VALORES Y MOTIVACIÓN

“Al sabio consejo de que hay que vivir cada día como si fuera el último, habría que añadir la recomendación de vivir cada día como si fuéramos a permanecer en la tierra para siempre”.

            – Sherwin Nuland

“Ten siempre a Itaca en tu mente.

Llegar allí es tu destino.”

 – Konstantin Kavafis

Desde pequeños, las personas aprendemos a amar o a darle valor a la vida a través de distintas acciones, a través de distintos momentos. Cada uno unas más que otras, dado el ambiente en el que hayamos crecido. Unos, aprenden a amar la música, las bellas artes, la danza; otros, los números, los detalles, la geometría; otros la playa o la montaña, la familia y los amigos… Es en estas cosas que vamos aprendiendo a amar, a la par que formamos nuestra identidad, donde está el valor o la importancia que le damos a aquello que hacemos. La motivación en el ser humano está hecha de lo que valora, de aquello por lo que le merece la pena moverse aún en los días en los que hacerle hueco al dolor o al sufrimiento se hace muy difícil.

Los valores son un faro hacia el que dirigirnos, lo que anhelamos en lo más profundo sobre la relación que queremos tener con el mundo, otras personas y con nosotros mismos. Reflejan qué es lo que quieres hacer y cómo quieres hacerlo en cada área importante en tu vida.

Es importante señalar aquí que los valores no son lo mismo que las metas. Estas son algo alcanzable, son objetivos que nos van acercando hacia ese faro. Sin embargo, los valores son el camino hacia el faro, son una acción continua. Por ejemplo, si para ti es importante aprender y crecer profesionalmente, eso es un valor. Pero, si te propones hacer un curso sobre la materia en cuestión, puede ser alcanzable y marcado como “cumplido” en un checklist, por lo que es una meta.

Por último, los valores son propios, es decir, no son impuestos por nadie más. Una pregunta que puede ser útil en este punto es: ¿lo haría aunque nadie me estuviera viendo o nadie pudiera saberlo? Si la respuesta es sí, ahí es donde está tu acción valiosa.

La cuestión aquí es, ¿para qué haces lo que haces en tu día a día? ¿Qué es lo que hay en eso que haces que cuando te vas a la cama al final del día te permite decir “ha merecido la pena”?

valores

La siguiente metáfora que puede ayudar a comprender un poco mejor estos conceptos, y puede ayudar a platearte en hacia qué dirección vas y hacia cuál quieres ir:

Imagínate que eres un jardinero que ama cuidar de sus plantas. Nadie más que tú tiene la responsabilidad de cuidarlas. Estas plantas son como aquello que valoras en tu vida. ¿Qué plantas hay en tu jardín? ¿Cómo haces para regarlas, abonarlas, en resumen, cuidarlas…? ¿Estás cuidándolas como las quieres cuidar? ¿Cómo están esas plantas?

Ahora bien, las flores no siempre salen en el lugar, en el momento y de la manera que quieres, a pesar del cuidado; la cuestión es cómo sientes tú que las estás cuidando. Imagínate que fuera otoño ahora, ¿qué podrías hacer tú para empezar a valorar el cuidado de esa planta y que en primavera sea más probable verla como deseas? ¿qué se interpone en el cuidado de tus plantas? El cuidado de hoy en otoño es igual a una porción del jardín que deseas en la primavera…

Lo que queremos en nuestra vida se parecen a las plantas del jardín. La opción es seguir cuidando las plantas, con lo que ofrezcan en cada momento, si son importantes en tu jardín. Nadie podrá decirte qué semillas plantar o cómo cuidar de tu jardín, ni plantarlas o cuidarlas por ti.

Ahora, te planteo, en momentos difíciles, buscar conexión con lo que valoras o te importa en la vida. Nota si eliges poner tus pasos en una nueva dirección, mira a ver si estarías dispuesto a cuidar de esas plantas incluso si eso significa hacerle hueco al dolor. Mira a ver, en lo más profundo de tu ser, qué es lo que te merece la pena al final del día.

Referencias:

Wilson, K. G., & Soriano, M. C. L. (2014). Terapia de aceptación y compromiso (ACT): un tratamiento conductual orientado a los valores. Ediciones Pirámide.

Diana de Valores (‘Bull’s Eye’)”, Lundgren, T. (Revised by Russ Harriss).

Cecilia Amanda Lena – Psicóloga Sanitaria de Dana Centro de Psicología