RESPONSABILIDAD AFECTIVA

Lo que decimos y hacemos, y de la misma manera, lo que no decimos y no hacemos cuando nos relacionamos, tiene un impacto en el otro, a esto es a lo que llamamos responsabilidad afectiva. Desde el primer momento que existe un vínculo con otra persona tenemos que respetar las necesidades y emociones propias y ajenas. Esto quiere decir, que desde el inicio de cualquier relación que iniciamos, debemos practicarla, ya que, si hay la mínima intención de generar cierta intimidad, al nivel que sea, existe responsabilidad afectiva.

Es importante aprender a reconocer las señales de la irresponsabilidad afectiva, y a saber salir de esas situaciones cuando sintamos que ponemos en peligro nuestra autoestima, y así podamos emplearnos en generar vínculos más saludables.

En la actualidad, existe una influencia negativa en la vinculación afectiva desde el uso continuado y desmesurado de las redes sociales, el estar constantemente conectados a través de una pantalla.

¿Cuáles son las diferencias de tener o no responsabilidad afectiva?

SÍ es responsabilidad afectiva:

  • Hablar de mis propios sentimientos y emociones, respetando los de la otra persona.
  • Ser asertivo y empático.
  • Ser honesto desde el principio sobre las intenciones y expectativas sobre la relación que se ha creado.
  • Practicar una buena comunicación.
  • Hablar sobre lo que nos molesta del otro.
  • Negociar límites en la relación y respetarlos.
  • Establecer acuerdos y modificarlos, si fuese necesario, si la relación evoluciona.
  • Cuidarse el uno al otro.
  • Entender y aceptar que nuestras acciones tienen consecuencias en los demás.
  • Validar las emociones del otro (ver publicación anterior sobre ello).
  • Consentimiento y consenso en las relaciones sexuales.

NO es responsabilidad afectiva:

  • Hacerse cargo de las emociones del otro.
  • No contar información importante sobre nuestros sentimientos y emociones al otro.
  • Invalidación emocional.
  • Vulnerar los limites negociados
  • No entender que las personas cambian de opinión con el tiempo o evolución de la relación.
  • Culpar al otro de lo que se siente
  • Pretender que se adivinen emociones, sentimientos o pensamientos.

La sinceridad y el sincericidio

La responsabilidad afectiva implica ser sinceros con el otro, en cuanto a las emociones y sentimientos de uno mismo, pero hay que diferenciar la sinceridad, del sincericidio, ya que no todo vale.

Una persona sincera:

  • Filtra la información a la hora de comunicarla.
  • Sabe que no es necesario decir siempre lo que piensa.
  • Se comunica de manera asertiva.
  • Actúa de forma ética.
  • Tiene una conducta reflexiva.
  • Es consciente de que existen puntos diferentes al suyo.
  • Manifiesta su opinión en el momento adecuado.
  • Tiene un comportamiento prudente.
  • Utiliza un vocabulario no hiriente.

Una persona sincericida:

  • Su comportamiento está motivado por impulsos.
  • Su comunicación es agresiva.
  • Confunde la opinión con la verdad.
  • Considera su opinión como una verdad absoluta.
  • Puede hacer daño a los demás.
  • Cree que su actitud es muy honesta porque dice las cosas a la cara.
  • No filtra ni mide el impacto de las palabras
  • Siempre dice lo que piensa.

LEJOS DE SER RESPONSABILIDAD AFECTIVA: Los fenómenos actuales de mal vincularnos que dejan graves secuelas emocionales.

  • GASLIGHTING (luz de gas): Te hace dudar constantemente de cómo es tu percepción de las cosas o de la relación, de tu estabilidad emocional, de si estás exagerando al sentirte de cierta manera o por pedir lo que necesita.
  • BREADCRUMBING (migas de pan): Te dan migajas de amor y atención, mides continuamente lo que dices o haces, tienes miedo de que esa persona se vaya o deje de quererte, te envía las mínimas señales para tenerte ahí.
  • LOVE BOMBING (bombardeo de amor): hay una fluctuación entre ser lo mejor que le ha pasado y que pase de ti como si no te conociese. Su comportamiento oscila entre amarte locamente y comportarse como si fuese un desconocido.
  • GHOSTING (esfumarse) y ORBITING (estoy aquí): en el momento que la relación va genial, desaparece de tu vida, en cambio sigue viendo tus publicaciones en redes sociales, dándote a me gusta, haciéndote ver a través de la pantalla que no ha pasado nada.
  • BENCHING (dejar en el banquillo): eres su segunda o tercera opción. Te llama los fines de semana de madrugada para tener relaciones sexuales, te mantiene en espera, es una relación de conveniencia.
  • HOOVERING (aspiradora): vuelve a ti después de mucho tiempo, navidades, fechas de cumpleaños, aniversarios… cuando necesita ayuda, diciéndote que eres muy importante, para después volver a desaparecer.

En las relaciones, lo idóneo es el cuidado mutuo y comprender que nuestro comportamiento tiene repercusión en el otro. El respeto, la comunicación, la empatía y el cuidado, como ya hemos mencionado, son pilares esenciales para generar vínculos interpersonales sanos, ya que el objetivo que persigue la responsabilidad afectiva es construir relaciones con un sentido de mayor humanismo y de menor desigualdad.

Aunque en esta publicación se haya explicado la responsabilidad afectiva en el contexto de las relaciones de pareja, muchas de las pautas pueden generalizarse a otras relaciones: familiares, laborales o de amistad.

Bibliografía

Esclapez, M. (2022). ME QUIERO, TE QUIERO. UNA GUÍA PARA DESARROLLAR RELACIONES SANAS (Y MEJORAR LAS QUE YA TIENES). Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial.

Novoa, M. M. (2022). Que sea amor del bueno. POR QUÉ LA RESPONSABILIDAD AFECTIVA ES CLAVE EN TUS RELACIONES. ZENITH.

Isabel López Garvía

Psicóloga Sanitaria colaboradora de Dana Centro de Psicología