ALIMENTACIÓN EN NIÑOS

Alimentarse es un acto inherente al ser humano, es imprescindible en nuestra vida. Sin embargo, la alimentación es algo mucho más complejo, ya que incluye factores emocionales y permite el desarrollo de capacidades en los niños.

Si nos ponemos a pensar, la mayoría de nosotros tenemos recuerdos que giran en torno a la comida: desde las cenas de Navidad con toda la familia, al plato preferido que nos hacían el día de nuestro cumpleaños o los domingos en casa de los abuelos, cuando nos daban esa chocolatina o “kínder”, si nos habíamos portado bien.

La comida en nuestra sociedad siempre está presente en celebraciones, cuando damos o recibimos grandes noticias, mientras disfrutamos de la compañía de nuestros amigos y familia. Por eso, nos preocupa en gran medida cuando hay un problema en relación con la alimentación, para evitarlo y conseguir que los niños tengan una buena relación con la comida es importante tener en cuenta algunas recomendaciones a la hora de comer con los más pequeños:

  • Alentarles para que coman de forma independiente y sin ayuda externa si no es necesario: Esto hace que los niños determinen la rapidez con la que ingieren los alimentos, lo que les ayudara a disfrutar más la comida y el momento. Aumenta su autonomía y mejora sus habilidades motoras, sobre todo la motricidad fina y la pinza.
  • Permitir que los niños se manchen mientras comen: En relación con lo anterior, cuando ellos son los responsables de su propia ingesta de alimentos, puede que se manchen bastante, aunque esta situación puede ser algo abrumadora para los padres, les permite estimular sus sentidos descubriendo por sí mismos diferentes sabores, texturas, olores y colores.
  • Evitar las distracciones cuando están comiendo: El uso de pantallas esta ampliamente extendido en nuestra sociedad y muchas veces lo usamos como recurso para que los niños coman más rápido. Sin embargo, diversos estudios demuestran que esto produce que los niños no aprendan a identificar las sensaciones de hambre y sobre todo de saciedad, además no prestan atención a la actividad que realizan y reduce el tiempo de calidad en familia.
  • Tener una actitud neutral, no presionando a los niños para que coman: Al no obligarles a que coman, esto hace que en el futuro estén mucho más dispuestos a probar nuevos alimentos y no identificar la situación como algo desagradable lo que ayudara en la adquisición de buenos hábitos alimenticios.
  • Ayudar a estimular el apetito de los niños limitando que coman entre horas y regulando el tamaño de las porciones: Es fácil, si los niños no comen todo lo que nos gustaría, caer en la tentación de darle de comer entre horas “porque coma algo” esto producirá el efecto contrario en las comidas importantes del día ya que los niños llegaran sin hambre y comerán peor, lo que puede convertirse en un circulo sin salida. Igualmente, es importante no agobiar al niño con mucha cantidad de comida en el plato, es preferible poner poco y que repita si quiere más.
  • Limitar el tiempo que duran las comidas: El tiempo de la comida no puede convertirse en una lucha contra el reloj, hay niños que tardan más que otros, es importante darles un tiempo adecuado para que puedan comer tranquilos, pero sin eternizarse, retirando el plato pasado los 40 o 45 minutos, e ir ajustando ese tiempo en función de cada niño.
  • Ir introduciendo nuevos alimentos de manera gradual y de forma regular: La negación ante los alimentos nuevos a medida que amplían su dieta, tiene que ver con un reflejo de protección que tienen todos los niños al nacer, por ello es importante ser constantes en la presentación de nuevos alimentos y ponerlos en el plato, aunque no se los coman, para que se habitúen a ellos. También, es de gran utilidad que vean a los adultos ingiriendo esos mismos alimentos, los que facilitara la introducción en su dieta.

En conclusión, la alimentación es un pilar muy importante del desarrollo de los menores y una buena relación con la comida desde que son pequeños reducirá el riesgo de aparición de dificultades a lo largo de la vida de los niños.

Es importante marcar el camino por el que deben ir, pero no podemos recorrerlo por ellos.

Ana Belén Somolinos – Psicóloga Sanitaria de Dana Centro de Psicología