Terapia de Adultos

Psicólogos para adultos en Getafe y Leganés

A veces, nuestro bienestar emocional se resiente y nuestra calidad de vida se ve deteriorada por problemas o situaciones difíciles que nos suceden. En un principio, intentamos salir adelante por nuestros propios medios y nos sentimos frustrados al no conseguirlo, este momento es el adecuado para acudir a un psicólogo y que pueda ayudarnos a restablecer el bienestar y el equilibrio bio-psico-social perdido, todo ello mediante una terapia psicológica para adultos.

El psicólogo realiza una evaluación global del paciente y de los problemas que presenta como motivo de consulta. Tras la evaluación, se hace una devolución de los resultados obtenidos y se acuerdan con el paciente los objetivos y metas terapéuticas de su tratamiento. Psicólogo y paciente formarán un equipo para conseguir las metas establecidas.

En Dana Centro de Psicología utilizamos la terapia Cognitivo-Conductual, ya que es la que mayor respaldo científico presenta. Desde esta base trabajamos sobre los problemas presentes, entendiendo que pensamiento-conducta-emoción están interrelacionados y se deben trabajar en conjunto.

Igualmente, y en función de las necesidades de cada caso, ofrecemos otros enfoques y técnicas de intervención, siempre avalados por la comunidad científica con el fin de asegurar y garantizar el ejercicio eficaz y ético de nuestra profesión.

Dana Centro de Psicología está compuesto por un equipo de psicólogas especializadas en diversas áreas de la salud mental. Ofrecemos terapia online y presencial al sur de Madrid, en Getafe y en Leganés.

Nuestro objetivo es que juntos creemos un espacio tranquilo, seguro y privado dónde podamos tratar todas aquellas cuestiones que te preocupen.

Terapia para adultos

La ansiedad es una reacción normal y universal, además de adaptativa.

Entonces, ¿dónde está el problema? En la reacción desmesurada.

Con frecuencia, en los trastornos de ansiedad aparecen sensaciones repentinas de activación intensa y miedo o terror que alcanzan un máximo en cuestión de minutos (crisis de ansiedad o ataque de pánico).

Esta ansiedad o pánico interfieren con las actividades diarias, son difíciles de controlar, desproporcionados en comparación con el peligro real y pueden durar bastante tiempo. Para prevenir estas sensaciones desagradables, tendemos a evitar o a huir de ciertos lugares o situaciones.

La ansiedad se manifiesta de la siguiente manera:

  • Nivel cognitivo: la experiencia interna de la ansiedad se presenta en forma de pensamientos o imágenes que interfieren con los distintos procesos cognitivos como la atención o la memoria, lo que se traduce en problemas de concentración o dificultad para controlar las preocupaciones.
  • Nivel fisiológico: las reacciones corporales de ansiedad son el aumento de la tensión, sudoración, temblores, visión nublada, sensación de mareo, aceleración cardiaca, hiperventilación y aumento del tono muscular.
  • Nivel conductual: evitación o escape, dificultades para conciliar el sueño o comer compulsivamente.

TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Los tipos de ansiedad más comunes son los siguientes:

Miedos y fobias

El origen de los miedos y fobias lo explicamos desde un tipo de aprendizaje denominado Condicionamiento Clásico. Mediante este sistema, el cerebro crea asociaciones entre estímulos que dan lugar a respuestas automáticas. Estas asociaciones se generan a partir de ensayos repetidos o a partir de un solo ensayo muy potente. Por ejemplo, si tenemos un accidente de coche, posteriormente con el simple hecho de imaginarnos un coche ya sentimos una activación muy desagradable y, en la medida en que evitamos ese estímulo (en este caso conducir o subir a un automóvil), el miedo va en aumento y tiende a generalizarse (autobús, tren…).

Los miedos son algo adaptativo siempre que la lucha o huida (reacción necesaria ante un peligro) sean funcionales o necesarios. Cuando esa fobia o temor sucede ante estímulos inofensivos, es el momento de acudir a un especialista.

