Terapia infantil

Psicólogos infantiles en Getafe y Leganés

La terapia infantil tiene como objeto de tratamiento los problemas emocionales y conductuales que se presentan en los primeros años de vida y cuyo principal objetivo es favorecer el bienestar del niño, tanto a nivel emocional como social.  El proceso terapéutico y la relación con el pequeño es lo que va a diferenciar en gran medida este modelo de terapia en comparación a la que realizamos con adultos, ya que tenemos que adaptarnos al nivel cognitivo del niño, siendo el juego un valioso recurso terapéutico. Además, en la terapia para niños es necesaria la colaboración familiar, ya que el entorno cercano juega un papel fundamental en el tratamiento y sus resultados.

Este tipo de terapia tiene que ver con las dificultades que se presentan a lo largo del proceso de maduración del niño. En esta etapa vital que se enmarca de los cero a los doce años aparecen distintos momentos marcados por la incorporación de nuevas destrezas y capacidades. Estos cambios en la evolución vienen dados por el desarrollo psíquico, emocional, físico y social.

¿En qué momento puede necesitar ayuda mi hijo? Cuando un niño muestra algún cambio de carácter o algún factor le está impidiendo madurar y desarrollarse correctamente, es el momento de recurrir a profesionales del ámbito de la psicología para comenzar a tratarlo y evitar que el problema vaya a más y se extienda a la edad adulta.

Desde Dana Centro de Psicología, se realiza una evaluación del caso y se valora junto a los padres la idoneidad de iniciar un proceso terapéutico. A través de diversas técnicas, nuestro equipo de psicólogas infanto-juveniles en Getafe y Leganés intervendrá sobre las dificultades que presenten los niños o adolescentes que acudan a nuestra consulta.

Terapia infantil

Los niños y adolescentes, al igual que los adultos, pueden presentar síntomas de ansiedad y, pese a las similitudes con la ansiedad en adultos, las consecuencias pueden ser más perjudiciales ya que se corre el riesgo de que afecten a su desarrollo socioemocional e incluso se cronifiquen convirtiéndose en una patología más severa. Por eso es importante detectar a tiempo cualquier indicio de ansiedad durante la infancia.

En los niños y adolescentes es importante saber diferenciar la ansiedad patológica de los miedos evolutivos, estos son un aspecto normal del desarrollo que proporcionan a los niños medios de adaptación. La mayoría de los miedos infantiles son transitorios, de intensidad leve y específicos de una edad. Algunos ejemplos son el miedo a la oscuridad, a los monstruos, la ansiedad por separación, el miedo a caerse de la bicicleta o hacerse daño, a hacer amigos, etc., cada uno de ellos se clasifica en una etapa evolutiva del niño. Algunas situaciones pueden causar la aparición de la ansiedad, como el cambio de colegio, el nacimiento de un hermano, la separación de los padres, la pérdida de un familiar o el traslado a otra ciudad…

En el caso de la ansiedad infantil, según la Sociedad de Psicología Clínica Infantil y Adolescente de la APA (Asociación de Psiquiatría Americana), el tratamiento mejor establecido es la terapia cognitivo-conductual, que debe ser la primera elección terapéutica. Se ha demostrado su eficacia en tratamientos individuales con el niño y con los padres.

Los trastornos del sueño en los niños suelen suceder de forma ocasional. No son serios y mejoran por sí mismos, con el tiempo. Si no es así, es necesario prestarles atención. Además de ser muy perturbadores, pueden interferir en el aprendizaje del niño y también en su comportamiento, además tiene que ver con la regulación emocional, psicológica y consolidación de la memoria y procesos cognitivos. Los trastornos del sueño más habituales en los niños son los terrores nocturnos y las pesadillas:

Terrores nocturnos

Los terrores nocturnos, constituyen el problema del sueño más frecuente en los niños. ¿En qué consisten? Son episodios de gritos, miedo intenso y agitación del cuerpo mientras todavía duermen. Se incluye en el grupo de las parasomnias, es decir, consiste en una experiencia no deseada durante el sueño. Los niños al despertar no recuerdan lo que han soñado. ¿A qué edad pueden tener lugar? Suelen aparecer entre los 4 y los 12 años y suelen desaparecer con el tiempo.

