Para ser feliz en pareja, no basta con el hecho de compartir la vida con otra persona o idealizar cómo nos gustaría que fuera, sino que es necesario un trabajo diario para conseguirlo. En este artículo os ofrecemos unos consejos generales para conseguir una relación enriquecedora y satisfactoria.

pareja

1.      Combate la rutina

Cuando pasa la etapa de enamoramiento, en la que todo lo relacionado con nuestra pareja es positivo y novedoso, aparece el riesgo de caer en el aburrimiento.

Bien es cierto, que el ritmo de vida que llevamos nos limita las opciones para compartir tiempo con nuestra pareja y, más aún, para hacer cosas diferentes. Pero es algo tan importante, que debemos organizarnos y buscar el momento para realizar actividades novedosas y agradables, como pasar un día en la montaña, ir al cine, organizar una cena romántica o, simplemente, tener un detalle a la vuelta del trabajo (flores, chocolates, etc) o enviar un mensaje inesperado que le haga sonreír.

2.      Fíjate en los aspectos positivos de tu pareja y házselo saber

A medida que la relación se va haciendo más estable, comenzamos a adquirir obligaciones comunes y empezamos a fijarnos en los defectos de nuestro compañero/a, adquiriendo una visión más realista del otro y compartiendo cosas no tan agradables.

Llegados a este punto, podemos caer en el error de asociar nuestra relación con una obligación constante (niños, tareas domésticas, administración de gastos…) y sólo atender a aquello que nos molesta del otro y tratar de cambiarle para que se convierta en “nuestra pareja ideal”, solo consiguiendo frustración e insatisfacción.

Para evitar el malestar descrito en el anterior párrafo, debemos aceptar que todos tenemos defectos o formas de pensar diferentes e interpretar esto como una oportunidad de enriquecimiento y no como una molestia constante. Saber valorar lo diferente en el otro es clave para estar satisfechos.

Además, algo que solemos dejar olvidado es el hecho de prestar atención a las cualidades de nuestra pareja y decírselo. Retomar este hábito hará a ambos más felices, ya que a todos nos gusta que reconozcan nuestras cosas positivas y, el simple hecho de fijarse en lo que nos gusta del otro, hace que nos resulte más atractivo y nos recuerda por qué lo elegimos.

A happy couple in love with painted smiley and hugging

3.      Fomenta la comunicación

La falta de comunicación suele abocar a una relación al fracaso. Hay que aprender a hablar y a escuchar, a preguntar a nuestra pareja por sus inquietudes o por aquello que le preocupa.

Lo ideal es dedicar un espacio de tiempo diario para dialogar con el otro, aunque sea de temas sin importancia.

La falta de comunicación lleva a la interpretación, habitualmente errónea. Por ejemplo, puedo ver a mi pareja algo más distante y, en lugar de preguntar qué ocurre, interpreto que ya no me quiere actuando en consecuencia, y quizás el motivo de su lejanía es que se encuentra mal por problemas laborales. El hecho de analizar el comportamiento del otro y sacar conclusiones es un grave problema que se da en muchas relaciones. Por lo tanto, no infieras, dialoga.

Por último, en todas las relaciones hay diferencia de opiniones o discusiones. Esto es algo normal, pero hay que saber gestionarlo. Puedo (y debo) expresar mi opinión, pedir el cambio o decir aquello que no me gusta, pero de una manera adecuada. El ser ofensivo o agresivo no resuelve los problemas, sino que los agrava. Debemos saber poner sobre la mesa los conflictos siendo empáticos, cuidando las formas y explicando qué queremos de la manera más objetiva y clara posible.

4.      Ajusta tus expectativas

Nos encontramos inmersos en la cultura del romanticismo, lo que nos lleva a buscar a la pareja perfecta o a nuestra media naranja. Esta cultura, habitualmente, no nos hace ningún favor, ya que las expectativas que depositamos en nuestra relación son demasiado altas e idealizadas, llevándonos a la insatisfacción o desencanto.

Realmente, no se trata de encontrar a nuestros príncipe azul, sino de encontrar a la persona que nos aporte cosas positivas, que nos de tranquilidad a la vez de emoción, con la que poder compartir nuestro tiempo.

En este punto, no debemos olvidar que una pareja no nos complementa, sino que nos aporta. No necesitamos al otro para vivir, sino que contribuye a nuestra felicidad y eso nos resulta gratificante. Vivir en pareja no significa olvidar nuestra individualidad.

5.      No descuides el sexo

El área sexual, al igual que el resto de aspectos de la relación, también tiende a la rutina y es necesario esforzarse para mantener viva la pasión y la atracción.

Compartir momentos de intimidad con tu pareja es fundamental para favorecer la complicidad y la confianza.

Las relaciones sexuales son un hábito y, como cualquier otro, si se deja de hacer cada vez apetece menos y al contrario, por lo que no debemos olvidarnos de mantener una actividad sexual frecuente, aunque en ciertas ocasiones no nos apetezca demasiado, no sea el mejor momento o las expectativas no sean excesivamente altas.

Por otra parte, la comunicación en este ámbito también es fundamental. Comparte con tu pareja qué te apetece o que te gusta y no olvides el factor sorpresa. Ser creativo e innovador es el mayor enemigo del aburrimiento.

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Terminamos con una bonita frase que contiene la idea principal del artículo y que nos incita a esforzarnos y a trabajar continuamente para crear y compartir un proyecto de vida al lado de alguien, eso es el hecho de mirar juntos en la misma dirección:

“Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.”

Antoine de Saint-Exupéry