Pronóstico: desde la orientación cognitivo-conductual, tenemos una explicación muy operativa del origen y mantenimiento de los miedos, lo que nos permite actuar de una manera muy específica pudiendo solucionar este tipo de problemas de una forma rápida y efectiva.

Crisis de ansiedad o ataque de pánico

Dificultad para respirar, palpitaciones, sudoración, temblores, vista nublada, mareo y, al tiempo, un gran agotamiento. ¿Te ha ocurrido alguna vez? En ese caso, has tenido una crisis de ansiedad o pánico.

Esta reacción del organismo es extremadamente rápida y potente porque, como cualquier otro cuadro de ansiedad, su objetivo es la supervivencia. Quizás las crisis de ansiedad sean una de las problemáticas más limitantes y frecuentes que nos encontramos en terapia.

El origen sucede un día cualquiera cuando empiezo a sentir síntomas muy potentes a los que no les suelo encontrar explicación y, si la encuentro, es del tipo “Me está dando un infarto o derrame cerebral” o “Me estoy volviendo loco”. Si aunamos síntomas aversivos y explicaciones catastrofistas, tenemos la combinación perfecta para comenzar con un cuadro de ansiedad generado por una crisis. Empezamos teniendo miedo a cada vez más situaciones, evitamos y escapamos cuando empezamos a sentir ahogo, temblores… Esto deriva en que nuestra vida se va limitando y, cuanto más me limito, peor me siento. Al final, aparece el “miedo al miedo”, es decir, miedo a que aparezca cualquier síntoma relacionado con la crisis, aunque en ese momento no tenga nada que ver (sensación de ahogo o palpitaciones al hacer deporte). Por este motivo, decimos que la ansiedad es muy limitante.

Pronóstico: estudios científicos demuestran que la orientación cognitivo-conductual es la más efectiva para tratar cuadros ansiosos, ya que conocemos a la perfección los procesos de origen y mantenimiento y las técnicas avaladas científicamente con que tratarlos.

Obsesiones

¿Cuántas veces hemos oído hablar de Trastorno Obsesivo Compulsivo o TOC? Pues bien, esto no es más que un tipo de respuesta ansiosa. Conductas habituales de estos cuadros son: lavarse las manos repetidamente, seguir un orden escrupuloso en nuestras rutinas de higiene, dedicar demasiado tiempo para ordenar la casa, releer algún texto para comprobar que lo estamos entendiendo, comprobar si hemos cerrado el grifo, apagado la placa vitrocerámica o si llevamos las llaves antes de salir de casa, etc. Estas conductas reciben el nombre de compulsiones que son generadas por obsesiones. ¿Cómo comienzo a tener estas obsesiones-compulsiones? Las obsesiones son pensamientos irracionales del tipo “Si no me lavo las manos cada 5 minutos y con desinfectantes voy a ingerir bacterias que me harán enfermar” o “No sé si he cerrado el grifo y, de no ser así, cuando vuelva a casa estará todo inundado” Estos pensamientos van adquiriendo importancia y aumentando su frecuencia de aparición en la medida en que los repetimos y nos quedamos tranquilos realizando las comprobaciones o compulsiones. Al principio, estas compulsiones dan como resultado un alivio inmediato. En la medida en que se desarrolla el problema, ya no generan alivio, sino que no llevarlas a cabo dan lugar a un malestar intenso, hasta que al final se realizan como mera rutina impidiendo al sujeto tener una vida normal por las consecuencias que esto conlleva (invertir mucho tiempo, llegar siempre tarde, no querer salir de casa o problemas en la piel por excesiva higiene). Pronóstico: en Dana Centro de Psicología podemos ayudarte a eliminar esas obsesiones y compulsiones con técnicas de eficacia demostrada. Te enseñaremos a racionalizar pensamientos irracionales, como son las obsesiones, y a no tener la necesidad de realizar conductas compulsivas. Son muchos los casos que hemos tratado de TOC con una muy elevada probabilidad de éxito.

