INTIMIDAD VS. EXTIMIDAD

El propio avance de las nuevas tecnologías, así como el propio desarrollo social han aumentado, modificado y transformado la interacción humana.

Hoy os queremos hablar de un tema relacionado con todo este auge que tienen las redes sociales. Cómo esto puede afectar al concepto y al desarrollo de la intimidad, es decir, cómo ha cambiado la forma de entender “lo privado”.

Para ello, vamos a hablar de los términos “intimidad/extimidad”.

La “intimidad” es el derecho a que ciertos aspectos de nosotros mismos no sean conocidos por los demás, a que los demás no sepan lo que somos, lo que sentimos y lo que hacemos. Aquí es donde se forjan las decisiones más propias e intransferibles. La capacidad para la intimidad es una parte importante de la formación de la identidad del yo.

Por otro lado, el término “extimidad” fue utilizado en primer lugar por Jacques Lacan (psicoanalista) en los años 60, haciendo referencia a “aquello que está más próximo, lo más interior, sin dejar de ser exterior”. Lacan hacía referencia con este término a que justamente lo más íntimo, estaba limitado a no poder reconocerse más que fuera.

Más tarde, Serge Tisseron (psiquiatra francés) acuña de nuevo este término y lo define como un concepto dinámico que destaca por “la exposición de los aspectos íntimos de las personas a través del uso de mecanismos como redes sociales o internet”. Se refiere a la exposición tanto de nuestro cuerpo, como de pensamientos, gustos, aficiones, planes de vida o inquietudes.

¿Cómo la intimidad (lo privado) la acabamos haciendo pública en el
contexto de redes sociales?

Hemos pasado de no hace mucho tiempo, donde en la sociedad primaba guardar silencio y privacidad de las experiencias íntimas, a un modelo donde la propia sociedad busca una sobreexposición de lo íntimo en público para existir.

No podemos olvidar que internet no es más que una herramienta al servicio de la exposición de lo que hay en nosotros. Y este suceso ha llevado a que las redes sociales se utilicen de forma distinta, es decir, que sirvan como forma de reafirmar nuestra propia intimidad, redefinirnos como personas.

Ser visto, acumular “likes”, aumentar el número de visualizaciones y de seguidores, influye en el desarrollo de nuestra identidad, en la necesidad de reconocimiento, de aceptación, de vinculación y de afecto.

La extimidad y la inmediatez

“Aquí, en la playa”, “desayunando con amigos”, “trabajando…” estos son algunos de los mensajes que podemos ver nada más abrir Whatsapp, Instagram, Tik Tok… la extimidad se deja ver a través de lo que sucede aquí y ahora.

Cada vez estamos más inmersos en una sociedad en la que la inmediatez forma parte del día a día, y se acaba traduciendo en poca tolerancia a la frustración, impaciencia, rapidez, etc. Si mandamos un Whatsapp, al segundo, sabemos que la otra persona lo ha recibido y leído, “¿por qué no me contesta?”, “qué estará haciendo?”. Es un tema interesante sobre el que reflexionar, así que lo desarrollaremos más adelante en una nueva publicación.

Retomando y para finalizar el hilo de este blog, hemos llegado a un punto en el que lo íntimo y lo público se están mezclando en exceso, y es algo que puede traer riesgos, sobre todo en la etapa de la adolescencia, esa etapa convulsa y de cambios, donde nacen nuevas necesidades como explorar su mundo, construir una identidad tanto social como digital, como personal, relacionarse con los iguales, relacionarse con su propio cuerpo y relacionarse con la norma social.

“Soy visto, luego soy” (Zygmunt Bauman).

Mireya Martín Manzano.
Psicóloga Sanitaria colaboradora de Dana Centro de Psicología