Preguntas frecuentes

¿Qué hace un psicólogo?

Un psicólogo es un especialista en conducta humana, ya que en nuestro centro aplicamos la orientación cognitivo-conductual. Nuestra labor es identificar los problemas que presentan las personas que acuden a nuestra consulta y aplicar las técnicas más adecuadas a cada problemática.

La base de nuestras terapias son los principios de aprendizaje, ya que partimos de la base de que lo que hacemos a día de hoy lo hemos aprendido y lo mantenemos por las consecuencias deseables a corto plazo que presentan (bienestar o alivio). El malestar aparece cuando lo que nos funciona a corto plazo tiene consecuencias no deseables a medio y largo plazo. Un ejemplo claro de esto es lo que sucede cuando le damos muchas vueltas a un problema; a corto plazo, la intención es buscar una solución o prepararnos para lo que suceda en un futuro, sin embargo, a medio y largo plazo lo que conseguimos es percibir el problema como mucho más potente, dificultando su solución, e imaginar una y otra vez las consecuencias catastróficas que tendrá, incrementando nuestro malestar.

Por conducta entendemos pensamiento, emoción y conducta manifiesta, que dividimos en estos tres bloques para poder moldearlo al servicio del bienestar del paciente. Uno de los procedimientos más comunes que se trabajan en terapia es el control de pensamiento, es decir, enseñamos a nuestros pacientes a dejar de darle vueltas en bucle a los problemas y a pensar de una forma racional, ajustando las interpretaciones a la realidad objetiva.

Tanto en el control de pensamiento, como en el resto de áreas, las técnicas que aplicamos están basadas en el método científico, ya que entendemos que el trabajo con personas exige cumplir con unos estándares de calidad y este es un trabajo que nos tomamos muy en serio.

¿Cuándo debo acudir a una terapia psicológica?

Habitualmente, en algún momento de nuestra vida aparecen dificultades que nos generan malestar o nos cuesta controlar. La decisión de pedir ayuda psicológica es un paso importante y muy personal, ya que para garantizar el éxito de la terapia la persona debe de estar convencida de que lo mejor es contar con la ayuda de un profesional.

Las señales que nos indican que debemos comenzar una terapia son las siguientes:

  • Malestar físico o emocional: una señal de alarma es el hecho de llevar tiempo sintiéndonos tristes, ansiosos, insatisfechos, irascibles o, incluso, cuando nuestro cuerpo comienza a experimentar somatizaciones o reacciones importantes como crisis de ansiedad, insomnio, colon irritable, etc.
  • Problemas con nuestro entorno: los problemas de pareja, discusiones frecuentes con algún familiar y problemas de entendimiento con nuestros hijos son situaciones que, en ocasiones, necesitan asistencia psicológica.
  • Problema de habilidades sociales: una excesiva timidez, inseguridad a la hora de enfrentarnos a situaciones sociales, no ser capaces de decir “no” o sentir que se aprovechan de nosotros, son demandas muy comunes que trabajamos en sesión
  • Hábitos desaconsejables: fumar, ingesta ansiosa de alimentos, comprobaciones compulsivas (grifo cerrado, llaves en el bolso, excesiva higiene…), entre otros, son cuestiones que requieren de pautas especializadas para acabar con ello.
  • Pensamientos negativos: cuando estos pensamientos aparecen con demasiada frecuencia nos provocan un malestar muy intenso y la incapacidad de cortarlos da lugar a un agotamiento importante y a la sensación de indefensión. Cuando el control de estos pensamientos se nos escapa, es el momento de acudir al psicólogo.
  • Problemas laborales: cuando tenemos dificultades para gestionar el estrés laboral o la mala relación con algún compañero la ayuda profesional es un recurso muy valioso.
  • Alguna persona de tu entorno te sugiere la necesidad de que busques ayuda psicológica: siempre es importante conocer la visión que nuestro entorno tiene de nosotros, cuando les vemos preocupados y nos proponen soluciones, es hora de ponerse manos a la obra.

¿Cuáles son las ventajas de recibir ayuda psicológica?

El psicólogo es un profesional de la salud mental que ofrece una serie de garantías básicas para alcanzar las metas planteadas y reducir el malestar:

  • Confidencialidad: todo lo tratado en consulta es absolutamente confidencial, ya que debemos cumplir escrupulosamente con el código deontológico que así lo exige y la ley de protección de datos vigente.
  • Neutralidad: el psicólogo nunca juzga a su paciente. Nuestra labor no es dar una opinión en base a nuestras vivencias o creencias personales; sino que es tratar de entender al paciente, operativizar las cuestiones que nos plantea y garantizar las herramientas de solución.
  • Conocimiento: un psicólogo tiene un mínimo de 4 años de carrera y 2 de máster, además de diversos cursos de especialización y una amplia experiencia en el ámbito sanitario. De esta manera, se garantiza el mejor servicio y la seguridad que solo pueden dar los mejores profesionales.
  • Alianza terapéutica: otra de las cuestiones que debe asegurar un buen profesional de la psicología es que cada uno de sus pacientes se sientan cómodos en consulta, favoreciendo un ambiente de confianza, tranquilidad y seguridad. Estamos hablando del abordaje del bienestar de personas que es una gran responsabilidad asumida por el profesional y así queremos que siga siendo para garantizar la seriedad y excelencia de nuestra práctica.