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que se manifiesta de manera diferente dependiendo de la edad que tenga la persona, pues esta condiciona muchos de nuestros hábitos.

El bajo estado de ánimo es una de las demandas más comunes en terapia y por lo que más psicofármacos se consumen, junto con los problemas ansiosos. Nosotros siempre defendemos que la medicación en el caso del bajo estado de ánimo puede suponer un apoyo, cuando el paciente tiene una importante sintomatología, pero nunca una solución. Para mejorar el estado de ánimo hay que trabajar pensamientos irracionales y enseñar al paciente a adquirir una nueva rutina funcional que le permita sentirse bien de nuevo.

Tristeza

¿Qué caracteriza la tristeza o el diagnóstico de depresión? Un bajo estado de ánimo, la inexistencia de motivación o ganas para realizar actividades. El origen y mantenimiento del bajo estado anímico se localiza en pensamientos irracionales de desánimo del tipo “todo me sale mal, nada me va bien” y en el abandono progresivo de actividades que previamente hacían sentir bien al sujeto. Conclusión: si nuestro pensamiento es catastrofista y negativo y cada vez hacemos menos cosas que nos gustan, nuestro estado de ánimo cada vez irá a peor. Pronóstico: con la aplicación de técnicas de control de pensamiento, entre ellas la Reestructuración Cognitiva, y el aumento de actividades gratificantes, conseguimos que nuestros pacientes mejoren poco a poco su estado de ánimo y recuperen su vida normal volviendo a disfrutar.

Duelo

El duelo es una de las experiencias más duras por las que puede pasar un ser humano a lo largo de su vida. Aunque muchas personas lo asocien al fallecimiento de un ser querido, este fenómeno también puede ocurrir cuando termina una relación o perdemos un trabajo; se produce, en general, en las situaciones en las que ocurre algo que interpretamos como una pérdida. Desde la psicología disponemos de técnicas para abordar el duelo con el fin de que la persona que ha sufrido una pérdida pueda recuperar su rutina y mantener un recuerdo sano.

Falta de motivación

La apatía o falta de motivación suele tener su origen en los pensamientos irracionales que han podido originarse tras un episodio de frustración (no conseguir lo que buscaba) o que aprendemos desde niños. Pensamientos del tipo “Nunca lograré alcanzar mi meta” o “No sirvo para nada” son piedras que nos vamos poniendo en el camino y que cada vez nos desmotivan más. Desde Dana Centro de Psicología se trabajan muy bien este tipo de pensamientos, devolviéndole al paciente las ganas por alcanzar sus metas y la percepción de control y valía personal.

Baja autoestima

El concepto de autoestima es algo que tenemos muy presente debido a medios publicitarios o a infinidad de libros de autoayuda, pero ¿qué es la autoestima? La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismo, nuestra autoimagen o autoconcepto. Al igual que el resto de problemas de bajo estado de ánimo, una baja autoestima está directamente relacionada con la elaboración de pensamientos irracionales que nos pueden hacer sentir poco o nada valiosos. Entonces, ¿qué podemos hacer para trabajar este ámbito? Trabajando los pensamientos irracionales conseguimos que nuestros pacientes tengan una mejora muy significativa de su autoestima, volviendo a sentirse capaces y orgullosos de sí mismos, cambiando de una forma positiva su autoconcepto.

El estrés es una reacción fisiológica causada por un rendimiento y unas exigencias superiores a las que podemos soportar.

La activación a la que da lugar el estrés es algo necesario cuando tenemos muchas demandas u obligaciones que cumplir, hasta que esa sensación se convierte en agobio y, en lugar de ayudarnos a cumplir nuestros objetivos, nos incapacita y nos provoca un malestar intenso.

