RESPUESTA SEXUAL HUMANA

La Respuesta Sexual Humana se basa en el conjunto de cambios fisiológicos (físicos y hormonales) que experimenta el cuerpo durante las relaciones sexuales.

Fue observada por la sexóloga Virginia Jonhson y el ginecólogo William Masters en 1965, quienes describieron diferentes fases durante las relaciones sexuales: Excitación, Meseta, Orgasmo y Resolución.

 

 

Excitación:

La excitación suele comenzar a través de diferentes estímulos externos (visión, tacto, olfato, gusto…) o internos (recuerdos o fantasías). En esta fase los cambios fisiológicos que se desencadenan son:

  • Aumento de la respiración y del ritmo cardiaco
  • Aumento de la tensión muscular
  • Erección de los pezones
  • Aumento de la lubricación en los genitales (sobre todo en el interior de la vagina)
  • Mayor riego de sangre en los genitales: la vulva se enrojece (aumento del riego sanguíneo en los labios mayores y menores con lo que estos crecen y tienden a abrirse), se produce la erección del clítoris que se hincha por el aumento de sangre e incrementa su sensibilidad, el pene se pone en erección y se hinchan los testículos

 

Meseta

Si tras la excitación se decide continuar con una adecuada estimulación sensorial (ya sea de forma individual, en pareja o con más personas) en todo el cuerpo además de en los genitales, se puede llegar a la fase de Meseta.

En la meseta las sensaciones fisiológicas de la excitación se mantienen aumentando su intensidad llegando a tener unas sensaciones corporales denominadas preorgásmicas donde se incrementa el ritmo cardiaco, así como las sensaciones corporales, la tensión muscular y el riego sanguíneo, así como la lubricación en los genitales.

En este momento en las personas con pene se empieza a generar un líquido producido por las Glándulas de Cowper o glándulas bulbouretrales que sirve para limpiar la uretra de restos de orina. Este líquido puede contener espermatozoides y se denomina líquido preseminal.

En las personas con vulva, el glande del clítoris se retrae y queda cubierto por su capuchón, debido a la hipersensibilidad resultante de la adecuada estimulación y el aumento de la excitación. La vagina se dilata, aumenta su lubricación y los labios mayores y menores se enrojecen y se abren más.

 

Orgasmo

El orgasmo es el punto de máxima excitación, que no de máximo placer. El placer es algo subjetivo por lo que puede haber personas que sientan mayor placer con otras prácticas que durante el orgasmo.

El orgasmo se alcanza con una adecuada estimulación que desemboca en un aumento de excitación. Como se ha señalado antes, el orgasmo es el punto más alto de excitación también llamado clímax.

Las sensaciones fisiológicas del orgasmo son las mismas que en las fases anteriores con un aumento de su intensidad.

En las personas con pene en el momento del orgasmo, en general, se produce la eyaculación (expulsión del esperma o semen a través del pene). No todas las personas con pene eyaculan durante el orgasmo, ni tienen orgasmos o clímax cuando eyaculan, aunque sea lo más frecuente, no siempre tienen que ir unidas.

En las personas con vulva hay un aumento de la lubricación vaginal, los músculos vaginales tienden a tener contracciones, además el útero también puede contraerse durante el clímax. También puede emitirse lubricación a través de las glándulas de Bartollino o incluso expulsar un líquido acuoso a través de las glándulas de Skene (lo que se conoce como eyaculación femenina o squirting)

Cada persona es única y diferente del resto por lo que cada persona va a sentir de forma distinta el orgasmo. Hay personas para las que el orgasmo se compone de sensaciones muy intensas y otras para las que las sensaciones relacionadas con el orgasmo son muy livianas o apenas son capaces de percibirlas y diferenciarlas del resto de sensaciones de las fases anteriores.

En cuanto a las personas con vulva, se ha mostrado estadísticamente que la mayoría no consigue llegar al orgasmo a través de prácticas como la penetración si no se ha producido anteriormente una adecuada estimulación del glande del clítoris o se ha fomentado la excitación durante la meseta de forma apropiada.

La forma apropiada es la que cada persona elija y le vaya bien. No hay una sola manera de estimularse o estimular a la otra persona. Lo divertido es experimentar e investigar qué es lo que nos gusta y qué le gusta a la persona o personas con las que decidimos tener encuentros sexuales y comunicarnos en el juego. Recordando que si hay algo que no nos gusta o no nos apetece en ese momento no tenemos que hacerlo.

 

Resolución

En esta fase el cuerpo empieza a recuperar sus niveles fisiológicos normales o basales de forma progresiva. Pueden aparecer sensaciones de relajación muscular (y mental), placidez o sueño.

Se da el período refractario donde hay una bajada de la erección (de pene y clítoris) y una reducción del riego sanguíneo en los genitales, dificultando la posibilidad de llegar a otro orgasmo en un espacio de tiempo determinado (diferente a cada persona, en general a más edad mayor tiempo, pero no siempre tiene que darse así).

En las personas con vulva puede ocurrir que el periodo refractario no exista o sea muy pequeño por lo que puede haber facilidad para pasar de nuevo a la fase de meseta y de orgasmo en más de una ocasión, también llamado multiorgasmia.

 

Deseo

Por último, Helen S. Kaplan en 1978, añade la fase de Deseo. Esta fase puede darse al inicio o incluso, antes del inicio de la excitación o comenzar después de la excitación fisiológica.

Esta etapa tiene que ver con los pensamientos, emociones y sensaciones subjetivas de cada persona durante la relación sexual y es fundamental para conseguir los niveles adecuados de excitación para alcanzar la meseta y el orgasmo.

Lo más importante a la hora de mantener una relación sexual, del tipo que sea, es desearlo, que nos apetezca, como se ha señalado antes:

 

Los juegos solo son juegos si todas las personas se divierten.

 

 

Leticia Martín Vicente – Psicóloga colaboradora de Dana Centro de Psicología