La adolescencia es una etapa de desarrollo vital marcada por cambios físicos, emocionales y sociales que pueden llegar a ser sumamente abrumadores para cualquier persona. Algunos adolescentes, ante la variedad de desafíos y presiones a su alrededor, pueden sucumbir en conductas autolesivas, generando preocupación y angustia a sus cuidadores y exponiendo su propia vida al peligro.
Si conoces a alguien que pueda estar pasando por este tipo de situaciones, deja que el equipo de Psicología Dana te cuente todo lo que necesitas saber sobre cómo actuar y prevenir las autolesiones en adolescentes.
¿Qué son las autolesiones en adolescentes?
Las autolesiones en adolescentes son un problema de salud mental grave que se caracteriza por actos intencionales de daño directo al propio cuerpo sin la intención consciente de morir, es por esto que también son conocidas como autolesiones no suicidas (NSSI, por sus siglas en inglés), pues, en la mayoría de los casos, no buscan acabar con la vida.
De todos modos, aunque no siempre están relacionadas con el suicidio, las autolesiones son una señal de angustia emocional y pueden ser una forma en que los adolescentes intentan hacer frente a emociones intensas y difíciles de manejar, como ansiedad, depresión, ira o sentimientos de vacío. En este sentido, son un grito silencioso de ayuda que invita a los cuidadores a preguntarse qué pasa más allá de lo evidente en la mente de los más jóvenes.
¿Cómo se manifiestan las autolesiones en adolescentes? Autolesiones en brazos y piernas
Las autolesiones en adolescentes pueden manifestarse de diversas formas, como cortarse, quemarse, golpearse, rascarse o morderse la piel. Quizá la forma más común son las autolesiones en brazos de adolescentes a partir de cortes. A veces también se dan las autolesiones en las piernas del adolescente, pues es consciente de que es más fácil esconder las heridas de la vista de los demás. Hay que estar muy atentos a comportamientos extraños que notemos y que sin saberlo pueden ser autolesivos.
Es importante destacar que las autolesiones no son una forma de llamar la atención, sino una expresión de dolor emocional y una necesidad de ayuda, por lo que, al momento de enfrentar una situación de autolesiones en adolescentes, no podemos menospreciar sus sentimientos. Los adolescentes que se autolesionan pueden sentir vergüenza, culpa o miedo, lo que les dificulta pedir ayuda. Por ello, es fundamental que los padres, educadores y amigos estén atentos a las señales de alerta y ofrezcan apoyo y comprensión.
¿Por qué se lesionan los adolescentes?
Determinar un motivo por el cual se dan las autolesiones en adolescentes es casi imposible, pues esta conducta puede ser provocada por el cúmulo de múltiples factores que pueden ser muy complejos de identificar en cada caso. Para descubrir la causa principal, es necesario acudir a un psicólogo especializado en adolescentes que pueda trabajar con el paciente en busca del problema para poder trabajarlo y mejorar su calidad de vida, evitando posibles complicaciones futuras.
Sin embargo, se ha logrado con los años identificar algunos de los factores de riesgos por los cuales los adolescentes recurren a este tipo de comportamiento, algunos de estos son:
Búsqueda de regulación emocional
Las autolesiones en adolescentes pueden ser una forma de hacer frente a emociones intensas y difíciles de manejar, como ansiedad, depresión, ira, tristeza, vergüenza o sentimientos de vacío, especialmente cuando no se tienen las herramientas concretas para conocer cómo se sienten estas emociones. Al infligirse dolor físico, algunos adolescentes pueden sentir una sensación de alivio o control sobre sus emociones.
Liberación de tensión
El estrés académico, las dificultades en las relaciones interpersonales, la presión social, el acoso escolar o los problemas familiares pueden generar una gran tensión emocional. Las autolesiones en adolescentes pueden ser una forma de liberar esa tensión acumulada cuando no hay otras formas para lidiar con ellas.

Comunicación de dolor
Los adolescentes que tienen dificultades para expresar sus emociones o pedir ayuda pueden recurrir a las autolesiones como una forma de comunicar su malestar y su necesidad de apoyo. Es importante destacar que no estamos diciendo que sea una forma de llamar la atención, nada de eso, sino que muchas personas recurren a la autolesión cuando no saben cómo expresarse.
Baja autoestima
Los adolescentes con baja autoestima, sentimientos de inutilidad o falta de confianza en sí mismos pueden ser más propensos a autolesionarse como una forma de castigo o expresión de autodesprecio. Por esto es tan importante trabajar el problema de raíz en terapia.
Influencia social
La exposición a amigos o compañeros que se autolesionan, así como la idealización de las autolesiones en las redes sociales o en la cultura popular, pueden influir en la adopción de estas conductas, llevando a las autolesiones en adolescentes sin saber muy bien por qué lo hacen. De todos modos, esta causa suele ir acompañada de alguna otra, como la baja autoestima o el trauma.
