Llegan las vacaciones y, con ellas, los quebraderos de cabeza para los padres con niños pequeños. Sin colegio ni actividades extraescolares, se produce un cambio de rutina para todos, ya que los más pequeños disponen de mucho tiempo libre que debemos ocupar y organizar si no queremos sobrecargarnos.

QUÉ HACER CUANDO LOS PADRES TRABAJAN

En este caso, las opciones más comunes son las siguientes:

  • Reducción de jornada de uno de los padres: con esta opción se necesita menos ayuda de terceros y, durante las horas de trabajo de ambos, se puede recurrir a una de las opciones enumeradas a continuación.
  • Buscar un/a cuidador/a que se ocupe de ellos dentro del horario laboral: si no podemos recurrir a algún familiar que nos ayude con el cuidado de nuestros hijos, contratar a un profesional es una buena opción, ya que podremos irnos a trabajar tranquilos.
  • Dejar a los pequeños con los abuelos: cada vez es más común ver cómo los abuelos se hacen cargo de sus nietos mientras los padres trabajan. A menudo, esta es una tarea muy bien recibida por ellos, ya que están encantados de compartir tiempo con los más pequeños de la casa. En este punto conviene aclarar que no debemos abusar de ellos, ya que el cuidado de los niños puede resultar agotador y, por muy gratificante que resulte la tarea, los abuelos también deben descansar y no asumir el rol de padres.
  • Apuntarlos a un campamento: esto resulta muy enriquecedor para fomentar la independencia y la diversión de los niños. En los campamentos, ya sean urbanos o de verano, se realizan multitud de actividades para que los chicos estén entretenidos y, además, aprendan rutinas diarias de higiene y se acostumbren a llevar una alimentación variada y equilibrada.

ACTIVIDADES PARA REALIZAR CON LOS NIÑOS

Cuando padres y niños coincidan en casa, es importante hacer ameno el tiempo compartido y son muchas las actividades que podemos realizar:

  • Ir a la piscina: el agua suele gustarles mucho a todos los niños y, además, les cansa bastante. Por tanto, disfrutan de la actividad y después estarán más tranquilos.
  • Cocinar: hacer platos seguros y sencillos en el que pueda involucrarse toda la familia puede resultar muy gratificante. Además, en estas fechas podéis elaborar entre todos el menú semanal para hacerlo más atractivo.
  • Distribución de tareas: las tareas del hogar hay que repartirlas y tratar de convertirlas en positivas, de esta manera todos os descargaréis de obligaciones y los más pequeños irán aprendiendo a ser más independientes y resolutivos.
  • Actividades de fin de semana: el fin de semana, cuando todos estamos libres, es un buen momento para hacer todo aquello que no podemos entre semana. Podemos organizar una salida al campo, un día de piscina, ir al cine, quedar con otras familias o con nuestros familiares, etc.
  • Ser más flexibles con las rutinas: ya que durante el año los niños tienen unas pautas muy establecidas, éstas se deben flexibilizar a lo largo de las vacaciones, permitiéndoles irse a la cama y levantarse más tarde o ver un rato más la televisión.
  • Limitar televisión y consola: si bien es cierto que con estos medios de entretenimiento nuestros hijos se mantienen ocupados y tranquilos, no se pueden convertir en el único recurso y no deben permanecer horas y horas pegados a una pantalla. Todo en su justa medida resulta positivo, por lo que lo ideal es negociar con ellos el tiempo que se dedicará a este tipo de actividades.

¿QUÉ PASA CUANDO EL NIÑO SE ABURRE?

Muchas veces nos obsesionamos con que el niño no se aburra, pero en ocasiones es bueno que esto suceda para que pueda desarrollar sus herramientas de juego e imaginativas.

En los últimos tiempos, los niños están acostumbrados a tener una sobrecarga de actividades todas ellas muy pautadas y con un control máximo. Con esta rutina, no les permitimos que aprendan a elaborar actividades, simplemente les enseñamos a seguir un guion establecido sin necesidad de pedir, imaginar o aprender a crear. Con las vacaciones, este guion resulta mucho menos estricto y con más tiempo libre, dejemos ese espacio a los pequeños para que escriban aquello que quieran hacer o, incluso, para que no hagan nada.

Por otra parte, debemos enseñar a nuestros hijos a disfrutar de las pequeñas cosas y rutinas y no a que todo sean actividades complejas y pautadas. Un niño puede disfrutar haciendo un bizcocho con sus padres y hermanos, bañando al perro o, simplemente, dando un paseo.

Por lo tanto, estas fechas no deben ser sinónimo de agobio para los padres, sino una buena excusa para poder disfrutar más de nuestros hijos, verles crecer y ser aún más activos en sus procesos de aprendizaje.

 

Nazaret Iglesias García – Directora y Psicóloga de Dana Centro de Psicología