Seis Sombreros para Pensar: Una herramienta psicológica para mejorar el razonamiento y la toma de decisiones

En la vida cotidiana y en el trabajo, enfrentar problemas complejos y tomar decisiones acertadas puede ser desafiante debido a la diversidad de formas en que pensamos. Edward de Bono, psicólogo y experto en pensamiento creativo, desarrolló la técnica de los «Seis Sombreros para Pensar», una forma innovadora de organizar y clarificar el pensamiento. Esta técnica consiste en usar metafóricamente seis sombreros de colores, cada uno representando un estilo diferente de pensar, que juntos aportan una visión completa y equilibrada ante una misma situación. Bono elige el sombrero como instrumento de pensamiento tanto por el gesto deliberado de colocarse un sombrero para pensar -permitiendo ser moderador de uno mismo- como para recalcar que uno debe actuar como un pensador.

Esta estrategia puede ser una gran ventaja a la hora de mejorar nuestro autoconocimiento y relaciones sociales. Permite atender y reconocer la manera en la que solemos percibir e interpretar las situaciones -muchas veces actuamos desde un patrón similar-, así como promover una mayor flexibilidad a la hora de entender la toma de decisión de los otros. Te invita a explorar las diferentes maneras desde la que se puede percibir e interpretar una misma situación y el papel que tienen las emociones en todos los procesos, seamos más conscientes de las mismas o no.

A continuación, te explico los diferentes modos de pensamiento: El sombrero blanco aporta objetividad y datos, ayudándonos a fundamentar nuestras decisiones en hechos reales. El rojo nos conecta con nuestras emociones y sensaciones, esenciales para entender nuestras motivaciones y las de otros. El sombrero negro promueve la precaución y el análisis de riesgos, mientras que el amarillo, con su visión optimista, nos invita a buscar soluciones y beneficios. Para liberar la creatividad y abrir nuevas posibilidades, el sombrero verde fomenta la generación de ideas innovadoras. Finalmente, el sombrero azul es el director de orquesta que guía el proceso, asegurando que los distintos modos de pensar se utilicen de manera efectiva.

Supongamos ahora una situación a la que todos, antes o después, podemos tener que  enfrentarnos. Te invito a que cojas un papel y boli y respondas desde cada uno de los sombreros.

Decidir si es el momento de ir a terapia o no

  • Sombrero blanco (datos): “Llevo varios meses sintiéndome ansioso y tengo dificultades para dormir. He leído que la terapia psicológica puede mejorar el bienestar emocional y facilitar herramientas para enfrentar situaciones complejas.”
  • Sombrero rojo (emociones): “Siento miedo y algo de vergüenza al pedir ayuda, pero también esperanza de encontrar alivio y recibir apoyo profesional.”
  • Sombrero negro (crítica): “Me preocupa ‘qué pensarán los demás’ si saben que voy a terapia, el costo económico, y no estoy seguro de si funcionará para mi caso particular.”
  • Sombrero amarillo (optimismo): “La terapia podría ayudarme a comprenderme mejor, aprender recursos para gestionar el estrés y mejorar mis relaciones personales.”
  • Sombrero verde (creatividad): “Puedo explorar distintos tipos de terapia (online, presencial, grupal) y elegir la modalidad que mejor se adapte a mi tiempo y situación. Tal vez pruebo una primera sesión para conocer el proceso antes de decidir.”
  • Sombrero azul (gestión): “Voy a informarme sobre profesionales, agendar una consulta inicial y valorar cómo me siento después para decidir si continúo.”

Por último, responde ahora a las siguientes preguntas: ¿Desde cuál o cuáles suelo responder? ¿Qué me aporta esa forma de interpretar? ¿Qué podrían aportarme las demás? ¿Alguna vez me he parado a reflexionar desde estos diferentes puntos de vista? ¿Me ayudaría a entender o acompañar mejor la decisión de otros?

Desde una perspectiva psicológica, esta herramienta fortalece también la metacognición, es decir, la capacidad de pensar sobre nuestro propio pensamiento. Al adoptar diferentes roles mentales, podemos superar nuestros sesgos y abrir espacio para comprender mejor a los demás, mejorando así la comunicación y la toma de decisiones de forma individual y en grupo. Además, al entender el papel que tienen las emociones, la lógica y la creatividad, logramos un pensamiento más claro y estructurado, facilitando la resolución de conflictos y la colaboración.

En resumen, los seis sombreros para pensar no solo son una técnica para generar ideas, sino un método que ayuda a cultivar un pensamiento más flexible, equilibrado y consciente, clave para enfrentar los retos de la vida personal y profesional de manera estructurada y pausada.

Blibliografía:

De Bono, E. y Diéguez, R. D. (1988). Seis sombreros para pensar. Granica.

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