REGULACIÓN EMOCIONAL

¿Qué es la regulación emocional?

La regulación emocional se refiere a aquellos procesos que realizamos para identificar y modular nuestras emociones para conseguir un objetivo. En muchas ocasiones la meta consiste en reducir un estado emocional, por ejemplo cuando se ha vuelto muy intenso o duradero, o cuando el estado emocional no encaja en la situación en la que estamos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que hay estrategias de regulación emocional que pueden resultar disfuncionales a medio-largo plazo. Esto se ha denominado desregulación afectiva.

 

 

Modelo de regulación emocional basado en el procesamiento emocional

 

(Hervás, 2011)

 

El procesamiento emocional permite absorber o canalizar una reacción emocional que puede llegar a ser excesivamente intensa o duradera, llegando a interferir en nuestra vida. Algunos autores sugieren que estas reacciones no disminuirán si se intentan regular de forma directa. Por ello, sería necesario un proceso activo de elaboración y comprensión de las emociones.

Según este modelo (Hervás, 2011), se plantean seis procesos que permiten un procesamiento emocional óptimo de la experiencia y, por lo tanto, una regulación emocional eficaz.

1) APERTURA EMOCIONAL: “PERMITO A MI CUERPO SENTIR EMOCIONES”
En esta fase lo que queremos conseguir es acceso a las emociones, detectar cambios en ellas, percibirlas de manera correcta. Consiste en estar dispuesto a sentir emociones, sean las que sean.

2) ATENCIÓN EMOCIONAL: “PRESTO ATENCIÓN A LOS CAMBIOS QUE SURGEN EN MI CUERPO”
Presto atención a los componentes específicos de las emociones (elementos corporales, identificarlas cognitivamente…). Es muy importante localizar la emoción físicamente, por ejemplo: noto un vacío en el estómago, noto un nudo en la garganta, etc.

3) ETIQUETACIÓN EMOCIONAL: “PONGO NOMBRE A LA EMOCIÓN”
En esta fase vamos a ponerle nombre a lo que he detectado en mi cuerpo. Nombrarlo es fundamental porque permite continuar el proceso bien, ya que al nombrarla cambias también su significado y ves lo que quiere decir. Por lo tanto, eres capaz de leer el mensaje que trae.

4) ACEPTACIÓN EMOCIONAL: “ES NORMAL SENTIRME ASÍ”
Acepto y me permito tener esa emoción, “es normal sentirme así”. Influye en todo el proceso pero es en esta fase donde tiene más relevancia.

5) ANÁLISIS EMOCIONAL: “ANALIZO DE DÓNDE VIENE MI EMOCIÓN, SU FUNCIÓN Y MENSAJE Y DETERMINO SI ES UNA FALSA ALARMA O NO”
Analizo qué aspectos de la situación me han hecho sentir así, entiendo la conexión con mi pasado y mi forma de entender el mundo. Analizo si el mensaje de la emoción (su función) es el correcto o es una falsa alarma. En algunos casos es un proceso automático, mientras que en otras ocasiones requiere de un proceso de reflexión. Se distinguen cuatro elementos clave:

  • Origen: Cuando se activa una emoción el primer objetivo es saber por qué se ha activado,
    si es que esa información se desconoce. A veces no está claro qué componente concreto
    es el activador.
  • Mensaje: Averiguar qué nos quiere decir esa emoción, de qué nos informa. En la mayoría
    de los casos, la emoción nos informa de un aspecto relevante del entorno que ya
    conocemos, pero además nos prepara para responder.
  • Validez: Las emociones son activadas por una serie de mecanismos, algunos más
    controlados y otros más automáticos, con objeto de transmitir una señal, un mensaje. Tras
    contrastar la situación con la mayor objetividad posible, la persona debe decidir si la
    emoción es un mensaje válido, una falsa alarma (aparece una emoción que no
    corresponde con la situación que está viviendo) o si lo deja en suspenso por necesitar
    información adicional.
  • Aprendizaje: En el caso de que algunas emociones sean válidas será necesario que la
    persona extraiga conclusiones. Eso puede implicar un aprendizaje con respecto al futuro
    (por ejemplo, ante un comportamiento que ha generado culpa y que la persona aprende
    que no debe volver a hacer) o un plan de acción (por ejemplo, ante una frustración
    recurrente en una relación de amistad).

6) REGULACIÓN EMOCIONAL: “PERCIBIR MIS EMOCIONES SIN DEJAR QUE ME ARROLLEN”
La regulación emocional se refiere a la capacidad de la persona para modular sus respuestas emocionales a través de la activación de diferentes estrategias. Supone también percibir nuestro estado afectivo sin dejarnos arrollar por él. Aunque los pasos anteriores pueden reducir parcialmente la intensidad de las emociones experimentadas, suele ser necesario activar iniciativas que permitan un reequilibrio completo del estado emocional. Estas estrategias pueden ser de tres tipos:

  • Emocionales: por ejemplo, activar una emoción positiva.
  • Cognitivas: por ejemplo, activar un recuerdo positivo o modular la atención.
  • Conductuales: por ejemplo, hacer una actividad que suponga una implicación cognitiva importante y que permita recuperar un estado emocional más positivo

Procesar las emociones implica abrirse a ellas, aceptarlas y comprenderlas. Tratar de regular las emociones sin abrirse a ellas, sin aceptarlas o sin comprenderlas, inevitablemente genera a corto, y sobre todo a medio plazo, dinámicas desadaptativas.

 

 

Bibliografía:
Hervas, Gonzalo. (2011). Psicopatología de la regulación emocional: El papel de los déficit emocionales en los trastornos clínicos. Behavioral Psychology/Psicologia Conductual. 19. 347- 372.

Marta Alonso Gil – Psicóloga Sanitaria de Dana Centro de Psicología