DEPENDENCIA EMOCIONAL: LA ADICCIÓN A LA PAREJA

Dentro de las relaciones de pareja existen diferentes tipos de relación amorosa:

  • Separada: no hay un espacio compartido en la pareja.

  • De inclusión o dependiente: una de las dos personas que componen la pareja depende de la otra, no hay un espacio propio. Existe una asimetría en el rol que desempeña cada persona. Una variación de esta sería la co-dependencia en la que el bienestar de cada uno depende del otro miembro de la pareja.

  • Interdependencia: se comparten cosas pero cada uno tiene su espacio propio.

Qué es la dependencia emocional y cómo identificarla: ¿amor o dependencia?

Existen diferentes características que nos pueden ayudar a identificar si estamos en una relación dependiente o no. Algunas de ellas serían las siguientes:

  • Priorizar de forma absoluta a la pareja: esto ocurre cuando un miembro de la pareja pone al otro por encima de sí mismo Así, se anteponen las necesidades y deseos del otro a los suyos, incluso aunque sean contrarios y/o incompatibles con los propios. La pareja ocupa un lugar importante en nuestra vida pero nosotros mismos debemos ser nuestra prioridad.
  • Falta de equilibrio y sensación de sacrificio: este punto tiene relación con el anterior. La parte dependiente se ve en la necesidad de satisfacer al otro y de hacer todos los esfuerzos por que la relación siga adelante. Es importante que ambos miembros trabajen en la relación y que se negocien los límites de la misma.
  • Idealización de la pareja: consiste en encontrar a la pareja perfecta, creyendo que no seremos capaces de encontrar a alguien igual.
  • Tener la sensación de que algo no va bien: en todo momento habría cierta tensión, como si todo se pudiera estropear en cualquier momento. Mientras que en una relación interdependiente existe cierta tranquilidad y se puede disfrutar del tiempo juntos y por separado.
  • Mi estabilidad emocional depende de mi pareja: lo que puede llevar a hacer cualquier cosa y desvivirse por el otro y por la relación con tal de que esta no se termine. Es normal que nos afecte el estado emocional de la pareja, porque empatizamos con ella y con su malestar. Sin embargo, el bienestar personal no puede venir únicamente de una fuente; la pareja puede aportar felicidad pero también se encuentra en otras cosas y en uno mismo.

¿Es la dependencia emocional una adicción?

Las relaciones que se basan en una dinámica de dependencia se caracterizan por funcionar mediante el refuerzo intermitente. Esto sucede cuando, ante un mismo comportamiento, el refuerzo aparece solo en algunas ocasiones. La otra persona da una de cal y otra de arena. Por ejemplo, a veces me presta atención y me da cariño y en otras ocasiones se muestra indiferente o me ignora. Este tipo de refuerzo es el que más rápido se aprende y es muy potente. Estar en una relación sería como estar en una montaña rusa: habría muchos picos emocionales, en los que se estaría o muy bien o muy mal. Es por eso que tendríamos que estar en alerta constante, ya que podría pasar algo malo en cualquier momento. Los miembros de la pareja se enganchan a ese tipo de relación, como si fuera una droga, haciendo muy difícil que la relación se rompa.

¿La dependencia como problema de pareja?

Aunque en este post nos hemos centrado en la dependencia que aparece en las relaciones de pareja, esto es algo que se puede dar en otros vínculos, por ejemplo con algún miembro de la familia.

La interdependencia

Los humanos somos seres sociales por lo que buscamos vincularnos con otras personas. Esto es precisamente la interdependencia. De esta forma, ambos miembros de la pareja dan apoyo y cuidados al otro, viéndose afectados por su estado de ánimo sin que esto condicione sus vidas. Los dos se sentirían seguros juntos pero también cuando están solos o con otras personas. Cada uno contaría con su propio espacio, su propia opinión, gustos, etc.

Marta Alonso Gil – Psicóloga Sanitaria de Dana Centro de Psicología