Las áreas de la vida en las que más lo solemos encontrar suelen ser la académica o la laboral, pero también puede aparecer en otros ámbitos.

Cambios vitales (trabajo, domicilio, hijos)

En la vida hay momentos en los que aparecen cambios importantes, como puede ser un nuevo trabajo, una mudanza o tener hijos. ¿Qué tienen en común? Nos exigen un sobreesfuerzo y nos obligan a modificar nuestra rutina teniendo que salir de nuestra zona de confort. Estas exigencias nos pueden ocasionar problemas de estrés y malestar importantes, además de dificultad para adaptarnos y controlar aquello que nos rodea. Dentro de nuestra labor, está ayudar al paciente que presenta dificultades para adaptarse a una nueva situación dotándolo de herramientas para que aprenda a ajustarse a lo nuevo y a tomar y percibir el control. De esta manera, se ampliará la zona de confort desapareciendo con ello el malestar.

Periodos de alta actividad (Trabajo, estudio, oposiciones)

A lo largo de la vida hay ocasiones en las que las demandas de la situación nos pueden superar, ya que requiere que hagamos un sobreesfuerzo (con el agobio y desgaste que esto conlleva). Lo que ocurre, es que a veces estas demandas que nos superan pueden alargarse en el tiempo y hacer que el estrés nos acompañe de una manera más continua. Además, habitualmente este elevado esfuerzo se necesita para obtener metas a medio o largo plazo, lo que pone en riesgo nuestra motivación y aumenta la probabilidad de abandono. En terapia te enseñamos a organizarte, ajustar expectativas y a ser capaz de superar estos retos con un buen resultado que te permita alcanzar tus metas sin poner en riesgo tu salud.

Carencias en la gestión de la presión

¿Crees que ante las mismas situaciones todos reaccionamos de la misma manera? Pues igual que no todos reaccionamos igual, tampoco tenemos la misma resistencia a la presión y además, no siempre la situación en la que nos encontramos es igual de exigente. Ante escenarios de gran exigencia, es importante saber cómo sobrellevarla de una manera regulada y sana. Para conseguir este objetivo, en Dana Centro de Psicología aplicamos técnicas avaladas científicamente que cambiarán la forma en que percibes y gestionas el estrés y las exigencias del entorno.

Cuando hablamos de habilidades sociales nos referimos al conjunto de comportamientos y capacidades para aplicar aquellas conductas que nos ayudan a resolver una situación social de manera efectiva, es decir, que es aceptable para el propio sujeto y para el contexto social en el que está.

Estas habilidades son importantes, dado que van a condicionar cómo nos sentimos cuando estamos con otras personas y van a facilitar o dificultar que consigamos nuestros objetivos tanto conscientes como no conscientes con otra persona. Tanto los niños como los adultos con escasas habilidades sociales tienden a tener peor autoestima y a sufrir más ansiedad cuando han de entrar en contacto con una situación social.

Las habilidades sociales más importantes para relacionarnos bien con los demás son las siguientes:

  • Respeto: tolerancia hacia las opiniones o puntos de vista de los demás.
  • Asertividad: capacidad para expresar lo que siento o quiero basándome en mis derechos asertivos.
  • Escucha activa: demostrar a los demás que les escuchamos atentamente.
  • Empatía: capacidad de ponerse en el lugar del otro.
  • Negociación: encontrar un punto común con los demás de modo que todos salgan beneficiados del acuerdo.
  • Autocontrol: control de impulsos.
  • Resolución de conflictos: capacidad para entender un conflicto para así poder buscar alternativas de solución.

¿Cómo podemos ayudarte? Podemos trabajar en mejorar tus habilidades sociales para desempeñarte mejor en algún ámbito en concreto o si sientes que te limita en tu vida social porque tienes dificultades a la hora de confiar, de comunicarte y de establecer relaciones más profundas.

