INSATISFACCIÓN CON NUESTRA IMAGEN CORPORAL

La imagen corporal es definida como “la imagen y la evaluación mental que una persona tiene de su aspecto, así como la influencia de estas percepciones y actitudes sobre nuestra conducta”.

Cuanto mayor es la distancia entre nuestra imagen percibida y la deseada, mayor será la insatisfacción con nuestra propia imagen corporal. Además, en nuestra sociedad, en la que el físico adquiere gran relevancia, una insatisfacción en la imagen corporal puede afectar negativamente a nuestra salud física y psicológica.

En este sentido, en algunos Trastornos de la Conducta Alimentaria el malestar producido por el cuerpo y el peso es un rasgo central; sin embargo, tener una imagen corporal negativa es muy frecuente en un gran número de personas, especialmente mujeres y sobre todo en algunas etapas de la vida, en concreto, en la adolescencia.

¿Por qué le damos tanto valor a nuestra apariencia física?

Las prácticas que suponen “embellecer” nuestro cuerpo adornándolo con ropa, joyas, diferentes tipos de peinados, etc. son comunes en todas las culturas porque el atractivo físico proporciona una importante ventaja evolutiva, que es la aceptación por parte del grupo. Sin embargo, en cada sociedad varía lo que se considera atractivo. En occidente, el ideal estético ha ido variando a lo largo de la historia, siendo en los últimos años cuando los cuerpos excesivamente delgados han ido adquiriendo mayor importancia. Y esto es así porque la delgadez se ha asociado a otros atributos como el éxito o la felicidad, por lo que el valor del cuerpo va mucho más allá de lo estético, si no que se ha presentado como la forma de llegar a ellos.

¿Es posible escapar de la presión que generan estos mensajes?

La cultura es determinante a la hora de crear nuestra imagen corporal; y los medios de comunicación juegan un papel crucial a la hora de difundir estos mensajes, por lo que no estar expuestos a ellos o a su impacto resulta muy complicado.

Las imágenes sobre cuerpos “ideales” se muestran a diario en revistas, series, películas y redes sociales, creando ideas erróneas sobre el físico y el peso corporal. Uno de los costes de este bombardeo de imágenes de cuerpos excesivamente delgados, es que se ha generalizado la idea de que la delgadez es el ideal a alcanzar y que para ello debemos modificar nuestro propio cuerpo. Sin embargo, dicha delgadez es imposible de lograr mediante métodos sanos para la gran mayoría de mujeres. Es por ello que se han popularizado con tanto éxito las dietas milagro o las operaciones de cirugía estética, a pesar del riesgo que ambas pueden suponer para nuestra salud. En algunos casos, estos mensajes los hemos naturalizado tanto que forman parte de nuestro vocabulario habitual, incluso en edades muy tempranas, como es el caso de la “operación bikini”. La consecuencia de estos mensajes es que lejos de enseñarnos a aceptar nuestro cuerpo, somos impulsadas a modificarlo para adaptarlo lo mejor posible según los criterios que la sociedad marca.

Estas ideas son especialmente peligrosas en la adolescencia, cuando la persona está en búsqueda de su propia identidad. La presión social para mantener nuestros cuerpos delgados es enorme; pero, además, en nuestra cultura la delgadez va de la mano de otras cualidades socialmente deseables en las mujeres, como la rigidez, el control, la perfección académica, etc. Es por ello que en la formación de nuestra propia identidad deseamos interiorizar todo aquello que nos enseñan como el camino hacia el éxito o la felicidad, y donde el control de nuestro cuerpo y nuestra alimentación es la punta del iceberg.

Las consecuencias más graves son los Trastornos de la Conducta Alimentaria, pero como hemos visto la insatisfacción con nuestro cuerpo no es exclusiva de ellos; por lo tanto, el malestar producido tampoco y, en consecuencia, un gran número de personas sin ninguna patología sufre los efectos asociados a una imagen corporal negativa. Por esta razón, es necesaria más educación sobre el efecto de los medios de comunicación y las redes sociales para desmitificar ideas equivocadas, así como comenzar a mostrar cuerpos que reflejen la realidad de una manera mucho más exacta.

En definitiva, es importante desarrollar una mirada más crítica hacia los medios de comunicación, que muestran cuerpos que se ajustan muy poco a la realidad, creando así un ideal estético casi imposible de alcanzar. En consecuencia la distancia que percibimos entre nuestro físico y los cuerpos a los que estamos expuestas es muy grande, y como hemos visto, cuanto mayor sea dicha distancia, mayor será la insatisfacción que nos produzca.

Por ejemplo en este sentido, la imagen de abajo fue publicada por la periodista Danae Mercer en su cuenta de Instagram para demostrar cómo los medios utilizan efectos de luz, iluminación, poses o aplicaciones para modificarlos, alejándolos así de la realidad.

¿Alguna vez has experimentado sentimientos negativos sobre ti misma al ver ciertas imágenes en redes sociales, televisión o en el cine?

¿Cómo crees que ha podido influir esto en tu imagen corporal?

¿Crees que esto puede contribuir a formar una imagen corporal negativa?

Marta Marín Pérez. Psicóloga colaboradora de Dana Centro de Psicología