¿Soy una mala madre? Entendiendo la culpa en la maternidad

La maternidad suele ir acompañada de una carga emocional intensa. La culpa es una emoción común, algunos autores argumentan que inhibe la agresión y la negligencia materna, favoreciendo una conducta materna adaptativa (Rotkirch y Janhunen, 2010). Sin embargo, también puede ir ligada a otros factores como la autoexigencia, creencias irracionales, entre otros, volviéndose desadaptativa. Por lo tanto, puede desencadenarse por diversos factores que difieren de unas personas a otras en función de su contexto, creencias, estrategias de afrontamiento, etc.

Ideal de madre perfecta o “el mito de la maternidad”

El llamado “mito de la maternidad” hace referencia al conjunto de creencias que idealizan el rol materno. Presentan a las madres como expertas en todo lo relacionado con su/s bebé/s, siempre paciente, siempre disponible, feliz de entregar todo por sus hijos y sin espacio para errores ni cansancio. Por lo tanto, los hijos son la principal prioridad de las madres (Williamson, Wagstaff, Goodwin, & Smith, 2023). El problema es que este rol es imposible de cumplir, generando culpa al compararse con ese ideal.

Sin embargo, el psicólogo Winnicott (1953) acuñó el concepto alternativo de «madre suficientemente buena». Para él, no se trata de alcanzar la perfección, si no de lograr adaptarse activamente a las necesidades del bebé de manera consistente, pero no infalible, generando un ambiente de seguridad y confianza. Es precisamente esa imperfección lo que permite el desarrollo emocional del bebé.

Por lo tanto, mientras que el mito de la maternidad impone estándares inalcanzables que generan sufrimiento, esta propuesta ofrece un marco más realista y compasivo, que legitima el error como parte fundamental del proceso de crianza. En este sentido, abrazar la idea de ser una “madre suficientemente buena” es una manera de liberarse de la culpa y de la exigencia de perfección.

¿Qué hacer?

A continuación, se presentan algunas de las estrategias que se pueden llevar a cabo para trabajar la culpa:

  • Flexibilizar expectativas acerca de la maternidad y la crianza: normalizar la variabilidad y el concepto de ser una madre “suficientemente buena”.
  • Trabajar la autocompasión con el objetivo de reducir la autocrítica destructiva y favorecer el bienestar psicológico en torno a la maternidad.
  • Búsqueda de apoyo: en pareja, familia o en grupos donde se pueda compartir la experiencia personal sin miedo a ser juzgada. También de profesionales si fuera necesario.

Conclusión

Por ello, es importante desmontar narrativas sobre la perfección en la maternidad, favoreciendo un discurso más compasivo frente a esos ideales. Así mismo, es importante favorecer el apoyo social y profesional para lidiar con el malestar y con emociones como la culpa. También es de gran ayuda que las madres cuenten con espacios donde compartir sus experiencias sin temor a ser juzgadas.

Cada maternidad es única, no hay un “manual único de la buena maternidad”.

Bibliografía

Liss, Miriam & Schiffrin, Holly & Rizzo, Kathryn. (2013). Maternal Guilt and Shame: The Role of Self-discrepancy and Fear of Negative Evaluation. Journal of Child and Family Studies. 22. 10.1007/s10826-012-9673-2.

Rotkirch A y Janhunen K. (2010). Maternal guilt. Evol Psychol. 18;8(1):90-106. doi: 10.1177/147470491000800108. PMID: 22947781; PMCID: PMC10480956.

Williamson, T., Wagstaff, D.L., Goodwin, J. et al. Mothering (2023). Ideology: A Qualitative Exploration of Mothers’ Perceptions of Navigating Motherhood Pressures and Partner Relationships. Sex Roles 88, 101–117 https://doi.org/10.1007/s11199-022-01345-7

Marta Alonso Gil – Psicóloga Colaboradora de Dana Centro de Psicología

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