La Educación de las Sexualidades ha tenido una historia llena de mitos que a día de hoy siguen vigentes en nuestra sociedad, desde la consideración de que la Educación Sexual fomenta las relaciones sexuales en las personas adolescentes y jóvenes hasta la creencia de que las personas jóvenes “ya lo saben todo” y «tienen información de sobra sobre la sexualidad” por lo que no hay que darles más información sobre ese tema.
Vamos a aclarar algunos mitos presentes en la sociedad actual para conocer mejor qué es esto de la Educación de las Sexualidades y para qué sirve.
Mito o Realidad: ¿Es la Educación de las Sexualidades un riesgo para las personas menores que la reciben?
La Educación de las Sexualidades es uno de los Derechos Sexuales y Reproductivos recogidos en la Declaración de los Derechos Sexuales y Reproductivos definido por la Asociación Mundial de la Salud Sexual (WAS) de la siguiente forma:
“El derecho a la educación y el derecho a la educación integral de la sexualidad
Toda persona tiene derecho a la educación y a una educación integral de la sexualidad. La educación integral de la sexualidad debe ser apropiada a la edad, científicamente correcta, culturalmente competente y basada en los derechos humanos, la igualdad de género y con un enfoque positivo de la sexualidad y el placer.”[1]
Es decir, todas las personas tenemos derecho a recibir una Educación Sexual Integral, adaptado a la edad y desde una perspectiva científica.
En esta línea, la OMS defiende la importancia de recibir una Educación de las Sexualidades de forma Integral señalando que ésta dota a las niñas y niños, personas adolescentes y jóvenes de las habilidades, conocimientos, actitudes y valores necesarios para proteger su salud sexual, lo que les ayuda a tomar decisiones responsables y a desarrollar relaciones sexuales respetuosas (OMS, 2023).
Además, recalca, la evidencia científica de recibir una Educación de las Sexualidades de alta calidad tiene resultados positivos de salud a lo largo de toda la vida, ya que aumenta la probabilidad de que las personas jóvenes inicien determinadas prácticas y relación sexuales más tarde y, cuando lo hacen, es de forma más segura al tener más y mejor información sobre su sexualidad, salud sexual y derechos sexuales (OMS, 2023).
La OMS concluye que la Educación de las Sexualidades ayuda a las personas adolescentes y jóvenes a prepararse y gestionar mejor los cambios físicos y emocionales que se producen al crecer, sobre todo los producidos durante la pubertad y la adolescencia, así como fomentar el aprendizaje sobre el respeto, el consentimiento y a donde acudir en caso de necesitar ayuda. Esto a su vez reduce los riesgos de violencia, explotación y abusos (OMS, 2023).[2]
Por tanto, recibir una Educación de las Sexualidades integral y de calidad, es un derecho de todas las personas que favorece una mejor salud sexual, además de facilitar tener unas relaciones sexuales que se inician más tarde y con menos conductas de riesgo.
Esto es, siguiendo los preceptos del Hecho Sexual Humano[3][4], recibir una Educación de las Sexualidades integral y de calidad, nos ayuda a conocernos mejor, aceptarnos y expresarnos y relacionarnos de manera más satisfactoria.
Mito o Realidad: ¿La Educación de las Sexualidades significa hablar solo de relaciones sexuales?
De nuevo, nos acercamos a la OMS, que define la sexualidad como: “…un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales” (OMS, 2006ª, p.10)[5]
En la misma línea, en el documento realizado por la Oficina Regional para Europa y BZgA junto con la OMS, “Estándares de la Educación Sexual en Europa”, subraya que la sexualidad es algo inherente a las personas, sin limitaciones de edad, relaciones de género y que incluye a las diferentes orientaciones sexuales, por lo que es mucho mas amplia que la reproducción. Además, la sexualidad incluye más que elementos comportamentales que pueden cambiar en función de las distintas influencias. La Educación de las Sexualidades debe ser, por tanto, interpretada de una manera más amplia que las relaciones o comportamientos sexuales, que es algo que, en ocasiones, se confunde (Oficina Regional para Europa y BZgA, 2010)[6]
Por tanto, la Educación de las Sexualidades va más allá de dar información sobre relaciones sexuales, prevención de ITSs o embarazos no planificados, tiene que ver con informar a las personas de los cambios que se producen en el cuerpo, la mente y las emociones en la pubertad, con enseñar a niñas y niños que no tiene que haber diferencias entre los juegos y juguetes de niñas y los juegos y juguetes de niños, en informar sobre las diferencias entre sexo, género, identidad y orientación sexual, con la finalidad de aprender que lo natural de las personas es la diversidad y favorecer que todas las personas respeten y se sientan respetadas, independientemente de su sexo, género, identidad, orientación, raza, religión o procedencia.
Tiene que ver en definitiva con informar y formar a las personas siguiendo, de nuevo, los objetivos del Hecho Sexual Humano: Aprender a conocerse, aprender a aceptarse y aprender a relacionarse con uno o una misma y con las personas que nos rodean[7].
Mito o Realidad: ¿La Educación de las Sexualidades tiene que darse en la etapa del instituto y no antes?
