LA CARGA MENTAL FEMENINA Y SUS IMPLICACIONES

Cada día se consiguen más avances para equiparar responsabilidades entre todas las personas que forman la sociedad, lo cual facilita el acceso de las mujeres a puestos laborales de más responsabilidad y a empleos desempeñados casi en exclusiva por los hombres (como los puestos de ingeniería), así como también mejora su calidad de vida.

Sin embargo, todavía se asume socialmente que las mujeres tienen que encargarse de los cuidados familiares, sobre todo cuando nacen bebés, debido a los roles de género rígidos tradicionales, que relacionan la maternidad con los cuidados, no así la paternidad. Esta situación conlleva el desarrollo de una doble presencia de las mujeres: el trabajo de cuidados en el hogar y el empleo remunerado fuera de casa (o dentro, en formato teletrabajo).

Pero, ¿qué es la carga mental?

El término carga mental femenina se utiliza recientemente para hablar de los esfuerzos cognitivos o a nivel mental que realizan las mujeres para planificar, organizar y atender a todas las tareas del hogar y de los cuidados. Todo ello sumándole las propias tareas de planificación de su puesto laboral.

Por ejemplo: ¿quién se encarga de recordar que falta pan en casa?, ¿o de que hay que comprar pantalones nuevos a las criaturas porque le quedan muy justos los que lleva?, ¿o de que hay que firmar las notas del colegio?

Y así, podríamos hacer muchas preguntas sobre detalles cotidianos que son importantes porque generarían conflictos en la familia o fuera de ésta.

La mayoría de estas preguntas tienen la misma respuesta en una buena parte de los hogares: son las mujeres, las madres, quienes se encargan de recordar todas estas tareas y quienes gestionan que se lleven a cabo satisfactoriamente. Además, si no lo hacen, se les recrimina el olvido o que no hayan avisado de ello antes…

La carga mental es invisible, pero cierta

La naturalización de los comportamientos de cuidados como parte del rol de las mujeres en las sociedades lleva a que no se tengan en cuenta la importancia de estas actividades. Así, no se valora el coste y esfuerzo que supone estar pendiente constantemente, dentro y fuera del hogar, ni sus consecuencias sobre la salud mental de las mujeres.

Algunos efectos que la carga mental femenina tiene sobre las mujeres son los que se describen a continuación:

  • Malestar a nivel emocional: debido a la imposibilidad de quejarse, de ser escuchadas sus peticiones y necesidades.
  • Estrés elevado a largo plazo: la obligación de tener que atender a tantas otras personas, a los ámbitos laboral y doméstico al mismo tiempo, genera un estado de alerta constante que se acaba cronificando en estrés. Y éste puede desencadenar otro tipo de problemas de salud, a nivel físico y mental.
  • Sensación de aislamiento y falta de apoyo: cuando el entorno no escucha, no entiende la doble presión de las mujeres, normaliza su situación y no se responsabiliza, las mujeres se sienten solas. Además, el exceso de trabajo, tanto a nivel doméstico como laboral conlleva que las mujeres no puedan dedicar espacios a socializar y mantener relaciones con seres queridos, amistades…

Éstas son algunas de las consecuencias que a largo plazo aparecen en las mujeres que tienen una doble presencia laboral. ¿Cómo se le puede poner freno a esta situación?

Cómo afrontar la carga mental

La carga mental femenina no sólo es una situación individual, sino que se basa en un sistema social que pone el peso de los cuidados principalmente sobre las mujeres. Así, algunas de las acciones que pueden ayudar a las mujeres también están relacionadas con el entorno en que viven.

  • Buscar apoyo en otras personas que estén pasando por la misma situación: estar en grupos de mujeres y madres fomenta la expresión emocional y el cuestionamiento de esta carga invisible.
  • Solicitar siempre la conciliación: la conciliación familiar es un derecho que hemos conseguido, que permite dedicar un tiempo exclusivo a los cuidados cuando tenemos personas dependientes a cargo y no estar en dos sitios a la vez.
  • En casa, corresponsabilidad: Esto quiere decir que no basta con ayudar. Todas las personas de la casa y del entorno tienen cierto grado de responsabilidad sobre los cuidados y la crianza. Es fundamental que cada parte cumpla con su papel para no cargar los cuidados siempre sobre las mujeres: madres y abuelas.
  • Tener tiempo para una misma: buscar momentos de soledad, tener un espacio propio en el que poder descansar, desarrollar las habilidades personales, artísticas, espirituales u otra, genera bienestar y reduce el sobreesfuerzo cognitivo de las mujeres.
  • Cuestionar los roles de género y de maternidad: No hay una única forma ni una mejor forma de ser mujer o madre, esto cambia de cultura a cultura, y no hay nada biológico que te obligue a ser una madre perfecta o una mujer tipo superwoman.

Sumado a todo ello, pedir ayuda a tu entorno inmediato y buscar ayuda profesional que pueda acompañarte en el proceso de reducir la carga mental en lo posible, son aspectos a tener en cuenta para vivir una vida digna como mujer.

Bibliografía

Brandão, T. (2022). Género y salud mental materna en pandemia: cuando la violencia es del sistema. Methaodos. revista de ciencias sociales 10(1), 42-57.

Díaz Pérez, F. y Quiñones, M. (2022). Dinámicas de la vida personal y la vida laboral en mujeres emprendedoras chilenas: análisis desde una perspectiva feminista. Nomadías (31).

López, P. R., Tapia, P. P., Parra, C. A. P., y Zamora-Sánchez, R. (2018). La doble presencia en las trabajadoras femeninas: equilibrio entre el trabajo y la vida familiar. Revista de Comunicación de la SEECI (44), 33-51.

Esther López Trenado – Psicóloga Sanitaria y Sexóloga colaboradora de Dana Centro de Psicología