En Dana Centro de Psicología, tratamos con diferentes tipos de problemáticas relacionadas con el desarrollo de habilidades sociales, ansiedad laboral o miedos y fobias en las que se encuentra el trabajo de estas habilidades

Los problemas sexuales son diversos y están ocasionados y mantenidos por circunstancias muy diferentes. Sabemos que hablar de problemas sexuales puede ser difícil, en gran parte porque nos solemos sentir avergonzados, culpables, fracasados y derrotados tanto en la vida como frente a nuestras parejas. Por suerte, la terapia sexual puede ayudar a superar estos problemas, el sufrimiento que causan y, a su vez, mejorar el bienestar. Para ellos, lo más importante a la hora de trabajar cualquier problema sexual es identificar estos factores causantes y mantenedores del problema. Una vez identificados, se aplican técnicas de eficacia demostrada. La terapia sexual trabajada desde la orientación cognitivo-conductual da muy buenos resultados.

Falta de deseo

La falta de deseo sexual aparece de manera frecuente. Esta apatía no solo incluye desinterés por el sexo, sino también por toda conducta sexual, como por ejemplo la masturbación. Las causas pueden ser tanto físicas como psicológicas. Respecto a estas últimas, destacan las siguientes: los problemas de pareja, otras disfunciones sexuales (vaginismo, disfunción eréctil, etc.), trastornos del estado de ánimo, ansiedad y estrés, cansancio o la monotonía. Como siempre explicamos en sesión, mantener relaciones sexuales es una rutina (en el buen sentido de la palabra), es decir, si se mantiene la rutina el deseo seguirá apareciendo, si esa rutina o hábito se abandona dejará de formar parte de nuestro repertorio conductual. Por otra parte, un factor básico en el mantenimiento del deseo sexual es la satisfacción en las relaciones. Si nuestras relaciones son satisfactorias, nos apetecerá más repetir que si suponen una situación de estrés o frustración, caso en el que lo evitaremos cada vez más. ¿Cuál es el pronóstico? Si se hace un abordaje global y se identifican de una manera clara y operativa las causas de la falta de libido o deseo, la intervención da muy buenos resultados.

Insatisfacción

Las causas de la insatisfacción sexual son muchos y variados: falta de deseo, problemas para alcanzar el orgasmo, desacuerdos con la pareja, inexistencia o brevedad de preliminares, eyaculación precoz, vaginismo, ciertos medicamentos o ideas irracionales acerca de lo que “debería ser”, etc. Por lo tanto, lo primero que debemos hacer en terapia cuando se nos presenta un caso de insatisfacción sexual, es identificar el motivo o motivos a tratar. Una vez identificado, una de nuestras psicólogas expertas en terapia sexual comenzará con la aplicación de técnicas orientadas a solventar el problema. ¿Cuál es el pronóstico? Si una vez identificada la causa de la insatisfacción se lleva a cabo una aplicación sistemática y rigurosa de técnicas, la vida sexual de nuestros pacientes cambia radicalmente a mejor.

Disfunción eréctil

La disfunción eréctil hace referencia a la incapacidad que tiene el hombre para lograr y/o mantener la erección del pene y, por tanto, para tener un coito satisfactorio. Es uno de los problemas sexuales más temidos pudiendo tener un impacto severo en la vida del afectado, especialmente en su autoestima y en sus relaciones interpersonales. Se sabe que ocurre por distintas causas, a nivel psicológico la ansiedad de ejecución es uno de los causantes que pueden provocar esta limitación sexual y que convierte este problema en un círculo del que cuesta salir.

Otros

Además de la falta de deseo, la insatisfacción o la disfunción eréctil, otros problemas sexuales que vemos en consulta son la anorgasmia, la eyaculación precoz, el vaginismo, el dolor durante el coito, miedo a mantener relaciones sexuales, etc. Nuestras psicólogas especializadas en terapia sexual tienen una amplia formación y experiencia en el tratamiento de todas estas problemáticas.
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