sus genes de generación en generación. Pero es que el ser humano tras la revolución industrial en la década de 1870 comenzó a transformar las reglas del juego de la vida. Y eso se vio multiplicado después de la segunda guerra mundial cuando la tecnología ya no estaba solo en el ejercito, sino que empezar a formar parte de los hogares de las personas, a través de la televisión o el teléfono.

Y en este punto es el debate y la reflexión que abrimos a continuación.

Desde hace unos años se ha empezado a hablar de generaciones, que si la generación Z, los milleniars, los boomers (con más edad que los anteriores) etc. De la generación Z se dice que es la “generación de cristal”, personas que han crecido en esa revolución de las teologías desde su infancia y se encuentran frustradas, y descontentas con lo que el mundo tiene que ofrecerle.

Y es que este es un mundo en el que a pesar de que tengas muchos likes en redes sociales, puede que tus amigos no te tengan en cuenta cuando van a comprar entradas para un concierto. Un mundo en el que te sientes solo cuando dejas de mirar la pantalla con la que te relacionas. Un mundo en el que no hay refuerzos inmediatos, en el que la realidad no te da estímulos constantes en los que centrar tu atención. En el que es fácil conocer gente a través de las redes sociales o de las aplicaciones de citas, pero que no te enseñan como mantener las relaciones, ni cómo exponerte a las emociones o necesidades de los otros. Un mundo en el que para conseguir todo eso tienes que exponerte a la vulnerabilidad, al miedo al rechazo (algo casi innato en los humanos) y al dolor que ello conlleva.

Incluso si quieres comer una pizza en tu casa solo tienes que escoger entre 7 locales diferentes, y en 30 minutos sin salir de casa ya tienes tu pedido ¡¡Que digan eso a los italianos de hace 50 años que tenían que dejar la masa de la pizza fermentando durante horas y preparar el horno de piedra para llegar a tener una buena cena!!

Vivimos en una era en la que te puedes comunicar con personas alrededor de todo el mundo, y de forma inmediata, sin esperar semanas a que llegase una carta a través de un barco, o meses incluso.

También puedes acceder a todo tipo de información de forma constante e inmediata, donde da igual la pregunta que te hagas porque simplemente tecleando eso en una pantalla sabes que vas a obtener respuesta. A diferencia del s. III a.C cuando en la biblioteca de Alejandría albergaba todo el conocimiento del mundo en 34 rollos de pergamino, a los que solo podían acceder unas pocas personas. *(¿y qué ocurre con la frustración cuando no obtenemos respuesta a nuestras preguntas,? ¿o cuando hay cuestiones que no se pueden resolver? Porque así es, hay veces que no vamos a obtener respuesta.)

…y aquí en donde surgen las frustraciones, cuando una sociedad en la que estamos acostumbrados a la facilidad y la inmediatez se da cuenta de que no todo vale.

Cuando nos damos cuenta de que las reglas que rigen las tecnologías son diferentes a las que se experimentamos después en el mundo. Cuando vemos que en las relaciones sociales no basta solo con dar like, o ser seguidor de alguien, sino que hace falta tiempo y esfuerzo para hacer que crezca la semilla que contiene una relación. Cuando nos damos cuenta de que los entramados de la comunicación y de los fallos de la misma llevaban a desacuerdos y discusiones.

 

 

Marian Rojas, psiquiatra divulgadora por redes sociales y vídeos, nos analiza como las tecnologías están diseñadas para reforzarnos de forma artificial (poca esfuerzo gran recompensa), y así es como tenemos grandes flujos de dopamina dentro de nosotros (que es la hormona que segrega nuestro cuerpo cuando recibe placer o algo que le gusta), que no se dan en otros canales en nuestro día a día. Aquí es cuando muchas personas que se relacionan muy bien con las tecnologías se dan cuenta de que viven en un mundo “muy aburrido”, donde “no tienen motivación por hacer las cosas aburridas”, o que se preguntan “por que tienen que hacer algo que no quieren o que no les apetece”.

