EL VALOR DE LA AUTOCOMPASIÓN

En general, el término “compasión” se suele ver como una cualidad que parece referirse a bondad, ternura, comprensión, empatía, solidaridad, querer ayudar a otros, etc. Pero al hablar de “autocompasión”, la cosa cambia. Para muchos, este término lleva asociados calificativos peyorativos relacionados con uno mismo: dar pena, ser un/a interesado/a, egocéntrico/a o, egoísta, entre otros.

Pero ¿qué es la autocompasión?

Según Kristin Neff, psicóloga y divulgadora, el concepto de autocompasión ha existido en el pensamiento filosófico oriental desde hace siglos, pero es relativamente nuevo en occidente.

Implica tratarse con amabilidad a uno mismo, reconociendo lo que tenemos en común con otras personas y siendo conscientes de los propios aspectos negativos. Es decir, la persona autocompasiva procura buscar su bienestar, aceptando plenamente sus limitaciones.

Esta autora desglosa la autocompasión en tres componentes: 

  1. Auto-amabilidad (en vez de autocrítica): es la tendencia a considerarse a uno mismo en forma positiva y comprensiva, en lugar de criticarse y juzgarse con dureza.
  2. Humanidad compartida (en vez de sentimiento de aislamiento): este componente implica tener un sentido de humanidad común, que reconoce que la imperfección es algo típico de la experiencia humana, como el sufrimiento, y que permite no sentirse raro o distinto cuando se afrontan los propios fallos.
    La autocompasión facilita que mantengamos una actitud similar hacia los demás, la compasión.
  3. Atención plena (en vez de identificarse con pensamientos/emociones): Atención plena o mindfulness implica experimentar el momento presente sin dejarse llevar por la tendencia a sobre-identificarnos con las propias emociones, es decir, observar los propios pensamientos y emociones como son, sin tratar de suprimirlos o negarlos, ser conscientes de la experiencia del momento presente, sin ignorar las cosas que no nos gustan de nosotros mismos, los demás o la vida,  sin exagerarlas ni centrarnos demasiado en ellas. Implica adoptar una perspectiva amplia de la propia experiencia, para considerarla con más objetividad y no ser arrastrados por el propio malestar.

autocompasion
Imagen de @adelaxd.oficial

Diferencias entre autocompasión y victimismo.

Muchas veces estos términos se pueden confundir, pero el victimismo se refiere a una actitud egocéntrica y contraproducente en la que la persona exagera sus propios problemas y siente que es la única que está sufriendo, quedando atrapada por ese malestar emocional.

Por el contrario, la autocompasión no exagera los problemas propios y permite ver las experiencias adversas sin ampliar su magnitud y sin sentirse desconectado de los demás por el hecho de sentirse mal.

Autocompasión y autoestima no son lo mismo.

A menudo, escuchamos eso de “tengo la autoestima baja”, siendo en muchas ocasiones motivo principal de consulta. En este caso, lo que podría ocurrir cuando tratamos de aumentar nuestra autoestima, es que se establece una relación entre las ideas positivas que queremos trabajar y las negativas que queremos cambiar/eliminar. Pero, por el contrario, la autocompasión, se centraría en aceptar al yo de manera incondicional, al margen del contenido positivo o negativo.

“Frente a la autoestima, deberíamos trabajar la autocompasión. Significa tratarse a ti mismo con el mismo tipo de amabilidad, cuidado, compasión, con la que tratarías a aquellos quienes te importan; tus buenos amigos, la gente a la que amas”. Kristin Neff

Ventajas de la autocompasión:

  • Favorece el procesamiento objetivo de la información auto-relevante.
  • Nos ayuda a sentirnos valiosos, seguros, aceptados.
  • Tiende a incrementar la sensación de conexión social y a facilitar relaciones, frente a esa búsqueda de la “autoimagen prioritaria” que lleva a ver a los demás como enemigos.
  • Reconoce y acepta que como humanos, tenemos fortalezas y limitaciones.
  • Adopta el mismo sentido de amabilidad, cuidado y preocupación por uno mismo que por los demás.
  • No depende de las circunstancias ni de otras personas, sino que siempre está a nuestro alcance.

Mireya Martín Manzano – Psicóloga Sanitaria de Dana Centro de Psicología