PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Como cada año por estas fechas muchas personas tienden a hacer balance de sus vivencias, a reflexionar sobre aspectos de su vida, identificar qué cosas se han de cambiar y comienzan a marcarse objetivos que alcanzar. Éstos son comúnmente conocidos como propósitos y están determinados por el inicio del año nuevo.

Entre los más frecuentes están dejar de fumar, llevar una vida más saludable, apuntarse al gimnasio, etc.  Sin embargo, algunos de ellos no se alcanzan y se quedan en una mera intención debido a que son poco realistas o difíciles de alcanzar.

Para poder llevar a cabo algún cambio, vamos a explicar el modelo de Prochaska y DiClemente (1984), que trata de una serie de etapas para la consecución de un objetivo. Las fases por las que hay que pasar son las siguientes:

  • Precontemplación: el individuo no identifica un problema y suele haber negación o rechazo.
  • Contemplación: aquí la persona se da cuenta del problema, sin embargo, todavía no ha tomado la decisión de atajarlo.
  • Preparación: se dan los primeros pasos para encontrar la solución al problema.
  • Acción: la persona lleva a cabo acciones para conseguir el cambio.
  • Mantenimiento: se sostienen a lo largo del tiempo los cambios.
  • Recaída: el individuo vuelve al inicio antes del cambio y tendrá que volver a una de las etapas anteriores.

Una vez explicado cómo se producen los cambios, planteamos una serie de consejos que pueden ser útiles para cumplir los propósitos del 2022:

  • Toma de conciencia: Reconocer si es el momento para llevar a cabo un cambio, independientemente de que comience un nuevo año, quizá no sea tu momento. Saber cuánto estamos dispuestos a sacrificar, nada se consigue por sí solo, sino que lo más seguro es que conlleve un gran esfuerzo y, sobre todo, y muy importante ¿es algo qué queremos conseguir por y para nosotros o por algún factor externo?. Los propósitos que nos marquemos han de ser únicos y personales y no han de depender de nadie más, plantéatelos de manera individual.
  • Definir los propósitos: Dejar por escrito que se quiere conseguir es una buena forma de comenzar, de esta manera estarán más presentes. Además, los propósitos que nos marquemos han de ser realistas y no demasiado ambiciosos o, por el contrario, esto nos llevará a la frustración y por tanto al fracaso. Una buena forma de alcanzarlos es subdividirlos en objetivos más pequeños, de manera que no lo veas como algo inalcanzable, vayas logrando cumplirlos y esto te motive a continuar. También es importante marcarse una fecha tope de cuándo ponerlos en marcha.
  • Atender a nuestras emociones: Es importante para la consecución de nuestros propósitos que atendamos nuestras emociones, prestándoles atención y dándoles lugar a todas ellas, porque son igualmente válidas y necesarias. Aceptar que no siempre vamos a tener la misma motivación y que nuestro estado anímico interfiere directamente en lo que hacemos, por lo que no siempre tendremos las mismas ganas de seguir luchando por nuestros objetivos. Si algún día fallas, no pasa nada, acéptalo y continúa al día siguiente. Aprende a reforzarte a ti mismo, cuando no conseguimos lo que queremos somos los primeros en juzgarnos, sin embargo, cuando sí lo conseguimos no tendemos a felicitarnos, comienza a hablarte bien y a recompensarte.
  • Menos es más: Si nos marcamos demasiadas metas esto puede ser estresante y seguramente acabemos abandonando antes de tiempo. Además, hay que aceptar que los cambios llevan tiempo, si queremos conseguir algo de hoy a mañana difícilmente lo haremos.
  • Pedir ayuda: Por último, en caso de que fuese necesario, y siempre y cuando no seamos capaces de alcanzar algo por nosotros mismos, es bueno pedir ayuda, acudir a un profesional que nos ayude a identificar lo que nos impide conseguir nuestros propósitos y a elaborar un buen plan de trabajo para que, si no es en este nuevo comienzo de año pueda ser en otro momento.

María López de Munain Bajo – Psicóloga Sanitaria de Dana Centro de Psicología