Con esto no quiero decir que las tecnologías sean malas, ni que haya que eliminar las redes sociales, o los canales donde se puede conocer a personas, o si quiera los comercios inmediatos a través de la red. Ni si quiera que haya que volver a los tiempo antiguos en los que las cosas se hacían de forma artesanal y había que esperar horas o días para obtener una respuesta a alguna de estas cuestiones que hemos planteado.

Lo que hay que entender de todo esto, es que los tiempos están cambiando, y las reglas entre ambos mundos también. No se puede hacer una generalización, y abstracción de la reglas sobre cómo funciona el mundo, sino entender el proceso y las reglas que sí que tienen cada uno de ellos. Entender que aunque haya cosas que sean inmediatas, no todo lo es. Entender que el esfuerzo y la perseverancia es muchas veces lo que marca la diferencia para avanzar hacia nuestros objetivos y metas.

Entender que no siempre se libera dopamina en cada cosa que realizamos, que en ocasiones el refuerzo aparece de forma demorada, o incluso no aparece, pero que aún así hay tareas poco estimulantes (o no motivantes) que hay que hacer: como estudiar matemáticas, madrugar por las mañanas, o poner una lavadora.

De estas forma empezaremos a adaptarnos a la transición del mundo tecnológico en el que nos ha tocado vivir, y que va a seguir en movimiento hasta que nosotros ya no estemos en él.

De esta forma aprenderemos a manejarnos en la frustración que nos genera.

De esta forma aprenderemos a vivir en paz con nosotros mismos y con nuestro entorno.

 

Bibliografía:

  • Casacuberta, D. (2021). La era de Casandra: una apología del no saber(Vol. 19). Edicions UAB.
  • Darwin, C. (2004). El origen de las especies: El origen de las especies.
  • David Cabrera, S. J. (2019). Marian Rojas Estapé. Cómo hacer que te pasen cosas buenas. Razón y fe, 279(1437), 119-120.
  • Morris, D., & Aleu, J. F. (2004). El mono desnudo. Random House Mondadori.
  • Vallejo, I. (2019). El infinito en un junco: la invención de los libros en el mundo antiguo(Vol. 105). Siruela.

 

Laura Rumoroso Revilla, Psicóloga sanitaria colaboradora en Dana Centro de Psicología

DEPENDENCIA EMOCIONAL: LA ADICCIÓN A LA PAREJA

Dentro de las relaciones de pareja existen diferentes tipos de relación amorosa:

  • Separada: no hay un espacio compartido en la pareja.

 

 

  • De inclusión o dependiente: una de las dos personas que componen la pareja depende de la otra, no hay un espacio propio. Existe una asimetría en el rol que desempeña cada persona. Una variación de esta sería la co-dependencia en la que el bienestar de cada uno depende del otro miembro de la pareja.

 

 

  • Interdependencia: se comparten cosas pero cada uno tiene su espacio propio.

 

Qué es la dependencia emocional y cómo identificarla: ¿amor o dependencia?

Existen diferentes características que nos pueden ayudar a identificar si estamos en una relación dependiente o no. Algunas de ellas serían las siguientes:

  • Priorizar de forma absoluta a la pareja: esto ocurre cuando un miembro de la pareja pone al otro por encima de sí mismo Así, se anteponen las necesidades y deseos del otro a los suyos, incluso aunque sean contrarios y/o incompatibles con los propios. La pareja ocupa un lugar importante en nuestra vida pero nosotros mismos debemos ser nuestra prioridad.
  • Falta de equilibrio y sensación de sacrificio: este punto tiene relación con el anterior. La parte dependiente se ve en la necesidad de satisfacer al otro y de hacer todos los esfuerzos por que la relación siga adelante. Es importante que ambos miembros trabajen en la relación y que se negocien los límites de la misma.
  • Idealización de la pareja: consiste en encontrar a la pareja perfecta, creyendo que no seremos capaces de encontrar a alguien igual.
  • Tener la sensación de que algo no va bien: en todo momento habría cierta tensión, como si todo se pudiera estropear en cualquier momento. Mientras que en una relación interdependiente existe cierta tranquilidad y se puede disfrutar del tiempo juntos y por separado.
  • Mi estabilidad emocional depende de mi pareja: lo que puede llevar a hacer cualquier cosa y desvivirse por el otro y por la relación con tal de que esta no se termine. Es normal que nos afecte el estado emocional de la pareja, porque empatizamos con ella y con su malestar. Sin embargo, el bienestar personal no puede venir únicamente de una fuente; la pareja puede aportar felicidad pero también se encuentra en otras cosas y en uno mismo.

