EL SUICIDIO, LA ASIGNATURA PENDIENTE

En España, es la PRIMERA causa de muerte NO NATURAL. Se produce un suicidio cada dos horas y media aproximadamente. Es decir, son 11 PERSONAS las que se suicidan cada día en nuestro país.

Si hablamos del mundo, hay un suicidio cada 40 segundos. Es decir, 2000 PERSONAS se quitan la vida cada día. Dejando a familiares y amigos devastados. Existen aún muchas creencias erróneas en relación a estas muertes y un gran estigma entorno a ello.

Pero si los datos de las personas que se quitan la vida son altos, aún lo es mucho más la cifra de los intentos de suicidio propiamente dichos. Por cada persona que se suicida, 20 lo han intentado. Por lo tanto, cada 2 segundos hay un intento de suicidio en el mundo. Las mujeres lo intentan 3 veces más que los hombres, aunque ellos lo concluyen en el 75% de las veces.

Además, la pandemia ha sacudido tanto la salud mental de la población que han aumentado en un 25%  las autolesiones e intentos de suicidio también entre los jóvenes. Aunque el grupo de edad mas afectado es el de la franja de 40 a 64 años.

Sin embargo, y a pesar de haber sido considerado por la OMS como el mayor problema de salud pública de Europa,  España carece de un plan nacional de prevención.

Informar a la población general sobre las señales de aviso que mandan las personas antes de quitarse la vida, permite actuar de forma temprana.

Algunas de estas señales son:

  • Expresar desesperanza. Ej.: Yo ya he hecho todo lo que tenía que hacer… no debería haber nacido…
  • Hacer testamento de una manera repentina y precipitadamente.
  • Cambiar rutinas y hábitos. Ej.: No llamar por teléfono a un amigo con el que hablaba diariamente. Cambios en la alimentación o en el sueño…
  • Consumir alcohol y otras drogas.
  • Acumular medicación.
  • Tener cambios en el estado de ánimo muy bruscos. Ej.: Un día estar eufórico y al día siguiente sin poder levantarse de la cama.
  • Regalar objetos personales de gran valor sentimental.

 

 

 

¿Y qué podemos hacer?

 

Debemos normalizar que pedir ayuda no está mal y eso no significa haber fracasado. Que no siempre que se quiere se puede, y que no es ni de héroes ni de cobardes el suicidarse, sino de personas que están sufriendo.

Es habitual sentir miedo ante una situación compleja en la que se piensa que hablar de ello significa alentarlo. Pero hay que Romper el tabú, ya que de hecho, hablar sobre cómo se siente la persona puede hacer que disminuya la tensión que causan sus sentimientos y puede ayudar a reconsiderar por lo tanto la decisión. La persona se encuentra en una especie de secuestro emocional en el que no ve otra salida para poder poner fin al sufrimiento que está viviendo. No es que no quiera vivir más, es que no quiere vivir más así.

Por ello, puedes formular preguntas directas sin emitir juicios de valor, como por ejemplo:

-¿Has pensado en la muerte?

-¿Has pensado o intentado hacerte daño?

-¿Has pensado cómo o cuándo lo harías?

 

Si alguien ha intentado suicidarse o tiene intención de hacerlo:

 

-No dejes a esa persona sola.

-Llama a emergencias 112.

-Averigua si está bajo los efectos del alcohol u otras drogas.

-Contacta con un familiar o amigo cercano para informarles de cómo está esta persona.

-Trata de contactar con un profesional de la salud mental. Puede que la hospitalización sea necesaria hasta que pase la crisis.

-Intenta, en la medida de lo posible, mantener a esa persona en un espacio seguro, lejos de objetos que puedan ser peligrosos como cuchillos o navajas.

-Ofrece apoyo, comprensión y respeto sin expresar tu opinión. Preguntar qué pensamientos está teniendo puede ser incómodo para la persona que formula la pregunta, pero reconfortante para la persona que los tiene.

 

Hablar no mata, lo que mata es el silencio.

 

  • 024 línea de atención a la conducta suicida
  • 717 003 717 teléfono de la esperanza
  • prevensuic.org programa de prevención, divulgación y formación de la Fundación Española para la prevención del suicidio

 

Carla Martínez Miranda – Psicóloga Colaboradora de Dana Centro de Psicología