EL PODER DE NUESTROS PENSAMIENTOS

Como ya decía uno de los padres de la psicología, B. F. Skinner: «Todas las personas hablan de la mente sin titubear, pero se quedan perplejos cuando les piden que la definan”.

 Y así es, cuando a una persona que llega a nuestro centro le lanzamos esta engorrosa pregunta de “Para ti, ¿Qué es la mente?”, muchas personas se quedan paralizados, y normalmente la respuesta más popular suele ser: “lo que está dentro de mi cabeza” o “los pensamientos”.

Es decir, de alguna forma, y sin que nadie nos lo haya enseñado, las personas tendemos a identificarnos con nuestros propios pensamientos. Y es justamente en este punto donde empieza el principio del fin para muchas personas.

Según diferentes estudios, a lo largo del día una persona adulta suele tener nada menos que unos 60.000 pensamientos. De estos, el 95% (57.000 haciendo la regla de tres) surgen de forma automática (es decir, no tenemos poder ni control alguno sobre ellos, y suelen ser similares). Y, añado una última cifra, es que en estos estudios vemos también que el 80% de los pensamientos que tenemos al día (es decir, unos 48.000) son pensamientos negativos/desagradables.

¿Cómo se puede llegar a tener calma en esta vida con ese bombardeo de malas noticias casi constante?

 *He de decir, que no somos conscientes de que están ahí todo el tiempo, pero hay muchos otros que sí.

Si unimos las dos premisas expuestas, es decir, “yo soy mis pensamientos”, y “a lo largo del día tenemos unos 48.000 pensamientos desagradables”, aparece un cóctel bastante autodestructivo para muchas personas, con el que, en muchas ocasiones, ni siquiera sabemos como lidiar. Porque otro de los grandes problemas que tenemos las personas es que nos creemos todos esos pensamientos.

 

 

Pero, ¿qué pasaría si tuviésemos la capacidad de poder tomar distancia de esos pensamientos? ¿Qué pasaría si pudiésemos poner cierta perspectiva sobre ellos?

¿Crees que seguiríamos creyéndolos? ¿Crees que podríamos tomar un poco de aire para poder avanzar en nuestra vida, coger las riendas y hacer todas esas cosas de las que a veces nos privamos por el miedo a cómo nos vayamos a juzgar?

Esta habilidad, o herramienta, como lo quieras llamar, se llama en las terapias de tercera generación: Defusión.

 

De-fusión

Consiste, no tanto en saber si un pensamiento es verdadero o falso, (en muchas ocasiones actuamos como si todos esas pensamientos fuesen verdaderos y mostrasen la realidad en la que nos movemos), sino en saber si todas esas palabras son útiles o inútiles.

Cuando estamos fusionados con nuestros pensamientos nos creemos todo cuanto nos dicen, como si fuese una realidad ineludible, de la que no podemos escapar, y a la cual nos tenemos que resignar. Para ello te propongo algunos cambios:

 

1.Una de las primeras herramientas que podemos utilizar para tomar cierta distancia entre nuestros pensamientos y nuestro ser, es el ejercicio de estoy teniendo el pensamiento de que…”

Cuando te venga cualquiera de los pensamientos desagradables que tanto conoces, y que tantas veces ha aparecido en tu vida, en vez de decirnos “soy un inútil” prueba a cambiar a la fórmula de “estoy teniendo el pensamiento de que soy un inútil”.

Este ejercicio nos ayuda a darnos cuenta de que los pensamientos son palabras que están dentro de nuestra mente.

 

2.Otro ejercicio consiste en que traigas a tu mente otro de los pensamientos que tanto daño te hacen como: “Eres una mala madre”. Cierra los ojos y detente a pensar durante un minuto lo mala madre que eres, y las veces que recuerdes que hayas metido la pata.

Después de esto, observa como te sientes, si ha habido algún cambio dentro de ti. Quizás notes ciertas molestias.

Después de esto comienza a decirte de nuevo el pensamiento de “soy una mala madre” pero en esta ocasión tararéalo con la melodía del cumpleaños feliz, durante 2 minutos.

¿Cómo se siente ahora?

Probablemente después de un tiempo esas palabras han dejado de tener la sensación de malestar, y incluso igual has podido dejar de castigarte…

Después de esto vuelve a cantar el pensamiento con la melodía de “Despacito” durante otros dos minutos.

Este ejercicio, al igual que el anterior ayudar a tomar perspectiva de las palabras que nos dice nuestra mente. Durante el rato que estamos haciendo esto nos permitimos estar junto a nuestros pensamiento, y además estamos generando cierta distancia de ellos.

 

Los pensamientos nos van a acompañar hasta el final de nuestros días, no tenemos que aprender ni a controlarlos, ni a evitarlos. El mejor aprendizaje que podemos hacer es convivir con ellos sin que tomen las riendas de nuestra vida.

Quizás este no vaya a ser un camino fácil pero sí que puede llegar a ser un camino productivo en el que llegar a vivir de una forma más plena.

 

 

Bibliografía

  • Archana Rajagopalan, K. V. Jinu, Kumar Sai Sailesh, Soumya Mishra, Udaya Kumar Reddy, and Joseph Kurien Mukkadan. Understanding the links between vestibular and limbic systems regulating emotionsJ Nat Sci Biol Med. 2017 Jan-Jun; 8(1): 11–15.doi: 10.4103/09769668.198350
  • Harris, R. (2007), La Trampa de la Felicidad. Deja de sufrir, comienza a vivir. Planeta

 

Laura Rumoroso – Psicóloga Sanitaria colaboradora de Dana Centro de Psicología