 

 

¿Es la dependencia emocional una adicción?

Las relaciones que se basan en una dinámica de dependencia se caracterizan por funcionar mediante el refuerzo intermitente. Esto sucede cuando, ante un mismo comportamiento, el refuerzo aparece solo en algunas ocasiones. La otra persona da una de cal y otra de arena. Por ejemplo, a veces me presta atención y me da cariño y en otras ocasiones se muestra indiferente o me ignora. Este tipo de refuerzo es el que más rápido se aprende y es muy potente. Estar en una relación sería como estar en una montaña rusa: habría muchos picos emocionales, en los que se estaría o muy bien o muy mal. Es por eso que tendríamos que estar en alerta constante, ya que podría pasar algo malo en cualquier momento. Los miembros de la pareja se enganchan a ese tipo de relación, como si fuera una droga, haciendo muy difícil que la relación se rompa.

 

 

¿La dependencia como problema de pareja?

Aunque en este post nos hemos centrado en la dependencia que aparece en las relaciones de pareja, esto es algo que se puede dar en otros vínculos, por ejemplo con algún miembro de la familia.

 

La interdependencia

Los humanos somos seres sociales por lo que buscamos vincularnos con otras personas. Esto es precisamente la interdependencia. De esta forma, ambos miembros de la pareja dan apoyo y cuidados al otro, viéndose afectados por su estado de ánimo sin que esto condicione sus vidas. Los dos se sentirían seguros juntos pero también cuando están solos o con otras personas. Cada uno contaría con su propio espacio, su propia opinión, gustos, etc.

 

Marta Alonso Gil – Psicóloga Sanitaria de Dana Centro de Psicología

 

 

PAS (PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES)

En los años 90, una psicóloga norteamericana, llamada Elaine Aron, acuñó por primera vez el término PAS, Personas Altamente Sensibles. Desde entonces, han surgido numerosas investigaciones desde la neurología, genética y psicología que confirman científicamente la existencia de este rasgo innato del carácter en un 15-20 % de la población, tanto en hombres como en mujeres; un rasgo que tiene luces y sombras para las personas que lo presentan y que no debe confundirse con ser hipersensible, susceptible, tímido o introvertido.

Una cosa importante es aclarar que no estamos hablando de un trastorno, una patología o una enfermedad. Las PAS tienen un sistema neurosensorial más desarrollado que la mayoría de las personas, por ello, reciben y procesan mucha más información sensorial de manera simultánea que el resto, con todas las implicaciones positivas y negativas que esto supone.

 

 

CARACTERÍSTICAS

Según Elaine Aron, la Alta Sensibilidad está ligada a la existencia de 4 factores que deben estar presentes en las personas consideradas PAS.

  1. Profundidad de Procesamiento (Depth of Processing)

Tendencia a dar vueltas a los mismos pensamientos y realizar análisis profundos de los mismos. Evalúa de manera minuciosa los eventos del pasado y compara con la información del presente antes de tomar una decisión y actuar. Esta característica es innata, no voluntaria: es una tendencia a procesar toda la información que reciben de manera intensa y profunda, lo que hace que sean personas que también reflexionan en profundidad los temas para comprenderlos bien, que sean perfeccionistas y muy creativas (capacidad para relacionar ideas aparentemente inconexas).

  1. Gran emocionalidad y empatía (Emotional Reactivity y Empathy)

Gracias a la neurociencia y a la tecnología de la resonancia magnética funcional (fRMI), hoy sabemos que, en las PAS, el hemisferio derecho registra más actividad de lo normal; sobre todo en la amígdala y el lóbulo frontal. En este hemisferio es donde está ubicada el área de las emociones, los sentimientos y la creatividad. Las pruebas con de fRMI muestran que estas personas tienen una mayor empatía (capacidad de ponerse en el lugar de los otros). Asimismo, también se ha observado que su cerebro tiene más neuronas espejo y que éstas presentan más actividad de lo normal.