En el documento sobre los Estándares de Educación Sexual para Europa la Oficina Regional de la OMS para Europa y BZgA (2010), se expone que la sexualidad, es uno de los aspectos centrales de las personas, es algo que poseemos desde el nacimiento, por lo que la Educación de las Sexualidades debe iniciarse desde que las personas nacen.
Como se describe en el apartado anterior la Educación de las Sexualidades va más allá de las relaciones sexuales. Es importante enseñar desde la infancia que los genitales tienen nombre, porque “lo que no se nombra, tiene mil nombres” (De la Cruz, 2003)[8], y lo que no se nombra queda en lo prohibido no en lo íntimo, lo que puede suponer un riesgo si hay una persona menor que recibe abusos (si de los genitales no se habla y alguien me toca o me enseña los genitales, no lo voy a contar porque está prohibido). Educar en la infancia sobre la intimidad, el respeto y el consentimiento, adaptado a la edad, favorece la prevención de abusos sexuales en la infancia y la detección temprana si estos se producen.
Educar en primaria sobre los cambios corporales, mentales, el cambio en las emociones en la pubertad antes de que estos se produzcan facilita que las y los adolescentes entiendan mejor qué les está pasando y haya menos preocupaciones durante los cambios.
Educar sobre el consentimiento desde la infancia, recordarlo en la primaria y trabajar en actitudes en la adolescencia para que nadie haga nada que no le apetezca hacer con su cuerpo favorece que se tengan unas relaciones más sanas, desde el respeto y el cuidado, tanto con uno o una misma como con las demás personas, y no solo en las relaciones sexuales, sino también a la gestión de los conflictos y las emociones con uno o una misma y con las demás personas.
Educar en sexualidades es también educar en igualdad, en que todas las personas somos iguales en derechos y oportunidades y merecemos respeto por el simple hecho de estar vivas, lo que, a su vez previene la violencia en las relaciones, sobre todo en las relaciones afectivas o de pareja.
Y si iniciamos todo esto en la etapa del instituto ya vamos tarde para fomentar muchas conductas y actitudes que puedan ayudar a que las personas adolescentes y jóvenes tengan una buena salud sexual y vivan su sexualidad de forma libre, respetuosa y satisfactoria.
Conclusiones: Mitos y Realidades
- ¿Es la Educación de las Sexualidades un riesgo para las personas menores que la reciben? La Educación de las Sexualidades es un derecho que tenemos todas las personas, a recibir información de calidad sobre nuestra sexualidad de forma integral, correcta científicamente y adaptada a la edad de cada una.
- ¿La Educación de las Sexualidades significa hablar solo de relaciones sexuales? La Educación de las Sexualidades abarca muchas más cosas que las relaciones sexuales, como informar acerca de los cambios en la pubertad, la igualdad, la prevención de la violencia, el respeto o el consentimiento.
- ¿La Educación de las Sexualidades tiene que darse en la etapa del instituto y no antes? La Educación de las Sexualidades debería iniciar desde que la persona nace para favorecer que cada persona tenga una buena salud sexual, adaptada, eso sí a la edad de la persona. Con la guía de los objetivos del Hecho Sexual Humano:
“Aprender a conocerse, aprender a aceptarse y aprender a relacionarse con uno o una misma y con las personas que nos rodean”

[1] De la Cruz, C. (2003). Guía de Orientación promoción y Educación para la Salud. Educación de las sexualidades. Los puntos de partida de la Educación Sexual. Recuperado de : https://ejoventut.gencat.cat/web/.content/e-joventut/recursos/tipus_de_recurs/documentacio/fitxes_exteses/recull_recursos_sexualitat/documentacio/documents/Educacion-de-las-sexualidades-desde-educadores.pdf
[2] Organización Mundial de la Salud (2006). Salud Sexual. Recuperado de: https://www.who.int/es/health-topics/sexual-health#tab=tab_2
[3] Oficina Regional para Europa y BZgA (2010). Estándares de la Educación Sexual en Europa. Recuperado de: https://www.bzga-whocc.de/fileadmin/user_upload/BZgA_Standards_Spanish.pdf
[4] Para más información sobre El Hecho Sexual Humano ver blog de Dana “El Hecho Sexual Humano”: https://www.psicologiadana.com/blog/el-hecho-sexual-humano/
[5] Organización Mundial de la Salud (2023). Educación Sexual Integral. Recuperado de: https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/comprehensive-sexuality-education
[6] El Hecho Sexual Humano es el marco teórico de la sexología dentro del cuál se definen los objetivos principales de la sexología y la educación de las sexualidades.
[7] Para más información sobre El Hecho Sexual Humano ver blog de Dana “El Hecho Sexual Humano”: https://www.psicologiadana.com/blog/el-hecho-sexual-humano/
[8] Asociación Mundial de la Salud Sexual (WAS), (2015). Declaración de los Derechos Sexuales y Reproductivos. Recuperado de: https://www.worldsexualhealth.net/_files/ugd/793f03_62c774146e144f13900d8ee96d4ca98d.pdf?index=true
Leticia Martín Vicente – Psicóloga y sexóloga colaboradora de Dana Centro de Psicología