AYUDAR A UN SER QUERIDO CON UN TRASTORNO DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

El peso, la figura corporal, estar delgadas, son preocupaciones que actualmente ejercen una importante presión sobre nuestros cuerpos, hasta el punto de que están implicadas en el desarrollo de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA).

Los síntomas de estos trastornos generan un grave perjuicio en la persona que los sufre, pero también impactan de forma profunda en familiares y amigos. Estos son los primeros en ver a sus seres queridos autoimponiéndose restricciones en torno a los alimentos o provocándose el vómito después de las comidas. Estas conductas, asociadas a los TCA, asustan y confunden a los familiares, que normalmente se encuentran desorientados y sin saber cómo afrontar este tipo de situaciones.

Sin embargo, las personas más cercanas pueden proporcionar una ayuda clave en la recuperación de una persona con TCA, por lo que es fundamental dotarles de recursos que faciliten la recuperación de su allegado o allegada. En este sentido, ¿qué es lo que tenemos que hacer los familiares y amigos de una persona con TCA?

En primer lugar, tenemos que evitar algunos comentarios:

  • Alusiones a su peso o figura corporal, o al de otras personas. Incluso cuando nuestra intención es hacer un cumplido, como, por ejemplo, “Estás mucho más guapa al haber recuperado algunos kilos”. Esto podría generar gran inquietud en nuestro familiar y  además estaríamos reforzando la asociación entre el cuerpo y el atractivo o el valor de una persona. En otras ocasiones, desde nuestra preocupación y con la intención de ayudar, podemos hacer comentarios como “Estás demasiado delgada” que podrían animar a la persona a seguir con sus conductas y reforzar su idea de que “va por buen camino”. Además, debemos evitar comentarios sobre el físico de otras personas, ya que esto puede favorecer las comparaciones. En su lugar, es mejor enfocarnos en otras cualidades positivas de su personalidad que no tengan nada que ver con su apariencia física.
  • Comentarios sobre la cantidad de comida que ingiere. Por ejemplo, conviene no tratar asuntos como el de las calorías de los distintos alimentos o grupos de comidas, ya que esto podría enfatizar el miedo de la persona con TCA hacia aquellos.
TCA
Imagen de @giselle_deke

Por el contrario, hay otras cosas que sí podemos hacer y que pueden resultar de mucha ayuda a una persona con este tipo de problemas:

  • Sirve de ejemplo en tu relación con la comida y el peso. Es importante que nuestro familiar vea que mantenernos una relación sana con la comida  y que cuidamos también nuestra salud mental.
  • Refuerza su esfuerzo con elogios y palabras de ánimo Por ejemplo, recordándole lo orgullosos que estamos de sus avances o de lo valiente que nos parece que haya elegido el camino de la recuperación, aunque sea muy difícil para ella.
  • Encuentra momentos de disfrute con tu familiar. Es importante que nuestra relación no gire en su totalidad con respecto al TCA, sino que podamos compartir actividades ajenas a éste, lo cual puede ayuda a nuestro familiar a visualizar su vida sin el trastorno. Por ejemplo, nos podemos marcar como objetivo pasar una hora al día  compartiendo un interés común que no involucre la comida
  • También podemos pactar alguna actividad de distracción antes y después de las comidas, que son los momentos que más ansiedad generan.
  • Acompaña y demuéstrale que estamos ahí durante todo el proceso. Escuchar abiertamente, sin juzgar; tratar de comprender y apoyar a la persona en todo momento. Y, si tienes dudas, puedes preguntarle directamente a la persona. “¿Qué puedo hacer para ayudarte?”, “Parece que estás nerviosa, ¿te apetecer hablar sobre ello?”
  • Animarle a pedir ayuda profesional o a no abandonar la terapia.
  • Cuidarte a ti y tu salud física y mental. Convivir con una persona con TCA provoca mucho sufrimiento y acaba generando mucho desgaste. En este sentido, son muy frecuentes reacciones emocionales negativas como, por ejemplo, las críticas, la hostilidad o el llanto frecuente. Estas conductas también pueden provocar estrés y ansiedad en nuestro familiar, que son los principales desencadenantes de sus conductas asociadas al TCA, como el atracón o el vómito. Es por eso que tendremos que crear un clima de calma, calidez y comprensión, y para ello tenemos que trabajar nuestras propias reacciones emocionales. A este respecto, también podría resultar de mucha ayuda hablar con alguien externo al problema que nos permita el desahogo o mantener una afición que nos sirva de distracción y escape.

Para finalizar, no podemos olvidar que estas pautas son genéricas; lo importante es informarnos con profesionales para entender mejor el problema y obtener pautas que puedan servir de ayuda. Por lo que, ante cualquier duda, ponte en contacto con los profesionales de referencia.

Marta Marín Pérez- Psicóloga Sanitaria de Dana Centro de Psicología