CÓMO AFRONTAR LA CRISIS DE LOS 30

Cuando somos niños el día de nuestro cumpleaños es un día muy especial, en el que somos los protagonistas. Cuando nos decían frases como “¡qué mayor eres ya!” nos sentíamos ilusionados por estar más cerca de poder disfrutar de las oportunidades de la vida adulta. Este entusiasmo se mantiene durante la adolescencia, la ansiada mayoría de edad y hasta los primeros años de la veintena. Pero cuando se cumplen 30 años es muy común que muchas personas dejen de disfrutar de sus cumpleaños o que no les guste decir su edad. Coloquialmente lo conocemos como la crisis de los 30 y, a continuación, explicaremos por qué es tan frecuente y qué podemos hacer para afrontarlo de mejor forma.

 

 

El peligro de las expectativas sociales

 

Los jóvenes de entre 18 y 28 años viven un periodo de exploración y descubrimiento de su identidad, roles y relaciones, no definiéndose completamente como adultos. No obstante, a medida que se acercan a la treintena, es muy común que aparezca malestar por no haber alcanzado las expectativas de la vida adulta:

  • Estabilidad económica y laboral. Existe una gran presión con relación a tener un trabajo estable y bien pagado, independizarse o comprarse una vivienda. Sin embargo, los jóvenes adultos han vivido un periodo de crisis en el cual las altas tasas de desempleo y las sueldos precarios han dificultado conseguir lo que en otras generaciones era más común.
  • Estabilidad amorosa. Debería tener pareja, vivir con ella o haberme casado son frases que escuchamos muy frecuentemente en terapia. Se basan en la asunción de que lo habitual y mejor es vivir en pareja, dejando de lado las circunstancias y necesidades de cada uno.
  • Estabilidad familiar. Se presupone que todas las personas van a querer formar una familia, especialmente en el caso de las mujeres. Es muy común que escuchen frecuentemente frases como “se te va a pasar el arroz”, “te vas a acabar arrepintiendo de no ser madre” o “ser madre es lo más bonito que hay”.

No alcanzar estas altas expectativas suele generar sentimientos de pánico, inestabilidad e incertidumbre, lo cual se conoce como la crisis de los jóvenes adultos o como la bautizaron los periodistas británicos Alexandra Robbins y Abby Wilner “la crisis del cuarto de vida”.

 

Qué podemos hacer ante esta situación

 

Aunque las épocas de cambio son complicadas por los retos y exigencias a los que estamos sometidos, os proponemos varias estrategias que podemos llevar a cabo:

  • Ajusta tus expectativas. Atiende a tus circunstancias personales, ya que no todas las personas tienen los mismos recursos.
  • Atiende a tus necesidades y realiza acciones en dirección a tus valores. ¿Es esto lo que realmente quiero en mi vida? No todos deseamos y buscamos lo mismo. Por ello es importante identificar cuáles son nuestros valores y actuar en dirección a ellos, teniendo en cuenta que nos surgirán dificultades.
  • Cuídate. En un mundo tan frenético y exigente como en el que vivimos necesitamos cuidarnos, aunque muchas veces lo veamos como una pérdida de tiempo. Descansar, realizar deporte, comer sano o realizar actividades gratificantes como leer o ver una película, pueden ser algunas de las formas de hacerlo.
  • Toma distancia de tus pensamientos. En muchas ocasiones nuestra atención se pierde en innumerables pensamientos desagradables. Como mencionamos en la entrada “El poder de nuestros pensamientos”, un gran aprendizaje que podemos hacer es aprender a tomar distancia de ellos y ver cuáles nos resultan más útiles.
  • No caigas en la comparación. Es muy común que centremos nuestra atención en aquellos aspectos o cualidades del otro que consideramos positivas, lo cual nos genera sentimientos como la envidia, la frustración o la tristeza. Además, nos ofrece una visión poco completa y realista de la persona, ya que obviamos las limitaciones que todos tenemos. Esto se da frecuentemente en redes sociales, donde intentamos mostrar nuestra mejor versión para no sentirnos inferiores al resto.
  • Sé comprensivo contigo mismo. No te dejes llevar por la autoexigencia desmedida y no te juzgues con tanta dureza. Valora tus cualidades y logros conseguidos, ya que sino tendrás la sensación de que “no eres suficiente” o que “no estás a la altura” por mucho que te esfuerces. Esto puede ser especialmente difícil cuando para referirse a los jóvenes algunos miembros de la sociedad emplean de manera peyorativa el término generación de cristal.

 

 

En definitiva, vivamos como nosotros queramos y no como la sociedad espera que lo hagamos. Dejémonos de etiquetas; solo así podremos ejercer nuestra libertad que, como afirma Platón, “está en ser dueños de nuestra vida”.

 

Bibliografía

  • Agarwal, S., Guntuku, S.C., Robinson, O.C., Dunn, A. & Ungar, L.H. (2020) Examining the Phenomenon of Quarter-Life Crisis Through Artificial Intelligence and the Language of Twitter. Frontiers in Psychology, 11(341), 1-11. doi: 10.3389/fpsyg.2020.00341
  • Robinson, O. C. & Smith, J. A. (2010). Investigating the form and dynamics of crisis episodes in early adulthood: the application of a composite qualitative method. Qualitive Research in Psychology, 7(2), 170–191. doi: 10.1080/14780880802699084

 

Belén Sánchez Rodríguez – Psicóloga colaboradora en Dana Centro de Psicología