ACTIVACIÓN CONDUCTUAL PARA EL TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN

«Todos los días deberíamos oír un poco de música, leer una buena poesía, contemplar un cuadro hermoso y si es posible, decir algunas palabras sensatas”.

Johann Wolfgang Goethe

 

¿QUÉ ES LA ACTIVACIÓN CONDUCTUAL?

 

La activación conductual es un tratamiento estructurado, parsimonioso, y bien establecido como terapia con evidencia científica, para el tratamiento de la depresión.

Según Jorge Barraca, la depresión, se caracteriza por una notable pérdida de interés o placer ante prácticamente todas las cosas de la vida de forma ininterrumpida durante dos semanas (y a lo largo de todo el día). Además, la persona deprimida tiene que experimentar al menos cuatro de los siguientes síntomas: cambios en el apetito o en el peso, cambios en el sueño, cambios en la movilidad, falta de energía, sentimientos de infravaloración o culpa, dificultad para pensar, tomar decisiones o concertarse, pensamientos recurrentes de muerte y/o planes o intentos suicidas.

El objetivo principal de la Activación conductual es ayudar a las personas a entender cual es la fuente o fuentes ambientales de su estado de ánimo deprimido y localizar las conductas que lo mantienen o lo empeoran.

Para la Activación conductual el inicio de la depresión es consecuencia de un suceso o varios sucesos que, de forma inmediata o progresiva, quita de la vida de la persona reforzadores capitales. Aunque se tienen en cuenta factores genéticos o biológicos, el modelo destaca el papel de la pérdida vital como incitador de muchas depresiones. El mantenimiento de este estado se deberá a la repetición de unas conductas que por un lado alivian a corto plazo, pero por otro impiden romper a la persona de una vida limitada de reforzamiento positivo, es por ello que se afirma que las “conductas depresivas” son un ejemplo de reforzamiento negativo.

 

 

En resumen, podríamos decir que la depresión se mantiene porque el sujeto evita fuentes naturales de reforzamiento (que serían antidepresivas) debido a que el contacto con estas es amenazante, desagradable o doloroso en ese momento de su vida y por consiguiente esa evitación le genera un alivio a corto plazo (refuerzo negativo), pero mantiene en el tiempo la depresión. Por eso el punto clave de la intervención de activación conductual, se encuentra en ayudar a las personas a re-experimentar el contacto con las fuentes de recompensa de su vida, a través de la activación de acciones que le harán recuperar el contacto con reforzadores naturales y la extinción de conductas que son evitaciones y por tanto refuerzan el malestar.

 

REGISTRO DE LA ACTIVIDAD Y MONITORIZACIÓN DEL ESTADO DE ÁNIMO

 

La activación conductual establece que hay una relación directa entre las actividades que desarrollamos y nuestro estado de ánimo. Es por ello, que desde el inicio de la intervención se explica al paciente lo importante que es disponer de un registro de actividades que incluya a su vez cómo se encuentra al llevarlas a la práctica (emociones que le generan). Esta recogida de información es una aportación de Aaron Beck (1979) y su terapia cognitiva.  Estos registros son una auto-observación centrada en unos aspectos concretos que ayuda al terapeuta a adentrarse en sus pensamientos y emociones, ya que resulta imposible estar en su día a día, y es esencial para la intervención terapéutica.

 

El registro de actividad y el estado de ánimo asociado tiene cuatro funciones importantes en la intervención terapéutica:

  1. Ayuda a la valoración positiva posterior del caso.
  2. Ofrece información sobre las actividades que han de ser promovidas frente a las extinguidas.
  3. Ayuda al paciente a entender y aprender el sentido del proceso terapéutico, ya que es consciente de que actividades le hacen sentir mejor y que actividades le hacen sentir peor.
  4. Se puede recuperar si tras el cierre de terapia se produce una recaída.