  1. Sensibilidad hacia las sutilezas (Sensing the Subtle)

Capacidad para percibir detalles y sutilezas que la mayor parte de las personas no se percatan, como olores, sonidos, sabores, texturas, objetos en un lugar, expresiones y estados de ánimos de los otros, cambios en el entorno, etc.

  1. Sobreestimulación o saturación (Overstimulation)

Como ya hemos mencionado, las PAS son más reactivas a los estímulos internos y externos, los cuales viven con mucha intensidad. Además, sumando el exceso de información que reciben y el procesamiento profundo que realizan, provoca una sobreestimulación o saturación. Es normal que se abrumen con facilidad, así como, que se sientan sobreestimuladas cuando las cosas son demasiado intensas, novedosas o caóticas durante mucho tiempo.

 

RECOMENDACIONES

Para que una PAS pueda llevar una vida saludable y equilibrada es importante que sea consciente de sus necesidades y que sea ella misma la responsable de su autocuidado. Para ello, os propongo un listado de pequeñas cosas que se pueden introducir en el día a día:

  • Aceptación: abrazar conscientemente ese rasgo de la personalidad.
  • Observación: investigar cómo afecta su sensibilidad, en qué circunstancias causa problemas y cuándo.
  • Aprender a decir NO, es decir, ser consciente de que se absorbe una cantidad de información que satura antes que a otra persona y por ello, no se puede abarcar todo.
  • Hacer ejercicio físico.
  • Practicar la meditación.
  • Trabajar la respiración.
  • Contactar con personas con alta sensibilidad y aprender unos de otros, así como, compartir experiencias.
  • Crea tu espacio donde te encuentres solo, con la menor información sensorial posible.
  • Incluir actividades que les produzcan bienestar.

A pesar de que la investigación científica es sólida, todavía hay mucha falta de información sobre este concepto, de aquí viene el interés de querer daros unas pequeñas pinceladas sobre las PAS. No obstante, si quieres ampliar la información sobre ello, os recomiendo que veáis el documental de TVE, Sensibilidad al trasluz.

(3) Documental “Sensibilidad al trasluz” (Personas Altamente Sensibles – PAS) – YouTube

 

Marta Carretero Rincones – Psicóloga Colaboradora Dana Centro de Psicología

ALERTA: ERES FELIZ

“Tengo una familia y una pareja que me quiere, tengo muy buenos amigos en los que apoyarme, un trabajo que me gusta…creo que se supone que debería estar bien, pero no lo disfruto porque siempre creo que algo malo va a pasar”, “Tengo planificado irme a vivir con mi pareja a otro país y es algo que debería hacerme ilusión pero siento que si siento esa ilusión o la muestro…probablemente se gafará”… Algunas de estas frases las escuchamos día a día y en ocasiones las normalizamos pero en realidad lo que esconden es un miedo irracional a ser feliz o querofobia. Este término proviene de la palabra griega “chero”, que significa “regocijarse”.

La felicidad es un término abstracto y es que tiene diferentes matices, conceptos y formas. Muchas personas conciben la felicidad basada en metas económicas, estilos de vida profesional, personal, familiar, etc.

Cuando una persona experimenta querofobia, suele tener miedo de participar en actividades que muchos calificarían de divertidas o que otorgan sensación de felicidad, dado que si en algún momento se despreocupa o se deja llevar por la felicidad, algo malo puede pasar. Es decir, está experimentando ansiedad y en el momento en el que esta aparece deja de disfrutar que las cosas estén yendo bien. Pese a lo que pueda parecer es un miedo bastante normalizado socialmente, por eso lo solemos tener interiorizado y se nos suele pasar por alto.

Suele darse en personas que están acostumbradas a preocuparse constantemente y en modo alerta por los acontecimientos de la vida. Se da porque son personas que están tan habituadas (habituación) a estar en ese modo de alerta que cuando todo va bien son incapaces de disfrutar de la tranquilidad, sintiéndose culpables si disfrutan de algunos eventos porque no son merecedores de la felicidad. Es como si nuestra mente no se creyera que realmente todo está yendo bien. Y esto en ocasiones conlleva evitar situaciones que realmente les hacen felices o incluso, rechazar oportunidades únicas.

