¿CÓMO SUPERO UNA TRAICIÓN?

Todos nos hemos sentido alguna vez molestos o enfadados cuando hemos sentido que alguien nos traiciona; desde un amigo que cuenta un secreto que le has confiado hasta un familiar muy querido que te da de lado en momentos importantes. Hay veces que podemos perdonar estos actos, pero en otras ocasiones no somos capaces. ¿A qué se debe esto?

 

Qué implica sufrir una traición

La RAE define la palabra traición como “falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener”. Es decir, nos sentimos traicionados cuando alguien en quien confiábamos no se ha comportado de acuerdo con las normas o límites establecidos o que creíamos acordados en esa relación. Algunas de las emociones que solemos sentir son:

  • Estrés al buscar entender lo que ha ocurrido.
  • Decepción y tristeza debido a que la relación no ha ido como esperábamos o deseábamos y hemos perdido la confianza en esa persona.
  • Desconfianza o miedo ante la amenaza de que vuelva a ocurrir.
  • Incomprensión al no entender el motivo por el cual ha actuado así.
  • Enfado e ira cuando percibimos que su conducta ha sido injusta y que estamos sufriendo algo que no nos merecemos. Cuando este enfado se intensifica y persiste podemos hablar de resentimiento o rencor, lo cual es muy común que nos lleve a tener deseos de venganza para que el otro sufra y se “haga justicia”.
  • Odio hacia ese individuo. Sentimos un fuerte rechazo que nos puede llevar a estar irascibles, discutir con esa persona, agredirla (o desear hacerlo) o no querer tener ningún contacto con ella.

 

Hay factores que influyen en que nos sintamos en mayor o menor medida traicionados, algunos de los cuales son:

  • El tipo de relación que tenemos con esa persona. Supondrá una traición más grande si esta es más cercana.
  • El contexto y momento en que ocurre la ofensa.
  • Si el otro es consciente de su comportamiento o nos ha pedido perdón.

 

 

 

El perdón

Cuando hablamos de traición es inevitable que acuda a nuestra mente la palabra perdón. En esta entrada vamos a explicar el perdón en base al modelo de la complejidad de afrontamiento propuesto por Hudson (2016). El perdón se considera una estrategia de afrontamiento que implica pensamientos, emociones y comportamientos para manejar el estrés generado cuando hemos vivido una ofensa o traición. Es un proceso lento y doloroso y es beneficioso emplear otras estrategias para gestionar el malestar (Rocha, Amarís y López-López, 2017). A pesar de los numerosos estudios que hay sobre este, aun en la actualidad sigue habiendo debate sobre su definición. Sin embargo, sí que existe consenso sobre lo que no es. Perdonar no debe confundirse con…

 

  • Olvidar, resignarse o no buscar un cambio.
  • Actuar como un cobarde por no vengarme del otro.
  • Una muestra de debilidad que va a facilitar que se aprovechen de mí de nuevo.
  • Reconciliarse con quien me ha traicionado. El perdón puede posibilitarlo, pero no implica que se tenga que producir.

 

Pero entonces… ¿qué hago para perdonar o superar una traición? ¿Qué recursos tengo para hacer frente al malestar y que este no se prolongue en el tiempo?

 

Qué hacer para superar una traición

 

No evitar el malestar, regularlo

Cuando sentimos un malestar muy intenso es muy fácil realizar comportamientos para evitarlo, como fantasear con situaciones imaginarias en las cuales no he sido traicionado, rumiar o hablar continuamente sobre lo sucedido. Sin embargo, estas conductas dificultan la aceptación de lo sucedido y de sus consecuencias.  Por lo tanto, es fundamental analizar y comprender qué estamos sintiendo y realizar acciones para modular la intensidad o duración de estas emociones. Hacer actividades que nos gusten (hacer deporte, leer, cocinar…), hablar o quedar con un amigo para hablar de otros temas o realizar ejercicios de respiración o relajación son algunos ejemplos de lo que podemos realizar. Nos ayudarán a dirigir nuestra atención hacia otros aspectos y poder tomar distancia de nuestras emociones y pensamientos.

 

Analizar lo sucedido

Es importante entender las circunstancias que pudieron influir en su comportamiento. Hay que considerar si esas normas o límites que no han sido respetados son razonables, si el otro las conocía y si habían sido acordadas entre ambos; en ocasiones las damos por sentado. Esto nos permitirá reflexionar sobre si hubo o no intencionalidad de traicionarnos y entender mejor su comportamiento, lo cual no lo justifica. En base a todo esto decidiremos qué tipo de relación queremos mantener con esa persona, ya que podemos optar por intentar resolverlo, distanciarnos o finalizar la relación.

 

Solucionar el problema o reparar los daños sufridos

  • Hablar sobre lo sucedido de manera asertiva

Es importante tener una conversación calmada, en la cual transmita cómo yo me he sentido y qué es lo que quiero que cambie. En muchas ocasiones esto supone poner límites para evitar que se vuelva a producir la traición.

 

Si noto que me estoy alterando demasiado durante la conversación o que he adoptado un estilo de comunicación agresivo puedo pedirle a la persona que hagamos una pausa, tras la cual se retome la charla. Cuando nos comunicamos de forma asertiva es importante recordar que esto no nos va a garantizar que el otro comparta mi visión de lo que ha sucedido, que me vaya a pedir perdón o que acceda a los cambios que le pido.

 

  • Distanciarme de esa persona

En ocasiones, cuando creemos que la comunicación no va a ser de utilidad o cuando ya he sufrido más traiciones por parte de esa persona, decidimos distanciarnos de ella. Esto nos resulta útil cuando no lo hacemos con el objetivo de dañar o castigar a esa persona. Este distanciamiento puede ser progresivo (disminuimos de manera gradual el contacto) o total. ¿Y cómo lo hago?

    • No mirando sus redes sociales o pidiéndole a tus amigos o conocidos que no te hablen de esa persona.
    • Reduciendo posibles interacciones cara a cara evitando lugares o situaciones donde os podáis encontrar, siempre que esto no interfiera negativamente en otras áreas de tu vida (laboral, familiar, social…).
    • Poniendo límites como no hablar por whatsapp o por llamada telefónica, no usando a otras personas como medio de comunicación, etc.

 

Como hemos mencionado anteriormente en nuestra sociedad perdonar está muy erróneamente asociado con resignarse u olvidar lo sucedido, parecer vulnerables y que nos vuelvan a hacer daño al no buscar un cambio. Esto nos conduce a que a veces tomemos represalias aplicando la ley del “ojo por ojo”. En este artículo te animamos a que cuando vivas una traición la superes y si eres tú quien la ha cometido pidas perdón.

 

Bibliografía

Hudson, K. (2016). Coping complexity model: coping stressors, coping influencing factors, and coping responses. Psychology, 7(3), 300-309. doi: 10.4236/psych.2016.73033

Rocha, A., Amarís, M. y López-López, W. (2017). El perdón como estrategia de afrontamiento. Una mirada desde el modelo de la complejidad del afrontamiento. Terapia Psicológica, 35(3), 271-281. doi: 10.4067/S0718-48082017000300271 

 

Belén Sánchez Rodríguez – Psicóloga colaboradora de Dana Centro de Psicología