El registro de actividad se suele hacerse en papel, pero si el sujeto esta acostumbrado a utilizar dispositivos electrónicos como el teléfono móvil, tablet, ordenador… se recomendará que lo haga, con el fin de garantizar la comodidad y la ejecución del ejercicio.

 

EJEMPLO DE REGISTRO DE ACTIVIDADES SEMANALES

 

 

Indicaciones a tener en cuenta para completar el registro de actividad:

  • El registro ha de completarse diariamente y lo más pronto posible al momento de la ejecución de la actividad. Se recomienda utilizar el desayuno, la comida, la cena o al acostarse. No es conveniente realizarlo si ha pasado un periodo largo de tiempo, por las variaciones en el estado de ánimo, así como la dificultad para recordarlo, o la reflexión o reinterpretación de pensamiento que sesgaría el registro.
  • En las casillas debe especificarse la actividad que se realiza con exactitud, por ejemplo: viendo la televisión, cocinando, en la universidad… si es necesario detallar para la comprensión de la actividad realizada, también se añade. Por ejemplo: en la universidad en clase de psicología de la educación con el profesor Pepe, cocinando para mis padres que vienen a cenar a mi casa, viendo en la televisión un programa para buscar pareja…
  • Es importante añadir también, como hemos citado anteriormente, el estado de ánimo que se tiene durante la ejecución de la actividad en concreto. Se recomienda determinarlo en un rango de 1 (siendo lo más bajo) hasta 10 (lo más alto).
  • A su vez, es recomendable añadir si se identifica, la emoción concreta que se experimenta en ese momento: tristeza, miedo, asco, pereza, alegría, entusiasmo… así como la intensidad de la misma (siendo 1 lo menos intenso y 10 lo más intenso).
  • Otra opción consiste en describir el grado de dominio (si son difíciles o fáciles las tareas para quien las ejecuta) y a su vez el placer que le genera. Para ello utilizamos la D para el dominio y la P para el placer, y añadimos el rango de 0 a 10 en función de la intensidad. Por ejemplo: cocinando para mis padres que vienen a cenar a casa, D=6 y P=3.
  • Todas las actividades realizadas han de ser registradas, aunque aparentemente no sean actividades, como por ejemplo lavarse los dientes o mirar Instagram. Ya que en ocasiones estas actividades pueden tener función de evitación. Por otro lado, es importante también registrar las actividades que supongan obligación y/o imposición.
  • Como el registro se especifica hora a hora, si la actividad dura más de ese periodo de tiempo, se pueden agrupar las casillas. Por ejemplo: dormir puede incluir 4 casillas.
  • Es necesario detallar las actividades que creamos que son demasiado generales. Por ejemplo, “ir a la biblioteca a estudiar”, “leer el libro de psicología de la educación”, “repasar el examen con mi amiga María”, en vez de, “Estudiar”.
  • Es esencial motivar al sujeto y hacerle ver en todo momento, que, aunque no apunte todos los días y en todas las franjas horarias, toda información que aporte es muy importante para ayudarle a mejorar la situación que atraviesa.
  • El terapeuta valorara el registro de actividades como una activación en si misma y valorar su función. Hay que tener en cuenta que una persona puede evitar llevarlo a cabo por alguna emoción que aparezca como la vergüenza o el miedo, o por el contrario si le lleva mucho tiempo su realización.
  • La actitud del terapeuta, valorando y apoyando la realización del registro siempre en la siguiente sesión, es motivador para que el sujeto se implique a la hora de completarlo.

 

Este artículo es explicativo para conocer el modelo de activación conductual y su registro de actividades, no se recomienda hacerlo de manera individual, sino bajo la supervisión de un profesional de la psicología en un contexto terapéutico.

 

Barraca, J., y Pérez-Álvarez , M. (2015). Activación conductual para el tratamiento de la depresión. Madrid: Síntesis.

 

Isabel López Garvía – Psicóloga colaboradora en Dana Centro de Psicología.