 

 

 

Algunos de los pensamientos principales que puede tener una persona con querofobia incluyen:

● Algo positivo SIEMPRE tiene una consecuencia negativa (ser feliz significará que algo malo me sucederá)
● La felicidad me convierte en una persona mala o en una persona peor.
● Demostrar que soy feliz o que algo me hace feliz es malo para mi, para mis amigos y familiares o se puede “gafar”.
● Tratar de ser feliz es una pérdida de tiempo y esfuerzo.

 

¿Cuál es su origen?

Estilos educativos centrados en el miedo donde se termina por aprender que algo malo vendrá detrás.
“Tú disfruta, que luego vienen los llantos”
“Ten cuidado con la gente, que es muy mala”
Eventos traumáticos: Momentos que deberían ser felices y acabaron siendo traumáticos.
Habituación a no parar: Estar siempre ocupados, sin permitirse disfrutar de los logros y momentos felices. Son personas que pueden sentir que la felicidad es un rasgo solo de personas perezosas o improductivas. Como resultado, evitan toda aquella actividad asociada a la felicidad.
Baja autoestima: Son personas que piensan que no son merecedoras de ser felices.

 

¿Qué puedo hacer para gestionar mi miedo?

● Trabaja tu autoestima.
● Expresa tus emociones a personas de tu confianza.
● Ábrete a la experiencia: Busca actividades agradables y ve haciéndolas progresivamente.
● Recuerda: Te mereces las cosas buenas que te pasan.

 

Noelia González Viniegra
Psicóloga colaboradora de Dana Centro de Psicología

 

RABIETAS

No es ninguna sorpresa para los padres, que una de las situaciones más comunes que atendemos los psicólogos sean las rabietas.

La realidad es que estas rabietas, son uno de los grandes retos de la paternidad. Son difíciles de comprender, de prevenir, e incluso mucho más complicadas de gestionar en el momento que ocurren. Se pueden llegar a convertir en un gran problema para los padres y también para el niño y/o niña, sobre todo si siguen ocurriendo con frecuencia, cuando no son esperables desde el punto de vista del desarrollo.

 

En qué consiste una rabieta

 

Las rabietas son una forma de expresar la frustración que sienten los niños pequeños cuando se encuentran ante una limitación, o la ira por no haberse salido con la suya. Es posible, que sea la respuesta, cuando no han entendido algo o no puedan terminar una tarea. Esto es debido a que los niños todavía se encuentran en un estado inicial del desarrollo social, emocional y del lenguaje. Los niños, no siempre pueden comunicar sus necesidades, sus emociones o incluso las ganas de hacer algo por su cuenta, por eso pueden frustrarse. Al mismo tiempo, están aprendiendo que sus conductas influyen en las de los demás. Por lo que las rabietas, son la forma en la que se expresan, intentan manejar sus emociones y tratan de entender y cambiar el mundo que les rodea.

Si los niños están cansados, tienen hambre o se encuentran mal, es posible que su umbral de tolerancia a la frustración sea menor y la probabilidad de un estallido emocional aumente.

La intención de los niños al tener una rabieta no es frustrar, castigar o avergonzar a sus padres. Es la única forma que tienen de expresarse, no existe una intencionalidad oculta, somo los adultos los que damos esa interpretación. Igualmente, las rabietas en ciertos casos pueden considerarse un comportamiento aprendido. Si recompensamos las rabietas de los niños, dándoles eso que quieren después de haberles dicho que no, o permitirles en general que se acaben saliendo con la suya, es probable que las rabietas sigan ocurriendo y cada vez sean más frecuentes.

 

¿Qué podemos hacer para disminuir la cantidad e intensidad de las rabietas?

 

No existe un método infalible para prevenir que los niños tengan rabietas, pero hay muchas acciones que podemos poner en marcha para reducir la frecuencia y la intensidad cuando estas aparezcan.

