BURNOUT O SÍNDROME DE DESGASTE PROFESIONAL

¿Alguna vez has sentido estrés, ansiedad, frustración, sentir que no puedes con todo o verte sobrepasado por la carga laboral?

Si la respuesta es sí, estamos ante lo que llamamos síndrome de burnout, o lo que conocemos coloquialmente como, el síndrome del trabajador quemado.

Aunque el término no es nuevo, fue acuñado por el psiquiatra estadounidense Herbert Freudenberger en el año 1974. Posteriormente, en 1986, las psicólogas norteamericanas C. Maslach y S. Jackson lo definieron como “un síndrome de cansancio emocional, despersonalización, y una menor realización personal que se da en aquellos individuos que trabajan en contacto con clientes y usuarios”.

Las personas que lo padecen, viven este proceso de forma paulatina, es decir, van perdiendo el interés en sus tareas poco a poco y descuidando sus responsabilidades, dando lugar, incluso, a presentar algún problema en el estado de ánimo como depresión o ansiedad.

Al trabajador, no solo le afecta en la forma de realizar sus tareas sino que comienzan a desarrollar una actitud negativa ante el trabajo.

Pero, ¿qué es realmente el síndrome de burnout?. Este se describe como una alteración psicológica ligada al contexto del trabajo y que puede constituir un trastorno debido a sus efectos dañinos en la calidad de vida.

Causas

Las causas más comunes son las siguientes:

  1. La falta de control.
  2. Expectativas poco realistas.
  3. Dinámica laboral disfuncional.
  4. Creencias erróneas sobre la satisfacción del trabajo.
  5. Sobrecarga de trabajo.
  6. La falta de apoyo social.
  7. Exceso de implicación laboral.
  8. Desequilibrio entre la vida laboral, familiar y social.

Características

Los síntomas de este síndrome son diversos y de diferente naturaleza. A continuación, comentamos los más importantes:

  • Sensación de agotamiento.
  • Sentimiento de fracaso constante.
  • Impotencia.
  • Baja autoestima: dejamos de valorarnos laboral e incluso personalmente.
  • Problemas en el entorno personal.
  • Dolores musculares.
  • Malos hábitos de alimentación.
  • Sensación de nerviosismo constante.
  • Dificultad de concentración.
  • Disminución del rendimiento.
  • Problemas de puntualidad.
  • Irritabilidad generalizada.
  • Mala comunicación.
  • Taquicardia.
  • Insomnio.
  • Dolores de cabeza o estomacales.
  • Absentismo laboral.
  • Despersonalización.

Según algunos autores como Carlin (2014), los síntomas del “Burnout” deberían clasificarse según su tipología:

  • Afectivos. Estar triste o deprimido.
  • Cognitivos. Sentimientos de impotencia, desamparo y desesperanza.
  • Físicos. Agotamiento y síntomas somáticos.
  • Comportamentales. Menor rendimiento, absentismo.
  • Motivacionales. Falta de interés, falta de entusiasmo, etc.

¿Qué podemos hacer?

Identificar los factores estresantes. Lo primero de todo, es saber qué nos está causando este malestar, ya sean las condiciones laborales, el ambiente con los compañeros o directivos o la carga de trabajo.

Gestión del tiempo. Aquí se incluye tanto el tiempo dentro del horario laboral como fuera de él. Es importante desconectar de todo lo relacionado con el trabajo y cuidar el tiempo de descanso. Por otro lado, es importante saber manejar bien y distribuir el tiempo que tenemos en las diferentes obligaciones.

Solución de problemas. Es esencial zanjar los problemas de uno en uno, siempre y cuando, puedan resolverse. No ofuscarse con los que no tienen solución o no están bajo nuestro control.

Comunicación. A veces, nos vemos en la necesidad de tener que hablar con nuestros supervisores sobre determinadas condiciones. Es importante que lo hagamos desde la asertividad. Nos permite expresar lo que pensamos y sentimos sin agredir al otro. Y de este modo, podemos establecer límites en la realización de tareas, para las cuales no nos sentimos capacitados o no nos corresponden.

Búsqueda de apoyo social y personal. Ya sea a través de compañeros de trabajo, amigos o familiares, es relevante buscar ayuda para disminuir todos esos síntomas comentados anteriormente. A veces, el afecto y acompañamiento, es el mejor calmante.

Ajustar la actitud ante el trabajo. Volver a descubrir los aspectos agradables de su puesto. Establecer relaciones positivas con los compañeros para lograr mejores resultados. Tomar descansos cortos durante todo el día.

Realizar actividades de ocio. Desempeñar actividades agradables, realizar ejercicio físico, hacer meditación, cuidar la alimentación y el sueño, son hábitos saludables que pueden disminuir los síntomas de ansiedad o depresión provocados por el agotamiento laboral.

Cuidado con la autoexigencia y las expectativas. Trabajar en la flexibilidad psicológica, ajustando las expectativas a la realidad, hace que no nos impongamos hacer las tareas de forma perfecta.

En conclusión, este síndrome puede suponer un gran malestar en la vida de la persona, por tanto, es importante identificar los síntomas y trabajar en ello, cuidando nuestra salud mental y fomentando un buen clima laboral. Esta entrada al blog es meramente informativa, si necesitas ayuda, no dudes en acudir a un profesional, para que pueda ajustar el tratamiento a tus necesidades.

Bibliografía

Carlin, M. (2014). El síndrome de burnout: comprensión del pasado, análisis del presente y perspectivas de futuro. Wanceulen Editorial Deportiva, S. L.

Marta Carretero Rincones – Psicóloga Sanitaria Colaboradora de Dana Centro de Psicología