Pesadillas

Las pesadillas son sueños aterradores que por lo general suceden en la segunda mitad de la noche cuando los sueños son más intensos, y al despertar los niños si recuerdan lo que han soñado. Los niños se pueden despertar llorando o con miedo y pueden tener dificultades para volverse a dormir. En este caso se suelen iniciar entre los 3 y 6 años, suelen remitir a medida que el niño se hace mayor.
El control de esfínteres es la capacidad fisiológica de controlar los esfínteres de manera voluntaria. Se adquiere cuando el niño está maduro para ello y sigue una secuencia evolutiva que depende de la maduración neurológica y psico-afectiva. Se produce a través un proceso similar en la mayoría de los niños. Lo primero que se aprende es el control fecal nocturno, posteriormente el control fecal diurno, más tarde se consigue el control urinario diurno y, por último, el control nocturno de la orina. Algunos niños más allá de los 4 o 5 años pueden presentar problemas de emisiones involuntarias de orina y heces. Además, el control de esfínteres no sólo está relacionado con el nivel madurativo, sino también con el aspecto emocional. Por lo general hay muchos niños y niñas que después de haber hecho el aprendizaje del control de esfínteres hacen un retroceso. Aunque en la mayoría de las ocasiones éste, está unido a algo que les ha sucedido. Por lo que en cada caso es importante prestar atención a las causas, como la ansiedad, el comportamiento negativista de base, etc. Desde Dana Centro de Psicología, nuestras psicólogas os ayudarán.
Los problemas escolares y de rendimiento escolar de los niños pueden estar causados por muchos factores. Uno de los indicadores más importantes a la hora de poder darnos cuenta de que un niño está sufriendo emocionalmente es cuando se altera su ritmo escolar y disminuye su rendimiento. En ocasiones el niño no expresa emocionalmente lo que le ocurre, pero rápidamente sus resultados académicos se ven afectados. Es importante darse cuenta a tiempo para así poner soluciones. ¿Cómo serán las soluciones? Desde Dana Centro de Psicología trabajamos en que las soluciones sean adaptadas a las necesidades que tengáis, por lo que la atención será individualizada y adaptada a cada caso.

Dentro de los problemas del estado del ánimo, los más frecuentes que padecen los niños son la depresión infantil, bajo estado de ánimo o distimia y procesos de duelo.

Tanto en la depresión infantil como en la distimia, se presentan síntomas a diferentes niveles:

  • Emocional: cambios de humor, tristeza, irritabilidad, crisis de llanto y/o pérdida de interés por actividades que antes le gustaban.
  • Fisiológico: alteraciones del sueño, pérdida o aumento de peso, hiper o hipoactividad…
  • Cognitivo: falta de concentración, dificultades para memorizar, pensamientos negativos sobre sí mismos y el mundo que les rodea.

¿Cómo funciona el tratamiento en Dana Centro de Psicología? El tratamiento de la depresión y la distimia con los niños y adolescentes va a consistir en enseñarles diferentes habilidades específicas para moderar sus síntomas de bajo estado de ánimo, habilidades de solución de problemas para afrontar las dificultades cotidianas y, por último, ayudarles a procesar la información de una forma más adaptativa.

En la psicología infantil suele considerarse que el negativismo, la desobediencia y las rabietas son problemas de comportamiento o conducta. En general, aquellos problemas que interfieren en el desarrollo del niño y en el medio en que se desenvuelve: familia, clase, grupo de amigos, sociedad.

