En momentos donde la vida se tambalea, todos hemos escuchado alguna vez la frase “mientras hay vida, hay esperanza” pero, ¿es esto realmente cierto?
En este artículo de Psicología Dana, te ofrecemos las claves para entender en qué consiste la desesperanza, cuáles son los síntomas, cómo medirla con la Escala de Desesperanza de Beck y qué herramientas y acciones nos pueden ayudar a salir de esa sensación desesperanzadora.
¿Qué entendemos por desesperanza?
El concepto de desesperanza resulta complejo de definir. Existen autores como Velting (1999) que lo definen como un estado tanto mental como motivacional caracterizado por expectativas negativas con uno mismo, con el mundo y con el futuro. Es decir, la persona no contempla aspectos de cambio o de mejora ni en él mismo como persona, ni el mundo que le rodea, ni en el futuro que le sigue.
El término de desesperanza engloba dos aspectos centrales: por un lado, la persona tiene expectativas negativas sobre los resultados, es decir, no cree que le vaya a salir bien una entrevista de trabajo, no considera que pueda aprobar esa oposición… Por otro lado, la persona tiene expectativas de indefensión para cambiar la probabilidad de que ocurran dichos resultados, es decir, no considera que pueda hacer nada para que esa entrevista salga bien o para aprobar la oposición.
Aquí la desesperanza se ve reflejada en circunstancias específicas, pero ¿qué ocurre cuando las personas nos encontramos desesperanzadas con la vida en general, cuando no vemos mejoría en nuestra vida o sentimos que no podemos hacer nada para cambiarlo?

Muchos estudios determinan que la desesperanza es más importante que un diagnóstico de depresión a la hora de explicar la ideación suicida. Ambas variables, junto con los intentos de suicidios que la persona ha podido tener antes, son los más importantes para identificar el riesgo que una persona tiene de suicidarse.
Es sabido por muchos que las personas que llevan a cabo un suicidio, no quieren dejar de vivir, sino escapar de ese malestar o sufrimiento que pueden estar llevando por dentro, por lo que tiene sentido que haya relación entre sentirse desesperanzado y fantasear con la muerte o con llevar a cabo un suicidio. De hecho, insistimos, la desesperanza es uno de los factores que más nos ayuda a predecir un futuro suicidio.
Así, las frases que pueden surgir cuando alguien se encuentra en un estado de desesperanza son:
- “Esto no va a cambiar nunca”
- “La vida para mi va a ser siempre igual”
- “No hay nada que pueda hacer que yo mejore”
- “No puedo con esta situación más”
- “No espero que nada vaya a cambiar”
- “No merece la pena que intente conseguir algo que desee, porque probablemente no lo lograré”
- “Me siento atrapado en esta vida”