Trauma y abuso
Los antecedentes de trauma, abuso físico, emocional o sexual son un factor de riesgo importante de autolesiones en adolescentes.
Problemas de salud mental
Por supuesto, como hemos mencionado, es importante entender que las autolesiones en adolescentes pueden estar asociadas a otros problemas de salud mental, como depresión, ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria o trastorno límite de la personalidad. Razón por la cual es importante, en cuanto se detecte un comportamiento autolesivo, tomar acción para identificar que hay más allá.
¿Cómo identificar las autolesiones en adolescentes?
Como padres, maestros o cuidadores, debemos estar atentos a algunas señales que puedan ser indicios de problemas emocionales de nuestros niños y adolescentes, y que pueden enmascarar también conductas autolesivas. Lograr identificar estas conductas es el primer paso para brindar apoyo y un tratamiento oportuno.
Los cambios de comportamiento son un signo importante a atender. Cuando notamos que los adolescentes se aíslan, retirándose de actividades y dejando sus círculos usuales, o cuando notamos que están mucho tiempo encerrados en su habitación, debemos prestar mayor atención.
Asimismo, es importante vigilar los cambios bruscos en el estado de ánimo, por ejemplo, irritabilidad o ansiedad excesiva. La disminución del rendimiento académico y las alteraciones en el sueño y el apetito son otros indicadores claves que hay que tomar en cuenta.
Por supuesto, la forma más evidente de notar que hay autolesiones en adolescentes son los cambios físicos, como la presencia de lesiones inexplicables, especialmente en áreas del cuerpo que suelen estar cubiertas por la ropa. Si notas cortes, quemaduras o moretones que no tienen una explicación aparente, así como cicatrices, debes ofrecer tu apoyo y buscar ayuda psicológica profesional.
A veces, el cambio en la forma de vestir de manera repentina también es una señal de episodios autolesivos, ya que los adolescentes buscan formas disimuladas de esconder las marcas. Por ejemplo, si notas que comienza a usar pantalones largos y suéteres de manga larga incluso en climas cálidos, puede estar escondiendo lesiones o un problema de autoestima o disforia que puede provocar más complicaciones en un futuro.
Por último, otra forma de identificar que algo no anda bien y que puede ser señal de posibles autolesiones en adolescentes, son las manifestaciones verbales. Puede pasar que los adolescentes comiencen a comentar cosas como que no tienen futuro, que se sienten atrapados o a comentar pensamientos negativos sobre sí mismos. Si hablan directamente sobre la muerte, el suicidio o expresan la necesidad de desaparecer, deben activarse todas las alarmas y buscar ayuda psicológica de forma urgente.
Tipos de autolesiones en adolescentes más comunes
Las autolesiones pueden manifestarse de diversas formas, incluso existen comportamientos autolesivos que no muchas personas identifican como tal. Algunos de los más comunes son:
- Utilizar objetos afilados para hacerse cortes en la piel, generalmente en brazos, piernas o abdomen.
- Provocarse quemaduras con cigarrillos, encendedores, planchas u otros objetos calientes.
- Darse puñetazos, golpearse la cabeza o lanzarse contra objetos duros.
- Rascarse o pellizcarse la piel hasta sangrar o hacerse heridas.
- Morderse la piel, los labios o la lengua con fuerza.
- Introducir objetos extraños debajo de la piel o en orificios corporales.
Las autolesiones en adolescentes en piernas y brazos son quizá las más comunes, ya que son fáciles de ocultar. Pero también pueden darse en otros puntos del cuerpo, como el abdomen o la cabeza.

¿Cómo prevenir las autolesiones en adolescentes?
La prevención de las autolesiones en adolescentes es un desafío importante que requiere un enfoque integral que involucre a la familia, la escuela y la comunidad. Como padre o tutor, es natural que queramos proteger a nuestros hijos y prevenir cualquier daño que pueda hacerse a sí mismo.
Si bien no hay una fórmula mágica para garantizar que tu hijo no se autolesione nunca, existen estrategias y herramientas que pueden implementarse para reducir el riesgo y brindar el apoyo necesario.
Comunicación abierta y honesta
Fomentar un ambiente de confianza para animar a tus hijos a hablar sobre sus sentimientos, preocupaciones o experiencias sin ser juzgado es fundamental. Así pues, como padres también debemos hacer una labor importante en conocer nuestras propias emociones para enseñar a los más jóvenes cómo expresarlas y regularlas.
Enseña la escucha activa y valida las emociones de los adolescentes. En caso de que ya haya comportamientos de autolesiones en adolescentes que conozcas, no tengas miedo a abordar el tema de manera directa, abierta y empática. Contarles a los adolescentes que la autolesión existe es el primer paso para prevenirla.
