Adicción al juego. Un problema que va más allá de las apuestas

‘’Venga, va, que esta nos toca’’, ‘’¡nos hemos quedado a nada del Gordo!’’,  o ‘’ ¿echamos una ruleta?’’ son frases que es fácil oír en nuestro día a día, y más si nos acercamos a cualquier casa de apuestas probablemente asentada en nuestros barrios o paseamos por un bar cualquiera cuando se acercan los acontecimientos navideños del mes de diciembre.

Según el estudio de Prevalencia de Juego realizado por el Ministerio de Consumo en 2022/2023, en España se registraron más de 4.000 establecimientos dedicados al juego, así como más de 180.000 máquinas de azar distribuidas en locales de hostelería. Además, entre los cálculos se pudieron observar los miles de millones de euros que mueven tanto los locales presenciales de apuestas como las webs que te ofrecen la posibilidad de apostar con tan solo un clic.

Algunos datos capaces de demostrar el riesgo que supone sumergirse dentro de estos aparentemente inocentes juegos lo demuestran algunos resultados del estudio que anteriormente mencionamos. Entre los jugadores jóvenes, se ha visto que del 36,5% de usuarios que apostaron en formato online, un 12,45% de ellos llegó a desarrollar síntomas de problemas con el juego.

Estos datos nos pueden invitan a reflexionar, ¿cómo de problemática puede ser la popularización de los juegos de azar y de las casas de apuestas? No solo este negocio tiene el poder de mover cantidades ingentes de dinero, sino que además, podría ser capaz de jugar con la salud mental de cualquiera de nosotros. Pero, desde un punto de vista psicológico, ¿cómo puede ocurrir esto? ¿Qué indicadores pueden alertarme de que quizá, tengo un problema con el juego? ¿Por qué cualquiera puede ser vulnerable  de ‘’engancharse’’ y desarollar una adicción?

Síntomas de la adicción al juego

Si somos usuarios del mundo de las apuestas y de los juegos de azar, existen algunos indicadores que pueden alertarnos de que algo no va bien:

  • Pensar constantemente en el juego. Ocurre una obsesión con las apuestas, incluyendo recordar partidas anteriores y planificar futuras jugadas.
  • Apostar cada vez cantidades más grandes de dinero. Surge la necesidad de hacer cada vez apuestas más cuantiosas económicamente para sentir la misma adrenalina que las veces anteriores.
  • Intentar dejarlo… pero no poder. Aunque se intenta reducir o dejar de jugar, no se consigue. Se repiten los intentos fallidos de controlar esta conducta.
  • Sentirse mal si no se juega. Cuando se intenta dejar de jugar, aparecen emociones negativas como irritabilidad, ansiedad o incluso angustia.
  • Jugar para escapar de los problemas. El juego se convierte en una forma de evadir emociones difíciles como la tristeza, la ansiedad o el estrés.
  • Apostar más para recuperar lo perdido. Después de perder dinero, aparece la necesidad de seguir jugando para «recuperar» lo perdido, pudiendo entrar en un ciclo peligroso.
  • Mentir sobre el juego. Se tiende a ocultar a familiares, amigos o compañeros la cantidad de dinero o tiempo que se gasta jugando.
  • Poner en riesgo relaciones y trabajo. El juego empieza a afectar áreas importantes de la vida, como la familia, las amistades, el trabajo o los estudios.
  • Depender de otros para cubrir deudas. Se pide dinero prestado a familiares, amigos o instituciones para salir de los problemas económicos que el juego ha causado.

¿Por qué puede ocurrir la adicción al juego?

La ocurrencia de los problemas con el juego suele propiciarse no por una sola causa, sino por la interacción de los factores individuales y contextuales de la persona.

  • Factores individuales
    • Pensamientos irracionales y sesgos cognitivos sobre el juego: algunas distorsiones cognitivas comunes son la ilusión de control, donde el jugador piensa que no puede controlar la máquina, pero sí puede predecirla; y la falacia del jugador,  donde puede ocurrir la creencia errónea de que los eventos pasados afectan la probabilidad de eventos futuros en procesos aleatorios. Por ejemplo, pensaremos que después de una racha de «pérdidas» en una ruleta, es más probable que salga «rojo» si ha salido negro durante varias veces seguidas. También, las «casi victorias» (por ejemplo, si nos quedamos a un solo número de ganar un décimo de lotería) generan una falsa percepción de progreso. Aunque se pierda, estas experiencias desencadenan la misma respuesta de dopamina que una victoria real, motivando al jugador a intentarlo nuevamente. Además, suele darse la percepción de suerte como un rasgo personal e interno , e interpretar el azar como una característica similar a una habilidad.
  • Mecanismo de refuerzo intermitente: el refuerzo aleatorio y esporádico activa el sistema de recompensa, creando una sensación de placer que refuerza la conducta de seguir jugando, incluso cuando las pérdidas son mayores que las ganancias. La persona entra en un bucle en que la principal manera de afrontar el malestar es volviendo a apostar.
  • Personalidad: algunos rasgos como la impulsividad también pueden afectar a la hora de desarrollar un problema como el juego.
  • Factores del entorno
    • Accesibilidad al juego: El crecimiento de casinos, casas de apuestas, máquinas tragamonedas y plataformas de juego online permite que los juegos de azar estén disponibles para todos, en cualquier momento y lugar.
    • Publicidad persuasiva: Los anuncios prometen historias de premios y éxito, creando la percepción de que ganar es fácil y común.
    • Nivel socioeconómico: Aunque las personas con mayores ingresos tienden a jugar con más frecuencia, las tasas de juego problemático son significativamente más altas entre las poblaciones de menores ingresos.
    • Normas sociales, cultura y medios: culturalmente, el juego puede llegar a percibirse como una actividad aceptable y glamurosa, tal y como se ha representado el casino en la historia del cine; o incluso tradicional, especialmente durante festividades como la Navidad.

Tratamiento

La adicción al juego está reconocida dentro del Manual Diagnóstico y Estadísitico de los trastornos mentales (DSM – V) como juego patológico.

Existen tratamientos psicológicos para tratar este problema, y Según Echeburúa, Salaberría y Cruz-Sáez (2014), entre el 50 % y el 80 % de las personas con adicción al juego que reciben tratamiento psicológico logran una recuperación que se mantiene a largo plazo.

Si te preocupa alguno de los síntomas mencionados en este post, existen recursos y apoyo psicológico eficaz disponibles para ayudarte a sentirte mejor y retomar las riendas de tu vida. El tratamiento se ajustará siempre a tus necesidades individuales y a los diferentes ámbitos de tu vida.

Bibliografía

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