¿Cómo sé si estoy desesperanzado?
Identificar la desesperanza puede ser complicado, ya que no siempre se manifiesta de manera evidente ni de forma igual en todas las personas. Sin embargo, hay señales que pueden indicar que estás atravesando este estado emocional. Estos síntomas de desesperanza pueden aparecer en diferentes áreas y momentos de tu vida y afectar no solo a tus pensamientos y emociones, también a tu forma de comportarte y relacionarte.
Síntomas de desesperanza a nivel cognitivo y/o emocional
- Expectativas negativas: Tiendes a creer que todo saldrá mal, sin importar cuánto te esfuerces.
- Falta de visión a futuro: No logras imaginar un futuro positivo o deseable.
- Diálogo interno pesimista: Tus pensamientos están dominados por frases como “nada cambiará” o “no vale la pena intentarlo”.
- Sentimientos de tristeza o vacío: Una sensación persistente de desilusión y pérdida de interés por lo que antes disfrutabas.
- Frustración constante: Te sientes atrapado en una situación que parece no tener salida.
- Apatía o falta de motivación: Experimentas una ausencia de emociones positivas ante eventos que solían emocionarte.
- Indefensión: Un indicador clave de desesperanza es la creencia de que no hay nada que puedas hacer para cambiar tu situación, incluso cuando se presentan oportunidades para mejorar.
Síntomas de desesperanza a nivel comportamental
- Aislamiento social: Evitas a tus amigos, familiares o actividades grupales.
- Procrastinación extrema: Dejas de actuar conforme a metas u obligaciones importantes porque no crees que valgan la pena.
- Descuido personal: Pierdes interés en cuidar de tu salud, tu aspecto físico o tu entorno.
Síntomas de desesperanza a nivel fisiológico
- Cansancio constante: Te sientes agotado física y mentalmente, incluso después de descansar.
- Alteraciones en el sueño: El insomnio o, por lo contrario, el hecho de dormir en exceso son comunes cuando uno está desesperanzado.
- Cambios en el apetito: Puede haber una pérdida o aumento significativo de peso sin causa aparente.
Tipos principales de desesperanza
Dependiendo del origen de esta desesperanza y el área al que afecte, se pueden dilucidar estos tipos principales de desesperanzas:
1. Desesperanza cognitiva
Este tipo de desesperanza surge a partir de patrones de pensamiento negativos recurrentes sobre uno mismo, el mundo y el futuro. Las personas con desesperanza cognitiva suelen creer que nada de lo que hagan cambiará su situación, lo que afecta profundamente a su capacidad de tomar decisiones y, sobre todo, emprender acciones.
2. Desesperanza emocional
En este caso, la desesperanza se manifiesta principalmente a nivel emocional, con sentimientos de tristeza, vacío, frustración o desesperación persistente. Las emociones negativas se vuelven dominantes, lo que dificulta encontrar motivación para realizar actividades cotidianas y puede derivar en un trastorno depresivo u otros problemas psicológicos.
4. Desesperanza situacional
Se produce en respuesta a eventos específicos, como la pérdida de un ser querido, una ruptura amorosa, la pérdida de un trabajo o cualquier otra experiencia traumática. Aunque, como bien indica el nombre, puede ser temporal, tiene el potencial de escalar si no se gestiona adecuadamente.
5. Desesperanza aprendida
El concepto de desesperanza aprendida fue introducido por Martin Seligman y se refiere a un estado psicológico en el que una persona, tras haberse enfrentado repetidamente a situaciones negativas que percibe como incontrolables, desarrolla una creencia de indefensión y falta de capacidad para influir en los resultados de su vida.
Con el tiempo, la desesperanza aprendida genera la percepción de que ningún esfuerzo tendrá un impacto, incluso cuando las circunstancias cambian. Esto provoca una pasividad en la que la persona deja de actuar ante los problemas, un pesimismo que se proyecta en los pensamientos de futuro y una autoestima deteriorada que puede provocar una autocrítica excesiva y el desarrollo de otros problemas psicológicos, como la depresión.
Este tipo de desesperanza en términos técnicos sería un proceso de indefensión aprendida.
6. Desesperanza existencial
Este tipo de desesperanza está relacionada con cuestiones profundas sobre el sentido de la vida y el propósito personal. Las personas pueden sentirse atrapadas en la falta de significado, lo que provoca una desconexión con ellas mismas y con el mundo que las rodean.

La desesperanza creativa
El término de desesperanza creativa puede dar lugar a confusiones. En realidad, este concepto se refiere al empuje para buscar nuevas soluciones cuando el individuo acepta que todos los esfuerzos previos no han funcionado. No es tanto un tipo de desesperanza, sino que se trata de una estrategia que se emplea dentro de la ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso).
Aunque el impacto de la desesperanza creativa suele ser positivo, hay que tener mucho cuidado, pues podría interpretarse como la rendición absoluta y esto podría conducir al aislamiento. Un profesional de la psicología puede ayudarte a no confundir la desesperanza creativa con la desesperanza tradicional o la apatía para fomentar así la búsqueda de nuevas soluciones.
La desesperanza creativa bien trabajada, entonces, provoca un crecimiento personal a través de la flexibilidad y adaptación psicológicas, y la reflexión y claridad acerca de los valores personales.
Ejemplo práctico de desesperanza creativa
Imagina por un momento que una persona ha luchado durante un largo tiempo por mantener una relación de pareja tóxica o poco sana. Aunque ha intentado mejorar la situación, llega a un punto en el que acepta que no hay manera de cambiar a la otra persona o su manera de relacionarse en pareja. Entonces, gracias a la desesperanza creativa, comprende que no tiene sentido seguir buscando formas de cambiar esta relación. Es entonces cuando invierte su tiempo y esfuerzo en reforzar la autoestima y buscar una nueva relación que encaje con lo que necesita ella.
Gracias a la desesperanza creativa, esta persona ha logrado profundizar en sus valores e intereses y abrirse a sí misma nuevas oportunidades.
La Escala de Desesperanza de Beck
La medición del constructo desesperanza fue iniciada por Beck y sus colaboradores con la creación de la Escala de Desesperanza de Beck (Beck Hopelessness Scale, BHS). En el plano de consulta es ampliamente utilizado este instrumento como método de evaluación cuantitativa de la situación del paciente.
La Escala de Desesperanza de Beck (Beck Hopelessness Scale) es una herramienta de medición ampliamente utilizada en el terreno de la psicología para determinar el nivel de desesperanza en una persona.
La Escala de Desesperanza de Beck, desarrollada por Aaron T. Beck en 1974, está conformada por 20 puntos clave que evalúan aspectos en torno a tres dimensiones principales:
- Expectativas negativas sobre el futuro: La persona cree que no hay posibilidades de mejorar su situación.
- Pérdida de motivación: Siente que sus esfuerzos son inútiles y no valen la pena.
- Desesperanza generalizada: Una percepción persistente de que nada bueno ocurrirá en su vida.
Algunas preguntas de la Escala de Desesperanza
«Espero el futuro con esperanza y entusiasmo», «No logro hacer que las cosas cambien, y no existen razones para creer que pueda en el futuro» o «Es muy improbable que pueda lograr una satisfacción real en el futuro»
El test de la Escala de Desesperanza de Beck ha demostrado ser especialmente útil para predecir la ideación suicida y evaluar el riesgo de conductas autodestructivas. Algunos estudios recientes sugieren que aquellas personas que obtienen puntuaciones altas en la Escala de Desesperanza de Beck tienen mayor riesgo de sufrir trastornos psicológicos graves y necesitan atención especializada inmediata. Este artículo de la revista Revista de psiquiatría y salud mental demuestra la fiabilidad de esta escala, y otras herramientas, como sistema válido para pacientes con suicidabilidad.
El principal objetivo de esta herramienta es proporcionar una base para que los profesionales puedan intervenir de forma efectiva, además de para evaluar el riesgo de suicidio y para monitorear el progreso de las terapias psicológicas. Si crees que podrías beneficiarte de esta evaluación, no dudes en contactar con un profesional de la psicología que pueda proporcionártela y analizar los resultados para enfocar el posible tratamiento adecuado.
Consecuencias de la desesperanza
Las consecuencias de la desesperanza no solo atañes riesgos para la salud mental, también para el estado físico, emocional y social del individuo.
En el plano psicológico, la desesperanza está estrechamente relacionada con una gran variedad de trastornos de salud mental, como depresión, ansiedad y trastorno por estrés postraumático. Es importante que entiendas que no tratar estos síntomas puede derivar en un problema mayor o más complejo, incluso puede derivar en trastornos crónicos si no se tratan a tiempo.
En cuanto al físico, la desesperanza puede debilitar el sistema inmune, aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, alterar el sueño y el apetito y provocar fatiga.
Emocionalmente, la desesperanza provoca pérdida de interés, vacío, frustración, pesimismo de cara al futuro y dificultades para disfrutar de aspectos positivos en la vida.
A nivel social, la desesperanza provoca un aislamiento que se traduce en el deterioro de relaciones y una bajada en el rendimiento laboral o académico.
Es importante entender estos riesgos para que tomes medidas y empieces a trabajar en técnicas que te puedan sacar de esa desesperanza abrumadora.

