Si buscamos el significado de simpatía encontramos definiciones como: “inclinación afectiva entre personas, generalmente espontánea y mutua” o “modo de ser y carácter de una persona que la hacen atractiva o agradable a las demás” (Fuente: Real Academia de la lengua Española)

La simpatía se experimenta en la atracción a estar con una persona por los sentimientos agradables que experimentamos en su presencia. Podemos sentir simpatía hacia personas de nuestro alrededor o incluso hacia personas que no conocemos. Se trata de un nivel de conexión superficial.

Cuando hablamos de empatía nos referimos a la capacidad de relacionarnos con otro individuo a un nivel más profundo, se forma una conexión en la que las emociones son las protagonistas.

Para poder sentir empatía por alguien, en primer lugar tenemos que entender que la persona que tenemos enfrente tiene su propia forma de percibir su realidad, que no tiene por qué coincidir con la nuestra. Cualidades necesarias:

  • Escucha activa: atender lo que el otro comparte con nosotros implica dejar a un lado nuestras creencias y meternos dentro del discurso de la otra persona, tal y como ella lo vive.
  • Identificar lenguaje no verbal: no solo atenderemos a lo que nos dice con palabras, sino a qué comunica su cuerpo y expresión facial.

En segundo lugar, detectar qué emociones creemos que está sintiendo y transmitírselo, acompañar a la otra persona en su dolor (pongamos como ejemplo) y eso significa conectar con nuestra propia experiencia, con nuestro dolor. Cualidades necesarias:

  • Reflejar: podemos acompañar con frases que indiquen que estamos entendiendo lo que nos está contando, como “entiendo que te entristezca”, “debió ser dura esa conversación”…
  • Cercanía y respeto: para mostrar que entendemos su emoción es importante no restarle importancia con frases como “bueno, podría haber sido peor…. por lo menos…. no es para tanto…”. El dolor de la otra persona es importante a pesar de que creamos que nosotros no nos sentiríamos de esa manera en su situación. Y este tipo de frases en muchos casos no las decimos porque no nos importe lo que el otro siente, sino porque escuchar el sufrimiento de alguien y no tener las herramientas para aliviarlo nos incomoda, nos frustra.

 

Preguntar de qué forma podemos ayudar, preguntar si necesita algo, puede ser una buena forma de ofrecer nuestra ayuda; pero nuestro papel no tiene por que ser el de eliminar ese dolor, no debemos creernos los responsables de ofrecer una solución, quizás ni la haya, lo que si podemos darle es nuestro apoyo en ese momento tan difícil, conectar con esa persona hará que nos sienta cerca y conectados.

Ponerme en el lugar del otro, sintiendo como el otro, sabiendo que eso no me pertenece. Por lo que es necesario poder tomar la distancia suficiente como para que las emociones del otro no nos inunden como si fueran las mías propias. “Entiendo cómo te estás sintiendo, conecto con mi experiencia de ese sentimiento, aún sabiendo que no es la mía” y es esa distancia la que nos va a permitir ser apoyo firme del otro.

 

¿Se nace siendo empático o aprendemos a serlo?

La empatía es una habilidad que se puede adquirir con práctica, la forma más habitual de adquirir este aprendizaje es mediante la observación de personas de nuestro entorno que la practican, como nuestros padres, hermanos, profesores…

Sin embargo, existen situaciones en las que no hemos tenido a nuestro alrededor modelos empáticos a los que copiar, por lo que con las pautas necesarias podremos adquirir la destreza suficiente para que las personas importantes para nosotros nos sientan cerca en momentos difíciles.

Algunas ideas:

  • En conversaciones en grupos grandes observa cómo es el lenguaje corporal de la persona que lleva la conversación, la entonación, su ritmo, el volumen, las palabras, cómo gesticula… crea tu propia teoría sobre cómo se siente con lo que está compartiendo con el grupo.
  • En conversaciones con una o dos personas prueba a devolver una de las frases reflejo que comentaba con anterioridad “comprendo cómo te sientes”, “te veo triste” o “me da la sensación de que eso te molesta”… Y observa la reacción de la otra persona.
  • Muestra interés, pon en práctica la escucha activa, cuando hables con alguien cercano métete de lleno en la conversación y olvídate de tus propias vivencias, de lo que tú crees que harías en su lugar. Mírale a los ojos, dirige tu cuerpo en su dirección, asiente con la cabeza, haz breves resúmenes de lo que te cuenta para comprobar que estás entendiendo y acompaña tu expresión facial con la emoción que la persona te transmite.

 

María Hernández – Psicóloga Sanitaria de Dana Centro de Psicología