  • Mantener una rutina establecida: Es importante seguir una rutina diaria para que los niños sepan qué esperar, cuándo van a poder dormir o comer. Tener en consideración las necesidades básicas del niño en relación con el sueño o el hambre es muy importante para su bienestar. Hay una clara relación entre la falta de sueño de los niños y su comportamiento. La mayoría de los niños presenta unas necesidades de sueño ajustadas a su rango de edad, pero cada niño es único y puede tener unas necesidades específicas.
  • Intentar no decir siempre que no, ser más flexibles: No podemos decir que no a todo, ya que en ciertos momentos se usara tanto esa palabra que pierda totalmente el significado para los niños. Hay que saber elegir las batallas. Habrá situaciones dónde no podamos evitar usarlo, pero en otras ocasiones podemos decir lo mismo de forma positiva, por ejemplo, en vez de decir “no grites”, podemos decir, “me gustaría que hables más bajito”.
  • Dejar que el niño y/o la niña decida en algunos momentos: Es importante, que, desde temprana edad, los niños adquieran cierto sentido de control, y que puedan tomar algunas decisiones, para ello podemos darles algunas alternativas como, “prefieres zumo de piña o de naranja”, “quieres las zapatillas blancas o rojas”, e incluso que decidan el cuento que quieren leer cada noche.
  • Reforzar las cosas que hacen bien: Es imprescindible que la atención que le ofrecemos a los niños, venga derivada por las conductas o actitudes positivas que lleven a cabo. Debemos especificar y reconocer cuando han gestionado bien una situación, diciéndoles lo contentos y orgullosos que estamos por ello.
  • Ayudarles a entender lo que les ocurre: Debemos de intentar inculcarles el hábito de decir lo que les está pasando, si son muy pequeños, probablemente no sepan si están enfadados, tristes o hambrientos, somos los adultos los que debemos explicarles lo que les puede estar pasando y animarlos a que ellos mismo lo identifiquen.

 

 

En conclusión, todos los niños a lo largo de su desarrollo van a tener rabietas. Es importante, saber gestionarlas con calma y entendiendo sus causas para ayudarles a gestionar de una forma adecuada su mundo emocional.

 

Ana Belén Somolinos – Psicóloga Sanitaria Colaboradora de Dana Centro de Psicología

RESPONSABILIDAD AFECTIVA

Lo que decimos y hacemos, y de la misma manera, lo que no decimos y no hacemos cuando nos relacionamos, tiene un impacto en el otro, a esto es a lo que llamamos responsabilidad afectiva. Desde el primer momento que existe un vínculo con otra persona tenemos que respetar las necesidades y emociones propias y ajenas. Esto quiere decir, que desde el inicio de cualquier relación que iniciamos, debemos practicarla, ya que, si hay la mínima intención de generar cierta intimidad, al nivel que sea, existe responsabilidad afectiva.

Es importante aprender a reconocer las señales de la irresponsabilidad afectiva, y a saber salir de esas situaciones cuando sintamos que ponemos en peligro nuestra autoestima, y así podamos emplearnos en generar vínculos más saludables.

En la actualidad, existe una influencia negativa en la vinculación afectiva desde el uso continuado y desmesurado de las redes sociales, el estar constantemente conectados a través de una pantalla.

 

¿Cuáles son las diferencias de tener o no responsabilidad afectiva?

 

SÍ es responsabilidad afectiva:

  • Hablar de mis propios sentimientos y emociones, respetando los de la otra persona.
  • Ser asertivo y empático.
  • Ser honesto desde el principio sobre las intenciones y expectativas sobre la relación que se ha creado.
  • Practicar una buena comunicación.
  • Hablar sobre lo que nos molesta del otro.
  • Negociar límites en la relación y respetarlos.
  • Establecer acuerdos y modificarlos, si fuese necesario, si la relación evoluciona.
  • Cuidarse el uno al otro.
  • Entender y aceptar que nuestras acciones tienen consecuencias en los demás.
  • Validar las emociones del otro (ver publicación anterior sobre ello).
  • Consentimiento y consenso en las relaciones sexuales.

