¿CÓMO AFECTAN LOS NERVIOS A LA SEXUALIDAD? SISTEMA NERVIOSO Y RELACIONES SEXUALES

El Sistema Nervioso Autónomo controla las respuestas automáticas del cuerpo como la respiración, la digestión, la presión sanguínea, los reflejos involuntarios, la erección, la lubricación y la eyaculación, entre otras. El Sistema Nervioso Autónomo está formado por el Sistema Simpático y el Sistema Parasimpático.

El Sistema Simpático es el sistema de activación o alerta de nuestro organismo. Cuando la persona siente que está ante algún peligro el Sistema Simpático se activa mandando señales al cuerpo para preparar el ataque y la huida:

  • Dilatación de las pupilas
  • Aceleración del Ritmo Cardiaco
  • Liberación de adrenalina al torrente sanguíneo
  • Estimulación de las vías respiratorias para que haya un aumento del oxígeno en la sangre
  • Inhibición del sistema digestivo para concentrar la energía.
  • Aumento del tono muscular
  • Estimulación del orgasmo

El Sistema Parasimpático, en cambio, el sistema de tranquilidad o relajación de nuestro organismo. Cuando la persona se encuentra en un estado neutro o tranquilo el que está activo es el Sistema Parasimpático haciendo que el organismo se prepare para el descanso y la calma:

  • Contracción de las pupilas
  • Disminución del Ritmo Cardíaco
  • Reducción de las vías respiratorias, controlando la entrada de oxigeno al organismo
  • Estimulación del proceso digestivo
  • Relajación muscular
  • Estimulación de la excitación sexual
  • Promoción de la erección del pene y el clítoris
  • Aumento de la lubricación en los genitales

A la hora de mantener relaciones sexuales ambos sistemas son necesarios para la Respuesta Sexual Humana[1], sin embargo, una sobre activación del Sistema Simpático o de alerta va a suponer diferentes dificultades en la Respuesta Sexual Humana y por tanto puede influir en la satisfacción y funcionamiento de las relaciones sexuales, sobre todo en las relaciones sexuales coitales o que requieren de penetración. Es decir, una mayor activación del Sistema Simpático va a afectar al funcionamiento de la erección del pene y el clítoris, así como a la estimulación de la lubricación del cuerpo en las relaciones sexuales.

El funcionamiento fisiológico en las relaciones sexuales consiste en que el sistema parasimpático se activa produciendo una vasodilatación de las arterias y una vasocongestión de las venas (entra más sangre y sale menos) lo que hace que el pene y el clítoris se pongan erectos. Además, aumenta la lubricación genital tanto en la vagina como en el pene.

Cuando la persona está nerviosa, el que el cuerpo entra en “alerta”, por lo tanto, se desactiva el sistema parasimpático y se activa el sistema simpático, que no permite el mantenimiento de la erección en los genitales (clítoris y pene) ya que envía a la sangre a los músculos para preparar al cuerpo en una situación de escape. Asimismo, hay una disminución de la lubricación en los genitales lo que dificulta la penetración vaginal y se puede producir dolor en las relaciones.

Para mantener unas relaciones sexuales satisfactorias, sobre todo si se desea mantener una relación coital o con penetración, es preciso, por tanto, que la persona esté relajada, si esto no ocurre comienzan los problemas en la erección y la lubricación genital. La ansiedad o el miedo a “no cumplir” con las expectativas que tenemos o que tiene la pareja o que creemos que tiene la pareja son incompatibles con la relajación necesaria para que se produzca la erección y la lubricación de los genitales (pene, clítoris y vagina).

Como conclusión una sobre activación del sistema simpático producida por los nervios, el estrés o la ansiedad dificulta el mantenimiento de las relaciones sexuales coitales o con penetración en las personas, es decir:

“El sistema Simpático es poco simpático para las relaciones sexuales”

[1]Para más información sobre la Respuesta Sexual Humana” ver entrada anterior del blog: https://www.psicologiadana.com/blog/respuesta-sexual-humana/

Leticia Martín Vicente – Psicóloga y sexóloga colaboradora de Dana Centro de Psicología