¿Qué hago si me siento desesperanzado?
Si te has sentido identificado leyendo este blog, es importante que sigas leyendo. Afrontar la desesperanza no es fácil, pero hay estrategias y herramientas que pueden ayudarte a recuperar el control de tu vida y no empeorar la situación:
- Identifica qué te hace sentir mejor: Ejercicios de relajación, respiración, pasear, dibujar o hablar con personas cercanas pueden hacer que te sientas apoyado y acompañado en este camino.
- Revisa el pasado: ¿Es posible que te hayas sentido así antes? ¿Ha ocurrido algún cambio importante en tu vida?
- Cuéntalo: Comparte con amigos, familiares y personas de tu entorno cómo te encuentras.
- Pide ayuda: Pide ayuda a profesionales de la salud mental para evaluar tu estado de ánimo y comenzar a trabajar en aquellos puntos que sea importante.
- Establece metas pequeñas y alcanzables: Esto te ayudará a sentir que avanzas, aunque sea poco a poco.
- Date tiempo: Recuperar la esperanza en la vida es un proceso largo y costoso, un proceso mental y conductual. Sé paciente contigo mismo.
Por tanto, si tenemos en cuenta que según estudios aquellas personas con niveles altos de desesperanza tienen hasta seis veces más riesgo de presentar ideación suicida, ¿sigue teniendo sentido creer que mientras hay vida hay esperanza o tenemos que empezar a decir que mientras hay esperanza, hay vida?
De la desesperanza a la acción
Si te has sentido identificado con este artículo y quieres encontrar el camino de salida de esta desesperanza que sientes, te recordamos que no estás solo y que dar el primer paso al buscar apoyo es lo más valiente que podrías hacer. Los profesionales tienen experiencia con este tipo de sensaciones y pueden facilitarte las herramientas necesarias para mejorar la situación.
Contárselo a tu entorno es lo primero que puedes hacer, pero es necesario que contactes con una persona especializada en trastornos y otros problemas mentales para que te proporcione el mapa con la ruta a seguir.

Si quieres encontrar motivación y un pensamiento a futuro más positivo, pide cita en Psicología Dana y nosotros nos encargaremos de desvelar el origen del problema y las pautas para superarlo.
No te enfrentes a esto solo, estamos aquí para acompañarte y guiarte en el proceso. Haz que tu bienestar sea tu prioridad.