¿Qué técnicas utilizamos?

Todas las técnicas empleadas en nuestro centro pertenecen a la orientación denominada cognitivo-conductual. Gracias a esto, damos la garantía a nuestros pacientes de que, con un alto porcentaje de éxito, conseguirán las metas propuestas, ya que estas técnicas han sido probadas con el método científico y se ha podido demostrar su eficacia.

La orientación cognitivo-conductual es el enfoque científico de la psicología, ya que se basa siempre en la evidencia empírica y está en constante actualización gracias al trabajo investigador.

Está demostrado que este enfoque es el más efectivo a la hora de tratar ansiedad, depresión, problemas de conducta (infantil, adolescente o adulta) y conflictos de pareja o familia, entre otros. Además, al centrarse en el presente, estableciendo metas claras y factibles, se consigue el bienestar del paciente de manera más rápida.

Otra característica de esta orientación es el trabajo en equipo que llevan a cabo terapeuta y paciente, ya que, lejos de ser un sujeto pasivo, el paciente es el protagonista de su terapia, llegando de esta manera a adquirir todas las herramientas necesarias y el conocimiento de sí mismo, requisitos necesarios para no generar dependencia del psicólogo y poder abordar futuros problemas que se le presenten con total autonomía.

¿Cuánto durará la terapia?

Esto es una pregunta habitual que, lamentablemente, no podemos responder. La duración de la terapia depende de la problemática a tratar y de la evolución del paciente. No obstante, desde la orientación cognitivo-conductual conseguimos los objetivos terapéuticos planteados con mayor rapidez que con otras orientaciones, ya que nos centramos en solucionar el problema vigente y la demanda de nuestros clientes y también debido a la alta eficacia de las técnicas aplicadas.

El proceso de terapia de divide en varias fases. La primera consiste en evaluar las áreas problema que presenta el paciente para así entender qué debemos resolver. Posteriormente, se elabora una explicación técnica del problema que se traslada al cliente. Después, en base a esta explicación, se comienzan a aplicar las técnicas más adecuadas. Finalmente, para garantizar el mantenimiento de los cambios necesarios y favorables, se espacian las sesiones a modo de seguimiento y de garantía de éxito.

¿Cada cuánto tiempo acudiré a consulta?

Al principio de la terapia, con el objetivo de mejorar la sintomatología y bienestar del paciente, se recomienda la asistencia semanal a consulta. De esta manera, en la medida en que se van consiguiendo los objetivos, logramos que la motivación del paciente vaya en aumento, multiplicando el buen pronóstico del tratamiento aplicado. No obstante, nos adecuamos a las preferencias de cada uno de nuestros pacientes, ya que las técnicas a aplicar no varían, solo el ritmo en que se consiguen las metas.

En la medida en que se va detectando mejoría, las sesiones se espacian en el tiempo: frecuencia quincenal, mensual y, por último, trimestral hasta dar el alta.

¿Cuándo debo llevar a mi hijo a un psicólogo?

Llevar a nuestro hijo al psicólogo no necesariamente se debe a que presente un problema de salud mental, sino que la mayoría de los casos que trabajamos se basan en problemas muy comunes del día a día. Las señales que nos indican que nuestro hijo necesita ayuda son las siguientes:

  • Problemas de conducta: el niño no obedece normas en casa o en el colegio, se muestra agresivo, irascible o presenta rabietas frecuentes.
  • Dificultades a la hora de relacionarse: si detectamos que es demasiado tímido o retraído y que no se relaciona con sus iguales con normalidad.
  • Bajo estado de ánimo: es posible que en alguna etapa de su crecimiento no se muestre feliz, lo pase mal o carezca de la capacidad de disfrute, incluso sin ganas de salir de casa.
  • Control de esfínteres: el niño se hace pis o caca, no habiendo logrado el aprendizaje de control de esfínteres en la edad habitual, suponiendo esto limitaciones en su día a día.
  • Ansiedad y hábitos no recomendables: no quiere dormir solo, llora cada vez que se tiene que separar de su madre, no quiere ir al colegio… Estos síntomas de ansiedad resultan muy desagradables y limitantes, tanto para el niño como para su entorno.
  • Miedos: Los miedos evolutivos son algo normal que todos los niños experimentan como una forma más de aprendizaje. El problema aparece cuando estos miedos adquieren una intensidad importante, llegando a desencadenar ansiedad y angustia.
  • Problemas de conducta, malos resultados académicos o hábitos perjudiciales en nuestros hijos adolescentes: la adolescencia es una edad muy delicada en la que se experimentan una serie de cambios físicos, emocionales y mentales debidos a la maduración. Durante esta etapa, la percepción de “ser mayor” puede llevar a que adquieran malos hábitos, a empeorar su rendimiento académico o a que aumenten los conflictos con la familia, ya que son los iguales los que se convierten en el grupo de mayor relevancia, quedando la familia en un segundo plano y disminuyendo la capacidad de control. El psicólogo es la persona adecuada para trabajar estos problemas con el adolescente y reorientar la situación dando pautas a la familia y disminuyendo en éstos la sensación de indefensión.

¿Aún le queda alguna duda?
Escríbanos rellenando este formulario y estaremos encantados de responderle.

9 + 1 =