NO es responsabilidad afectiva:

  • Hacerse cargo de las emociones del otro.
  • No contar información importante sobre nuestros sentimientos y emociones al otro.
  • Invalidación emocional.
  • Vulnerar los limites negociados
  • No entender que las personas cambian de opinión con el tiempo o evolución de la relación.
  • Culpar al otro de lo que se siente
  • Pretender que se adivinen emociones, sentimientos o pensamientos.

 

 

La sinceridad y el sincericidio

La responsabilidad afectiva implica ser sinceros con el otro, en cuanto a las emociones y sentimientos de uno mismo, pero hay que diferenciar la sinceridad, del sincericidio, ya que no todo vale.

Una persona sincera:

  • Filtra la información a la hora de comunicarla.
  • Sabe que no es necesario decir siempre lo que piensa.
  • Se comunica de manera asertiva.
  • Actúa de forma ética.
  • Tiene una conducta reflexiva.
  • Es consciente de que existen puntos diferentes al suyo.
  • Manifiesta su opinión en el momento adecuado.
  • Tiene un comportamiento prudente.
  • Utiliza un vocabulario no hiriente.

Una persona sincericida:

  • Su comportamiento está motivado por impulsos.
  • Su comunicación es agresiva.
  • Confunde la opinión con la verdad.
  • Considera su opinión como una verdad absoluta.
  • Puede hacer daño a los demás.
  • Cree que su actitud es muy honesta porque dice las cosas a la cara.
  • No filtra ni mide el impacto de las palabras
  • Siempre dice lo que piensa.

 

LEJOS DE SER RESPONSABILIDAD AFECTIVA: Los fenómenos actuales de mal vincularnos que dejan graves secuelas emocionales.

  • GASLIGHTING (luz de gas): Te hace dudar constantemente de cómo es tu percepción de las cosas o de la relación, de tu estabilidad emocional, de si estás exagerando al sentirte de cierta manera o por pedir lo que necesita.
  • BREADCRUMBING (migas de pan): Te dan migajas de amor y atención, mides continuamente lo que dices o haces, tienes miedo de que esa persona se vaya o deje de quererte, te envía las mínimas señales para tenerte ahí.
  • LOVE BOMBING (bombardeo de amor): hay una fluctuación entre ser lo mejor que le ha pasado y que pase de ti como si no te conociese. Su comportamiento oscila entre amarte locamente y comportarse como si fuese un desconocido.
  • GHOSTING (esfumarse) y ORBITING (estoy aquí): en el momento que la relación va genial, desaparece de tu vida, en cambio sigue viendo tus publicaciones en redes sociales, dándote a me gusta, haciéndote ver a través de la pantalla que no ha pasado nada.
  • BENCHING (dejar en el banquillo): eres su segunda o tercera opción. Te llama los fines de semana de madrugada para tener relaciones sexuales, te mantiene en espera, es una relación de conveniencia.
  • HOOVERING (aspiradora): vuelve a ti después de mucho tiempo, navidades, fechas de cumpleaños, aniversarios… cuando necesita ayuda, diciéndote que eres muy importante, para después volver a desaparecer.

 

 

En las relaciones, lo idóneo es el cuidado mutuo y comprender que nuestro comportamiento tiene repercusión en el otro. El respeto, la comunicación, la empatía y el cuidado, como ya hemos mencionado, son pilares esenciales para generar vínculos interpersonales sanos, ya que el objetivo que persigue la responsabilidad afectiva es construir relaciones con un sentido de mayor humanismo y de menor desigualdad.

Aunque en esta publicación se haya explicado la responsabilidad afectiva en el contexto de las relaciones de pareja, muchas de las pautas pueden generalizarse a otras relaciones: familiares, laborales o de amistad.

 

Bibliografía

Esclapez, M. (2022). ME QUIERO, TE QUIERO. UNA GUÍA PARA DESARROLLAR RELACIONES SANAS (Y MEJORAR LAS QUE YA TIENES). Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial.

Novoa, M. M. (2022). Que sea amor del bueno. POR QUÉ LA RESPONSABILIDAD AFECTIVA ES CLAVE EN TUS RELACIONES. ZENITH.

 

Isabel López Garvía

Psicóloga Sanitaria colaboradora de Dana Centro de Psicología