Fortalecimiento de la autoestima y resiliencia
Enseñar a los adolescentes habilidades de afrontamiento saludables, como la resolución de problemas, la comunicación efectiva, el manejo del estrés y la regulación emocional, es clave para prevenir la autolesión. Asimismo, crear un ambiente en el que se reconocen sus logros y se fomentan sus talentos e intereses para evitar la frustración, es de gran ayuda para criar personas con una autoestima más estable y alta.
Conocer y expresar las emociones de forma saludable
Enseñar a los niños desde pequeños, y a los adolescentes, a reconocer y expresar sus emociones les ayudará a tener habilidades de regulación emocional mucho más adaptativas. Algunas técnicas para expresar las emociones de manera adecuada pueden darse a través del habla, la escritura o la práctica de alguna actividad artística o deportiva.
Las técnicas de relajación y respiración también son de gran ayuda para afrontar sentimientos negativos como la ansiedad, la tristeza, la ira y el estrés.
Límites y normas claras
Establecer límites sobre el comportamiento esperado puede ser de utilidad para lidiar con las autolesiones y, sobre todo, para identificar de forma temprana los riesgos de autolesión en adolescentes.
La supervisión de sus actividades y relaciones, especialmente en línea, pero de manera respetuosa hacia su autonomía, es fundamental para evitar la autolesión. El caso es saber distinguir entre protección e invasión de la privacidad. Si necesitas ayuda para hacerlo, puedes contar con la ayuda de un profesional de la psicología para que te guíe.
Apoyo profesional
Si sospechas que tu hijo se está autolesionando o tiene dificultades para manejar sus emociones, no dudes en buscar ayuda profesional para prevenir que la situación pueda escalar. Un psicólogo o psiquiatra puede evaluar a tu hijo y brindarle el tratamiento adecuado, ya sea terapia individual, terapia familiar o medicación (aunque esta última también debe ir acompañada de terapia psicológica para que tenga un efecto significativo).
Autolesiones en adolescentes: Tratamiento
El tratamiento de las autolesiones en adolescentes debe ser individualizado y adaptado a las necesidades específicas de cada persona. Lo que debe quedar claro es que la forma de tratamiento posible pasa necesariamente por pedir apoyo psicológico profesional. Algunas de las alternativas de tratamiento incluyen:
- Terapia psicológica: La terapia cognitivo-conductual (TCC) es uno de los enfoques profesionales que han demostrado ser más eficaces en el tratamiento de las autolesiones en adolescentes. Estas terapias ayudan a los adolescentes a identificar y cambiar patrones de pensamiento y comportamiento negativos, así como a desarrollar habilidades de afrontamiento saludables.

- Terapia familiar: La terapia familiar puede ser útil para abordar problemas familiares que puedan estar contribuyendo a las autolesiones del adolescente, así como para mejorar la comunicación y el apoyo mutuo. Este tipo de terapia es ideal, ya que brinda herramientas a todo el círculo inmediato del adolescente.
- Medicamentos: En algunos casos, se pueden recetar medicamentos para tratar problemas de salud mental coexistentes, como la depresión o la ansiedad, que pueden estar relacionados con las autolesiones. Estos solo pueden ser recetados por un psiquiatra.
- Grupos de apoyo: Los grupos de apoyo pueden brindar un espacio seguro y de comprensión donde los adolescentes que se autolesionan pueden compartir sus experiencias y recibir apoyo de otros que han pasado por situaciones similares.
- Hospitalización: En casos graves o cuando existe riesgo de suicidio, puede ser necesaria la hospitalización para garantizar la seguridad del adolescente y brindarle tratamiento intensivo, de manera que pueda superar apropiadamente la situación de crisis.
Ayudamos a prevenir y sanar las autolesiones en adolescentes
Como habrás comprendido, las autolesiones en adolescentes son un problema de salud mental complejo y preocupante que requieren una atención e involucramiento emocional importante. Es fundamental que los padres, educadores y profesionales de la salud trabajen juntos para prevenir las autolesiones, identificar a los adolescentes en riesgo y ofrecerles tratamiento oportuno y eficaz.
Con el apoyo adecuado, los adolescentes que se autolesionan pueden aprender a manejar sus emociones de manera saludable. Las autolesiones son preocupantes, pero pueden superarse con la ayuda profesional adecuada antes de que desemboquen en otros problemas de salud mental graves.
En Psicología Dana, sabemos que este es un tema muy preocupante para los padres y tutores, pero también conocemos los pasos para superarlo y estamos dispuestos a guiarte en el camino. ¿Deseas agendar una cita? Contacta con nosotros y da el primer paso.