Una de las principales dificultades y preocupaciones de los padres es saber cómo manejar las conductas de sus hijos para poder hacer frente a la desobediencia, las rabietas, la rebeldía, la agresividad… pues en no pocas ocasiones, cuanto más intentan resolver estos problemas se encuentran con peores comportamientos por parte de sus hijos, llegando a tener sentimientos de impotencia e indefensión.

Negativismo

El negativismo, como conducta, puede ser de tipo pasivo o de tipo activo. El negativismo pasivo consiste en rechazar y oponerse a las peticiones, solicitudes o incitaciones de otras personas. El negativismo activo representa, por contra, el hacer justo lo contrario de lo que la otra persona le pide o le solicita. En los niños, el negativismo supone oponerse de manera continua y persistente a las peticiones de los adultos de forma activa pero no agresiva.

Las conductas de negativismo son normales en todos los niños, sobre todo entre los dos y los cuatro años de edad; de hecho, ésta es una de las quejas más frecuentes de los padres en la consulta de un psicólogo. En estas edades, el niño comienza a tomar conciencia de que es un ser individual, separado de sus padres y, por tanto, con voluntad propia. Por este motivo, quiere sentirse independiente y ejercer su libre albedrío.

¿Cuándo acudir al psicólogo?

Es fundamental tener en cuenta el ambiente familiar y el modo en que los padres responden a las conductas del niño. Es aquí donde el psicólogo puede asesorar a los padres sobre las maneras de interactuar en este reto. Además, en Dana Centro de Psicología podemos trabajar con el niño en la expresión de sus emociones de forma más adaptativa.

Desobediencia

Se entiende la desobediencia infantil como el rechazo de un niño a acatar una orden recibida por parte de un adulto en un lapso determinado de tiempo. Puede manifestarse en la negativa a detener una actividad ya iniciada, en la insistencia en realizar conductas que se saben prohibidas o en el rechazo a realizar tareas obligatorias.

¿Cómo os podemos ayudar? Desde Dana Centro de Psicología atendemos a dos aspectos: asesorar a los progenitores sobre las pautas de crianza más adecuadas favoreciendo un estilo firme pero cariñoso; y por otro lado, el trabajo con el menor para aumentar su capacidad de gestión emocional ante los conflictos y les enseñarán conductas adecuadas para resolver situaciones cotidianas en el entorno familiar, escolar o social.

Rabietas

Las rabietas en los niños son explosiones emocionales ante una negativa por parte de adultos o iguales.

Las rabietas son completamente normales entre los dos y los cuatro años de edad y van remitiendo de forma natural. Es en este periodo evolutivo cuando el deseo de independencia del niño comienza a desarrollarse con fuerza. Su naturaleza le empuja a iniciar ese camino que le llevará a ser un adulto independiente, con voz propia, con ideas personales.

El bullying o acoso escolar es una forma de violencia, bien sea física o bien en forma de acoso psicológico, que ejerce un escolar hacia otro, o un grupo hacia otro escolar. El bullying puede expresarse como una agresión física y verbal o como algo indirecto, mediante la exclusión social. Es habitual que el niño que sufre acoso escolar no lo cuente por la vergüenza que le produce, por lo que deberemos estar muy atentos a los indicios que nos indiquen que algo extraño ocurre. Estos serían algunos de los síntomas a tener en cuenta:
Los niños y niñas pueden experimentar diversos trastornos alimentarios que es necesario tratar, como por ejemplo el miedo a atragantarse, inapetencia u obesidad infantil. Algunos niños han podido experimentar experiencias traumáticas vinculadas a la deglución. Esto se manifiesta en que tienen miedo a atragantarse con alimentos sólidos, y pueden resistirse a tomarlos, llevándolos a alimentarse a base de purés o líquidos para evitar la situación temida. Otros rechazan sistemáticamente algún tipo de comida y, en el caso de que esa comida sea saludable pueden aparecer problemas de obesidad infantil. Por el contrario, hay niños que muestran inapetencia pudiendo llegar a tener problemas de nutrición.
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